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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pasado sábado 11 falleció a los 88 años un periodista de excepción, ejemplo de buen periodismo. Eduardo Navia dedicó su vida al ejercicio de una profesión noble que abrazó con entusiasmo, rigor y honestidad. Durante medio siglo transitó por las redacciones de varios medios de comunicación nacionales e internacionales. En todos dejó su impronta profesional y personal.
Fue maestro de varias generaciones de periodistas en cuya formación contribuyó con generosidad y paciencia. En el tratamiento de las noticias de cada día, en la exigencia del trabajo bien hecho. Lo hizo con responsabilidad, sin afán de protagonismo personal, consciente de la importancia de aportar información de calidad, necesaria para la construcción democrática.
Supo ser jefe de varias redacciones en las que se impuso no en virtud de su cargo, sino por su sencillez, su sensatez, su comprensión, su bonhomía. A su paso solo cosechó respeto, reconocimiento y amistad. Fue, sin duda, un caballero en el cabal sentido de la palabra.
Siendo él muy joven y el mayor de seis hermanos, a la muerte de su padre debió convertirse en el principal sostén de su familia. A mediados de los años 50 ingresó a la redacción de El Bien Público, diario católico, decano entonces de la prensa nacional, donde pronto, por sus condiciones, fue encargado de la información política.
Durante más de medio siglo transitó por las redacciones de varios medios nacionales (BP Color, El País, La Mañana y El Diario, Búsqueda, Canal 12, El Observador) e internacionales (ABC Color de Paraguay, adonde fue convocado para preparar y dirigir la edición del diario, y las corresponsalías de Telam y The Associated Press).
En reconocimiento a su trayectoria, al restablecerse en 1985 la democracia, el presidente Sanguinetti lo designó director de la Secretaría de Información de la Presidencia, cargo que ejerció durante el primer año y medio de ese gobierno.
En cada lugar por el que transitó dejó su huella. Tuve la fortuna de integrar la redacción de BP Color —precursor en 1965 en América del Sur en la incorporación del sistema offset de impresión y el color en sus páginas— en el cual Navia ejerció la secretaría general de Redacción.
Durante los primeros años de la dictadura, cuando más severa fue la represión y la autocensura sobre los medios locales e internacionales, como corresponsal de The Associated Press supo enfrentar con entereza y dignidad las presiones de las autoridades militares. En esos años difíciles para el ejercicio del periodismo en el país, se destacó siempre por su profesionalidad, su honestidad y su valentía.
Aún habiéndose acogido a un merecido retiro, nunca dejó de mantenerse actualizado sobre la realidad nacional y mundial así como de las nuevas tendencias y desafíos que enfrentan los medios.
En los últimos años sobrellevó con dignidad y entereza diversos quebrantos de salud que le impusieron enormes limitaciones físicas. El pasado sábado su vida se extinguió. El país perdió un periodista ejemplar, un referente del buen periodismo. Que en paz descanse.
Daniel Gianelli