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    Diferencias entre los colorados son de matices, la mayor “contraposición de modelos” está dentro del Frente Amplio, afirma Pedro Bordaberry

    Quiere derogar la ley del aborto si hay mayorías parlamentarias para hacerlo y cree que el gobierno aplica “lo peor de la tradición política” por lo que hay que “restaurar” algunas cosas

    “Concretar” lo que hoy vaticinan las encuestas es el primer objetivo de Pedro Bordaberry, quien figura como favorito para ganar la interna del Partido Colorado el 1º de junio. Por eso, en cada reunión que tiene le pide a los dirigentes que den hasta el último esfuerzo para lograr la mayor cantidad de votos.

    Lo único que lo distrae por estas horas es que su equipo de fútbol, Wanderers, gane el próximo domingo 18 el torneo Clausura. Mientras toca madera, dice que ese día después de participar en una caravana por Montevideo se irá hasta Florida a ver el partido.

    “Lo mejor que nos puede pasar” es que el Frente Amplio no tenga mayorías, dice Bordaberry. Y en caso de una segunda vuelta entiende que, al igual que hace cinco años, blancos y colorados deben apoyar a quien compita sin negociar porque eso “huele a acuerdo por cargos”.

    Asegura que derogará “todas” las leyes aprobadas en este período que fueron declaradas inconstitucionales y afirmó que si hay votos hará lo mismo con la ley que despenalizó el aborto.

    A continuación un resumen de la entrevista con Búsqueda.

    —En esta interna colorada no hay un debate entre los precandidatos. ¿Por qué?

    —Es bastante normal que eso suceda. Le pasa al Partido Nacional también. Porque si vos estás adentro de un partido, tenés un tronco común de principios, de cosas que compartís. Quizás las diferencias son más en cómo llevas a la práctica las cosas que compartís que visiones de modelo de país, entonces las diferencias no son tan marcadas. Me parece que donde se da una contraposición de modelo más grande es adentro del Frente Amplio. Porque el modelo tradicional que propugnó el Frente Amplio lo encarna más Constanza Moreira y algunos grupos que apoyan a Tabaré Vázquez. ¿Quién cuestionó la política económica? Nosotros no. La cuestionaron los economistas de izquierda, el equipo económico paralelo, el MPP, una parte del Partido Socialista y ni que hablar el grupo de Constanza Moreira.

    –Hablaba de que los colorados tienen un tronco común, de principios, pero el grupo de Amorín sostiene que ellos representan al batllismo...

    –Hicimos un Congreso Ideológico en el que se aprobó por unanimidad un documento. Ahí hay tres troncos sobre los cuales se asienta la ideología del partido: la ética de la responsabilidad, que significa poner siempre primero al país, no ir al populismo, hacer los correcto; el segundo principios son los principios republicanos y de libertad; y el otro gran tronco son los principios de justicia social de Batlle y Ordóñez. Todos los que estamos en el partido tomamos esos tres principios y después tratamos de aplicarlos y aggiornarlos. ¿Cómo lo llevamos a la práctica? Y bueno, puede ponerse más acento en una cosa que en otra, pero los compartimos.

    —Hoy las encuestas marcan que habría una segunda vuelta, y el Frente Amplio no tendría mayoría parlamentaria. ¿Cree que hay que reeditar un acuerdo interpartidario?

    —No me quiero centrar en hipótesis que todavía no sé si van a suceder. Lo que sí digo es que tiene que suceder lo de la otra vez: yo no hice un acuerdo. La misma noche de las elecciones dije que para mí el mejor candidato era Lacalle y sería mejor presidente. Me parece que eso de hacer un acuerdo previo a dar un apoyo, suena a acuerdo a cambio de algo y eso le hace daño al sistema político. El acuerdo viene después que está el presidente, que están los partidos, que estudiamos las propuestas y vemos cómo las llevamos adelante.

    —En su momento los blancos lo cuestionaron y dijeron que no fue el mismo apoyo que le dio Lacalle a Jorge Batlle en el 99.

    —Son visiones. En el caso de Lacalle con Batlle, estuvieron 12 días negociando y el balotaje es por 30 días. Yo no negocié ni diez minutos: la misma noche dije: voy a votar a Lacalle y recomiendo votar a Lacalle. Después lo acompañé al acto final. Creo que todos los que me votaban a mí votaron a Lacalle.

    —Si se confirma que no hay mayoría del Frente Amplio, pero ganando la Presidencia, ¿cómo cree que será la negociación con el resto de los partidos?

    —Sería lo mejor que nos puede pasar. Lo digo desde mi perspectiva de haber sido gobierno con absoluta minoría parlamentaria. Eso te obliga a trabajar mejor, te obliga a ir al Parlamento, a adelantarte, a buscar consensos, a trabajar con todos, a abrirte, a escuchar más la opinión del otro. El gran daño del Frente Amplio ha sido contar con mayoría parlamentaria. Cuántas cosas se habrían evitado si no hubiera tenido mayoría parlamentaria, cuántas leyes inconstitucionales que declaró la Suprema Corte de Justicia no se habrían aprobado. Cuando la Constitución nos pidió mayorías especiales logramos acuerdos.

    —¿En qué podría acordar con los demás partidos?

    —Tiene que haber un acuerdo en la educación sí o sí. Yo lo llamo un “Pacto por el futuro”, similar al “Pacto de la Moncloa” de España. Necesitás un acuerdo en materia de desarrollo económico, de relaciones de trabajo, con reglas fiscales estructurales, metas inflacionarias, déficit fiscal, rumbo macroeconómico, crecimiento salarial incluyendo productividad, que exista negociación colectiva también en el sector público, incluir la seguridad laboral, normas de promoción de la inversión, la apertura del comercio. Todo esto trabajarlo con los partidos, las organizaciones gremiales tanto de trabajadores como de empresarios y tenés que trabajarlos con organizaciones sociales.

    —En el Partido Nacional anuncian que van a derogar algunas normas como la ley sobre marihuana, la de responsabilidad penal empresarial. ¿Está de acuerdo?

    —Hace como dos meses dije lo mismo. Nosotros vamos a derogar todas las leyes que son inconstitucionales.

    —¿Todas? Porque las declaradas inconstitucionales fueron una parte de las leyes.

    —Bueno, las partes que son inconstitucionales las vamos a derogar. También vamos a derogar normas de la megaminería, esas que establecen secretos y confidencialidades. La ley de la marihuana sí hay que derogarla. La ley de responsabilidad penal del empleador es inconstitucional. Vamos a tratar de darle menos trabajo a la Suprema Corte de Justicia.

    —¿Desde el Frente Amplio dicen que de esta manera se da la “restauración” de blancos y colorados?

    —Hoy el partido tradicional es el Frente Amplio. Cuando lo mirás al Frente Amplio, decís: “che, pero esto es lo peor de la tradición de la política”. Sí, si ganamos nosotros en vez de tener 21 embajadores políticos, no profesionales de la diplomacia, los vamos a bajar a cinco en el primer año. Eso es restaurar las cosas sensatas. Sí vamos a reducir a la mitad los cargos de particular confianza a como era en 2004, cuando eran exactamente la mitad. Sí vamos a terminar con esos asesores que contrata cada ministro, que es una fortuna lo que cuestan y no tienen justificación. Eso lo vamos a hacer. Sí vamos a tratar de que la fiesta que fue Ancap y que le llevó a perder 150 millones de dólares se termine. Sí vamos a cambiar lo que está mal. Sí vamos a cambiar la política en educación. Si no, no sería un cambio; si no, nos quedaríamos en casa sentados aplaudiendo.

    —¿Y en un tema como la ley que despenalizó el aborto?

    —Habrá que ver. Se va a pronunciar la ciudadanía. Si en el Parlamento hay una mayoría de legisladores para derogar la ley, se derogará; si no hay una mayoría, no se derogará. Es así de sencillo en todos los temas.

    —¿No fue una señal de la población la votación baja que tuvo la convocatoria contra la ley?

    —En realidad no votó someterlo a consideración. No hubo un pronunciamiento expreso. El sistema te dice que la vía para hacerlo es juntar 50.000 y pico de firmas, y después se tiene que votar para ver si se va a someter a la decisión de la gente. Eso fue lo que se votó. No se votó ni si sí, ni si no. Además se da una particularidad. De todos los candidatos que somos favoritos en las encuestas, y creo que la mayoría que no lo son, estamos en contra del aborto y lo hemos dicho públicamente. Tabaré Vázquez que lo vetó; yo que lo voté en contra; Larrañaga que lo votó en contra; Lacalle Pou que lo votó en contra; Amorín que lo votó en contra; Mieres no, pero su partido votó en contra. Solo Moreira votó a favor. Es una buena pregunta la de qué vamos a hacer cada uno, si vamos a mantener la coherencia o no.

    —¿Tendría iniciativa desde el Poder Ejecutivo?

    —Lo que no voy a hacer es someter a Uruguay a otra discusión de cinco años de vuelta como a la que lo sometimos, si no hay mayoría parlamentaria. Es un tema para que las distintas bancadas lo analicen y si hay mayoría para hacerlo, lo hagan, y si no, no. Uno no va a plantear una iniciativa para la que no tiene mayoría para derogar.

    —¿Por qué tuvo ese cruce con el arzobispo Daniel Sturla que se opone a bajar la edad de imputabiliad?

    —En realidad, aclaré algo. Cuando llegué a Florida me preguntaron qué opinaba sobre la posición del obispo Pérez Scremini, quien se pronunció en contra de la baja a la edad de imputabilidad. Dije lo siguiente, para ser bien claro: la opinión de la Iglesia es una opinión, y como todas las opiniones será tenida en cuenta o no. En ningún momento le negué a la Iglesia la posibilidad de emitir su opinión. El ciudadano valorará el conocimiento de la seguridad ciudadana de quien emite la opinión, en este caso la Iglesia, y el conocimiento que tienen quienes proponemos esto, nuestro equipo de seguridad ciudadana. Justo nuestro candidato a diputado en Florida, el inspector retirado José Pedro Delgado, con su experiencia y siendo profesional de la seguridad, sabe más de la seguridad ciudadana que el obispo. Nadie se puede ofender porque diga eso.

    —En el tema seguridad, este cruce con la Iglesia, ¿no provoca que la población lo vea como un candidato de derecha?

    —¿Qué es ser de derecha y qué es ser de izquierda? Son conceptos que vienen desde la revolución francesa. Ser de derecha en Uruguay era ir a alinearte con las potencias como Estados Unidos para que inviertan en Uruguay, para que den apoyo económico, científico y educativo. ¿Dónde está el presidente Mujica en este momento? Creo que la división está entre populistas y no populistas. Y creo que la propuesta que estamos haciendo no es populista. ¿Por qué? Porque obviamente a nadie le gusta tener que enfrentar la inseguridad y la minoridad delincuente. Pero en definitiva es un problema que tenemos, y si yo fuera populista no lo encaro y digo “pobres, hay jóvenes de 16 o 17 años que los quieren poner en un instituto de rehabilitación porque no quieren que estén libres”. Sí, no quiero que estén libres. ¿Por qué no quiero? Porque matan, porque rapiñan. Si vos ves la propuesta, el artículo primero dice: “la ley pondrá el énfasis en la protección de las víctimas”. Lo que estamos trayendo es un poco de equilibrio. Ahora, que nos digan que por eso nos sitúan a la derecha, y bueno, lo que no somos es populistas. Así que vamos a seguir insistiendo con ese problema, nos ubiquen donde nos ubiquen.

    —¿Vázquez es populista por oponerse a esta medida?¿Larrañaga, que también se opone, es populista?

    —Yo no los acuso a ellos de populistas. Pienso que es una buena solución. Ellos legítimamente piensan que no es una buena solución y yo lo respeto. Creo que esto es algo que el país necesita; esto y muchas cosas más.

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