Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el último número de Búsqueda, el señor Ariel Callorda Salvo comentó algunas de mis ideas sobre el proyecto de ley de eutanasia y suicidio asistido, publicadas en su semanario el 13 de agosto. Le agradezco el espacio que nos ha concedido a los dos para este intercambio y, en particular, la amabilidad del señor Callorda por sus comentarios, documentados y serenos.
No obstante, quisiera aclarar que mi rechazo del proyecto de ley no obedece solamente a un principio de fe: pienso que, de aprobarse, iríamos como sociedad “barranca abajo”, o “cuesta abajo en la rodada”, como se prefiera.
Tenemos en Uruguay el triste récord del mayor número de suicidios de América Latina y nuestra población es cada vez más vieja. Como es sabido, las leyes influyen, para bien o para mal, en el comportamiento social. En una sociedad como la nuestra, en la que el desprecio violento de la vida ajena es cada día más grande, ¿cómo no ver el efecto demoledor que tendría una ley que permitiría el suicidio y el homicidio?
Estimado amigo Ariel, usted afirma que el proyecto puede enmarcarse “en el concepto de piedad, entendido como sentimiento de compasión hacia personas que sufren o padecen”. Créame que, en igualdad de circunstancias, comparto con usted ese mismo sentimiento, pero entiendo que, estando en juego nada menos que la vida humana y la convivencia, deben ser mucho más profundas las motivaciones de la ley. En este sentido, ¿no le llama la atención que solamente en cinco países del mundo esté aprobada la eutanasia?: Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia. Creo que es una señal indudable de que, entre nosotros, hace falta mucho más estudio sobre el tema.
Sus líneas, amigo Ariel, son muy sustanciosas, tocan inquietudes personales profundas… Me daría mucho gusto poder seguir personalmente este diálogo; estoy seguro de que lo conseguiremos. Le reitero mi gratitud por su amable atención y me despido con un cordial saludo,
Jaime Fuentes
Obispo emérito de Minas