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En la edición de este semanario, Nº 2.083, del próximo jueves pasado (06/08/2020), se publica en Cartas al director una titulada Por qué no se callan.
Sin entrar a analizar su contenido, esa no es la intención, quiero hacer referencia a la frase, y seguramente al pensamiento del autor, con la que finaliza: “‘Larga vida al rey’ también gritaba la ciudadanía varios siglos atrás. Hoy, siglo XXI, a muchos dirigentes políticos les gritamos: ‘Por qué no te callas’, tu silencio ayuda más que tu grito mentiroso y desesperado”.
Entendemos que todo esto surge ante el rol opositor que ejercemos políticamente amparados en nuestra constitución y refleja además una forma de interpretar el valor de ese rol.
Esa es una campana que por cierto no compartimos, la otra campana, la que sí compartimos, la expresamos a través de lo que consideramos valiosas opiniones de quienes se han dedicado a estudiar y expresarse sobre la importancia de las opciones políticas en la democracia en nuestros diálogos con la mesa departamental de Paysandú del Frente Amplio el 05/08/2020, y la transcribo:
“La oposición es uno de los grandes signos de madurez política de la democracia, mientras más garantías tenga la oposición mayores posibilidades de avanzar sólidamente en acciones que favorecen a la gente. A las mejores decisiones se llega por la deliberación, no por la imposición. Gobierno y oposición son dos extremos de un mismo proceso político y ambos representan a la sociedad civil” (Dra. Piedad Córdoba Ruiz1, publicado en Semana Noticias el 17/10/2004).
“La oposición tiene su origen, además de sus raíces, en la Grecia clásica, cuna de la democracia. La labor de la oposición, además de su imprescindible vocación de gobernar, es la de inspeccionar de cerca al gobierno de turno, controlar sus procesos, ser un contrapeso, una alternativa, una esperanza de continuidad y la de denunciar cuando sea necesario. La buena oposición no es la que busca entorpecer, poner palos en la rueda, ni frenar, sino aquella que busca transparencia en su labor, proponer alternativas edificantes y aportar a la crítica constructiva”. En definitiva, si queremos conocer la salud democrática y la predicción de estabilidad de un país, fijémonos en la oposición (Dr. Manuel Palomares Herrera2, Dr. en Derecho, España).
“Hay diferentes formas de hacer oposición. Podríamos decir que hay una oposición irracional y es la que va lanza en ristre contra todo lo que hace el gobernante criticado. Esta oposición no le da mérito al mandatario, es una oposición despiadada y cruel, es una oposición que da palos por dar, que se atraviesa y golpea en busca de dividendos políticos, es una oposición enceguecida, irracional, que denuncia y demanda en estrados judiciales todo lo que sale del gobierno de turno. Sin embargo, hay una oposición racional que con mucha prudencia hace las críticas en forma responsable esgrimiendo pruebas, que no busca el perjuicio del personaje cabeza de la administración de turno. ¿Pero qué ocurre? Algunas personas por ignorancia no conocen que la oposición es un derecho constitucional que tiene el ciudadano de expresar su pensar a través de la crítica y la denuncia para defender los intereses de su colectividad, se defienden y atacan a las personas que hacen oposición, pues piensan o les hacen pensar que se le está atravesando a la gestión y los logros de las administraciones criticadas” (Diógenes Pino Álvarez3, licenciado por la Universidad San Buenaventura, Medellín, Colombia).
La nuestra —como fuerza política y en lo personal—, habiendo claros antecedentes al respecto, va a ser una oposición seria, responsable y además racional.
Dr. Tabaré Vázquez
PD: No es mi intención, ni lo haré, polemizar con al autor de la carta a la que hago referencia. Por supuesto, pero fundamentalmente por suerte y porque además así debe ser, en el Uruguay de nuestros días todos podemos expresar nuestro pensamiento.
Dra. Piedad Córdoba Ruiz. Egresada de la Universidad Pontificia de Medellín, especialista en Derecho Laboral y Desarrollo Organizacional, especialista en Opinión Pública y Mercadeo en la Pontificia Universidad de Javeriana (Bogotá). Exsenadora del Partido Laborista.
Dr. Manuel Palomares Herrera. Dr. en Derecho Público por la Universidad de Jaén (España), licenciado en Derecho, con especialización en Derecho de Empresa.
Diógenes Pino Álvarez. Licenciado, Universidad de San Buenaventura (Medellín, Bogotá).