• Cotizaciones
    jueves 30 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Dos casos ilustrativos de invocaciones supersticiosas a de la ciencia

    Sr. Director:

    Para el día lunes 14 de junio de 2021 figuraban como agendados 62.540 uruguayos para recibir la vacuna contra el coronavirus. Al finalizar el horario establecido, solo 50.429 habían concurrido a los puestos habilitados. El porcentaje de omisos se aproxima al 20%. La enseñanza adquirida a través de programas de inmunización más adelantados que el nuestro indica que a medida que se pasa el umbral del 60% de la población, las resistencias y desconfianzas anidadas en el 40% restante disminuyen el ritmo de la vacunación y se hace preciso recurrir a un variado repertorio de incentivos para vencer dichas resistencias y desconfianzas. En todo caso, lo que parece decisivo en este punto es el nivel de legitimación pública de la información que se transmite a la población y la calidad de la argumentación que manejan tanto los expertos como los dirigentes políticos cuando se pronuncian sobre las medidas más adecuadas para combatir la pandemia. En esta oportunidad quisiera llamar la atención sobre dos pronunciamientos que, a mi juicio, no contribuyen a consolidar modalidades rigurosas y prolijas de argumentar sobre las cuestiones de interés público y, por el contrario, dejan la puerta abierta al uso de consideraciones y de razonamientos que tanto a la corta como a la larga fomentan usos enfermizos y empobrecedores de la razón pública. He seleccionado los pronunciamientos del senador Mario Bergara y del fisico Nicolás Wschebor, recogidos en entrevistas otorgadas a una emisoria radial y a un canal televisivo en el mismo día, lunes 14/5/2021, por su valor ilustrativo y su coincidencia en el tiempo.

    El senador Bergara recurrió sistemáticamente a la opinión unánime de una supuesta comunidad científica para justificar su evaluación negativa de las medidas adoptadas por las autoridades para combatir la pandemia. En este caso, su utilización de ese recurso se hace acreedora a una advertencia elemental. Cualquier ciudadano, y por lo pronto el que esto escribe, podría compartir esa evaluación negativa con base en una diversidad inagotable de consideraciones, ya que el repertorio de medidas es muy amplio, ha ido cambiando a lo largo del tiempo, se han habilitado ciertas actividades a título meramente experimental, recogiendo sugerencias a partir de los resultados obtenidos y de las propuestas de sectores que reclaman la autorización para operar bajo condiciones restrictivas. En cambio, lo que no parece de recibo es apelar a las conclusiones convergentes y definitivas de una comunidad científica —¿quienes la integrarían?, ¿también incluiría a extranjeros o solo tendría miembros locales?— en la que no habría lugar para matices ni discrepancias sobre el más adecuado paquete de medidas.

    En el caso de los pronunciamientos del profesor Wschebor, estos nos obligan a incursionar en el campo de la lógica y de la epistemología. En efecto, se trata de examinar su pretensión de sostener que a esta altura disponemos de una acumulación abrumadora de evidencias a partir de la cual estaríamos autorizados a concluir que la restricción de la movilidad sería una condición necesaria para disminuir el ritmo de contagios y todas sus secuelas. Vale la pena advertir que ya de entrada empezamos por descartar la alternativa de atribuir a esas medidas restrictivas la condición de antecedente suficiente. En este punto, el análisis se complica por cuanto las restricciones a la movilidad abarcan un conjunto muy diverso y controvertible de alternativas y, además, desde el momento en que nadie pretende paralizar ciertas actividades esenciales, sería preciso que las autorizadas se cumplan bajo protocolos sanitarios muy estrictos, de modo que tanto los que se involucran en ellas como suministradores o como destinatarios acaten dichos protocolos y que la población en su conjunto asuma ciertos cuidados específicos. Así, pues, la imposición de restricciones a un conjunto más o menos amplio de actividades por parte de las autoridades no puede constituir una condición suficiente para la disminución de la curva de contagios, ni siquiera en el escenario más favorable de acatamiento pleno de las restricciones de movilidad. Es preciso que se cumplen otras condiciones que escapan al control de las autoridades y que dependen de las disposiciones de la población a colaborar.

    Descartada la acreditación de condición suficiente, parece quedar en pie la alternativa de atribuir a la imposición de restricciones a la movilidad la condición de ingrediente necesario para un programa de disminución de los contagios, y esa terminaría resultando una conclusión decisiva, al menos, muy relevante para los debates que se están sustanciando en el ámbito local. El problema es que esa atribución no es fácil de justificar. En efecto, como lo aprenden los estudiantes de Filosofía en los primeros semestres de su licenciatura, dicha atribución es equivalente, desde el punto de vista lógico, a una afirmación contrafáctica que solo es posible convalidar cumpliendo requisitos muy exigentes: “(a) es condición necesaria de (b) sí y solo sí es imposible que (b) ocurra en ausencia de (a)”. Otra reformulación posible: “(a) es condición necesaria de (b) sí y solo sí (no-b) es condición suficiente de (no-a)”. Así, pues, para estar habilitado a afirmar que “(a) es condición necesaria de (b), tengo que demostrar que no existe algún conjunto o constelación posible de ocurrencias en los que no figure (a) y que, sin embargo, permita asegurar la ocurrencia de (b). Y la demostración tal resulta, en principio, una tarea destinada al fracaso, en la medida en que en este caso no disponemos de un procedimiento exhaustivo confiable, ni de un marco teórico amplio y suficientemente consolidado —por ejemplo, la tabla periódica de elementos de Mendeleiev— que nos permita abarcar el conjunto inagotable de constelaciones posibles de ocurrencias.

    A mi juicio, pues, por ahora, dada la evidencia acumulada, no disponemos de recursos para dar como comprobada la afirmación según la cual la restricción de la movilidad es una condición necesaria y suficiente para disminuir la circulación del coronavirus en una población. Lo cual no quiere decir que las autoridades no puedan apelar a esa medida como una apuesta razonable, capaz de dar una señal inequívoca a la población. Solo que, en ese caso, no pueden justificar su decisión con base en un pronunciamiento inequívoco e incontrovertible de la comunidad científica. Si invocaran esa justificación, estarían incurriendo en un caso patético de superstición científica. “Por otra parte, esa ausencia de precauciones epistemológicas, esa tendencia a apresurarse a extraer conclusiones desprolijamente, a darse por satisfecho cuando se encuentran ciertas correlaciones numéricas entre dos indicadores, les impide, tanto a los miembros de la comunidad científica como al resto de los ciudadanos, formularse interrogantes, plantearse dudas, explorar nuevas pistas. Así, por ejemplo, ¿acaso no vale la pena preguntarse en torno a la soprendente trayectoria evolutiva recorrida de la propagación de la pandemia en la población del depto. de Rivera? Dado que no hubo restricciones a la movilidad, ¿qué factores diferenciales concurrieron para que en los últimos dos meses pasara de tener el más elevado índice de Harvard a tener el más bajo y seguir mejorando día a día, de ser la puerta de entrada de las cepas más contaminantes a ofrecer una guía acerca de cómo es posible lograr que la población colabore y se cuide?”.

    Carlos Pareja

    CI 575.187-6