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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCumplido un año de la aprobación del proyecto de ley de eutanasia en la Cámara de Diputados, la Comisión de Salud del Senado continúa resistiéndose a tratar el mismo, paso necesario para habilitar su debate en el Plenario de la Cámara de Senadores. Una demora injustificable, con mayorías a favor en senadores, diputados, entre médicos y en la población.
Esta conducta, liderada por cuatro de los integrantes de la comisión referida (Carmen Sanguinetti, Carmen Asiaín, Guido Manini Ríos y Amín Niffouri) hace caso omiso a la voluntad de la sociedad y en particular a las personas que transitan enfermedades incurables, irreversibles, con sufrimientos intolerables e innecesarios.
¿Por qué la demora? ¿Se trata de una simple cuestión burocrática o se anteponen posiciones personales a un sentir mayoritario? Resulta incomprensible que un tema de tanta relevancia y urgencia siga siendo ignorado, cuando se ha comprobado que la mayoría de la población (más del 80%) respalda y apoya la regulación de la eutanasia, y la mayoría de los profesionales de la medicina también, sin perjuicio de su derecho a la objeción de conciencia. El proyecto de ley lo contempla y también incluye la responsabilidad de los prestadores de servicios de salud de no frustrar el derecho individual de las personas cuando estén dadas condiciones debidamente estipuladas y reglamentadas.
La Academia Nacional de Medicina reconoce el derecho del paciente a expresar su voluntad autónoma respecto de su vida. Por su parte, el Colegio Médico del Uruguay ha demostrado estar dispuesto a modificar el Código de Ética Médica para adaptarlo a las necesidades de la sociedad actual.
Los argumentos éticos son innegables. También el Sindicato Médico ha discutido el tópico y avanzado en muchos puntos de la autonomía, libertad y derechos de las personas desde hace más de 4 años.
La eutanasia, cuando está regulada adecuadamente y con las necesarias garantías, ofrece una opción humanitaria para quienes ya no quieren ni pueden sufrir más y no hay expectativas de mejoría. La experiencia internacional de los países donde es legal desde hace décadas ha demostrado que la eutanasia se puede llevar a cabo de manera segura y respetuosa.
También corresponde destacar que la eutanasia no colide con los cuidados paliativos. Estos son necesarios, pero no siempre logran controlar el sufrimiento. Eutanasia y paliativos no compiten entre sí: se trata de dos opciones entre las que puede elegir la persona implicada. En los países con eutanasia regulada los cuidados paliativos se han desarrollado y avanzado en simultáneo.
Es hora de dejar de lado agendas personales y cuestiones ideológicas, y escuchar a la mayoría. Se expresaron Pepe Mujica, Julio María Sanguinetti, Lucía Topolansky, entre otras personalidades de todo el espectro político a favor. La salud de nuestra democracia depende de la capacidad de sus representantes para reflejar los deseos y necesidades de la sociedad. Cuando hay mayoría de la sociedad a favor de un tema tan sensible, humano y necesario, mayoría entre diputados y también entre senadores. Colectivos médicos de acuerdo con la autonomía y derechos de los usuarios, ¿es razonable que cuatro senadores pongan el freno a un derecho?
No se puede ignorar que la inclusión de la eutanasia en la agenda legislativa proviene en gran parte de las experiencias de personas que han enfrentado sufrimientos intolerables y finales de su vida que atentan contra su dignidad. No todas las personas desean morir dormidas por sedación paliativa: hay quienes prefieren hacerse cargo despiertas de su muerte, rodeadas de sus principales afectos.
La demora en la legalización de la eutanasia puede considerarse una afrenta a la justicia y un desprecio de los derechos fundamentales de la ciudadanía a morir en paz y sin agonías. La Comisión de Salud del Senado debe dejar de lado trabas, artilugios de procedimientos y actuar en concordancia con la voluntad de la población y los principios éticos que sustentan una sociedad progresista y humanitaria.
Por Muerte Digna Asistida en Uruguay (MADU):
Federico Preve Cocco, Clara Fassler, Margarita Percovich, Ricardo Bernardi, Italo Bove, Isabel Villar, Alicia Fajardo