Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa voz de los sin voz. Si bien el voto en blanco y anulado fue ampliamente mayoritario en las elecciones docentes del pasado 18 de noviembre, el dato que merece ser destacado es que, por primera vez en la historia, un docente no alineado con el movimiento sindical conquistó —gracias al voto de sus pares— uno de los dos cargos que estaban en juego en el Consejo Directivo Central de la ANEP. Se trata del Prof. Robert Silva, de larga y reconocida trayectoria en la enseñanza y notoria filiación colorada, quien asumió por segunda vez el desafío de encabezar una lista plural, integrada por maestros y profesores de diferentes tendencias políticas de todo el país.
Precisamente, este hecho demuestra que ninguna estructura por fuerte que parezca es invencible y que la unión de aquellos que comparten una misma visión sobre la educación pública —aun sin contar con grandes recursos económicos, ni un aparato logístico poderoso— puede ser exitosa si se asienta en ideas y propuestas claras y realistas, si prioriza los reclamos y necesidades del conjunto del cuerpo docente y no los de una determinada secta o grupo de interés, y si antepone, como en este caso, la ética de la responsabilidad a cualquier cálculo de carácter personal o sectorial. Y esto, vale subrayar, tiene una enorme relevancia tanto en lo concreto (un representante de la “oposición” accede al principal órgano de conducción de la ANEP no por la ventana de la política sino por la puerta grande de las urnas), como en lo simbólico (el fin del monopolio sindical de la representación docente). Se abre, pues, un tiempo nuevo de la mano de una posibilidad que muchos creían hasta hace poco inimaginable; la posibilidad de que los docentes que no forman parte de la organización sindical tradicional tengan voz y voto en el gobierno de la enseñanza, lo que enrique y estimula, sin duda, el debate franco y sin exclusiones que nos debemos desde hace mucho acerca del sistema educativo que queremos y necesitamos.
Es bueno, en suma, que haya espacio para puntos de vista diferentes. Es bueno que se escuchen todas las voces y que el pluralismo, el diálogo democrático y la búsqueda de acuerdos formen parte del “ADN” de nuestro sistema educativo, y es bueno también que en nombre de esos valores —esenciales para una república democrática dispuesta a formar ciudadanos libres, críticos e independientes— miles de maestros y profesores hayan respaldado con su voto las propuestas y candidatos de la Lista 4.
El ingreso de Silva al Codicen —quien tendrá, por cierto, la enorme responsabilidad de fiscalizar, plantear y contrastar propuestas, así como mediar y tender puentes entre los extremos—, representa, en términos políticos, un salvavidas para el gobierno. Es decir, una oportunidad inesperada, casi providencial, para abrir el juego y convocar a todas las fuerzas políticas y sociales a sellar un gran acuerdo nacional en torno al futuro de nuestra educación, convirtiéndola de una buena vez en política de Estado.
La oportunidad está ahí, frente a los ojos de todos. Si se aprovecha o no, dependerá de los reflejos y de la voluntad política del presidente de la República y del apoyo que encuentre en aquellos sectores de su propia fuerza política que están a favor del cambio, y, claro está, de las resistencias que despierte en aquellos sectores comprometidos con la defensa del statu quo.
Por lo pronto, el cambio en el gobierno de la educación es un hecho. Y todo parece indicar que esto es sólo el comienzo de un proceso de cambio que viene de abajo hacia arriba y que, afortunadamente, podría expandirse a otros ámbitos. Démosle, desde la política, dirección y profundidad. Escuchemos la voz de los sin voz y tomemos nota. El futuro del Uruguay está en juego.
Gustavo Toledo
CI 3.680.356-9
Balneario Solís (Maldonado)