• Cotizaciones
    viernes 13 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El ADN oriental

    Sr. Director:

    Los 5 de abril nos pone de cara frente a una fecha que no es para nada insignificante en la comarca oriental luego devenida en la república que hoy constituimos. Creo firmemente que ese día lo debemos considerar como la primera página de nuestra historia en cuanto a la consagración de las bases fundamentales de lo que constituimos como sociedad.

    Antes de desentrañar el significado de la misma es necesario entender que supone el término ADN, al que relacionamos con el conocimiento de la Medicina y Química, pero que nos permite conocer la génesis y el sentido de nuestra comunidad, así como el fundamento de nuestra más pura identidad.

    Cuando hablamos de ADN estamos queriendo referirnos a un conjunto o cuerpo de datos que son su esencia, que constituyen la base misma del fenómeno del que estamos hablando y permiten conocer sus aspectos identitarios.

    En el caso que motiva el presente artículo no nos vamos a referir a un ser vivo sino a una organización social, jurídica y política que es la nación oriental y de su sucedánea, la uruguaya. Es nuestra pretensión destacar lo que es nuestra pertenencia, de la que sentimos un profundo orgullo integrarla y sostener con el más alto grado de convicción y la mayor firmeza sus más caros principios.

    Dicho esto, nos adentramos al significado de este día que no se agota en sí mismo, ya que es el comienzo de un largo periplo que, con escasísimas interrupciones afortunadamente, hacen a la vida de esta comarca americana.

    Es el día donde se comienzan a esbozar las grandes líneas de nuestra esencia nacional. El José Artigas victorioso en Las Piedras y que comienza a tener diferencias claras con el proyecto de organización nacional que tienen las autoridades porteñas emergidas de la Revolución de Mayo decide realizar una reunión para establecer pautas de organización de los vastos territorios que conforman el Virreinato del Río de la Plata creado medio siglo atrás.

    Cuando finalizaba el mes de enero de 1813 en la Ciudad de Buenos Aires se instaló una Asamblea Constituyente con el objetivo de establecer las bases de la institucionalidad del nuevo gobierno patrio.

    En este marco, Artigas convoca a los orientales a la celebración de un Congreso llamado de Tres Cruces, tomando el nombre del paraje donde se iba a llevar a cabo. Actualmente, el solar donde se desarrolló la deliberación se encuentra en la manzana donde está emplazado el Hospital Británico.

    En la inauguración pronuncia una frase que tiene un alto sentido republicano. Es de resaltar tal aspecto, ya que en la ciudad portuaria de allende el Plata el pensamiento monárquico estaba fuertemente arraigado.

    Expresa el jefe de los orientales: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana; Vosotros estáis en pleno goce de vuestros derechos; ved ahí el fruto de mis ansias y desvelos; ved ahí todo el premio de mi afán; ahora en vosotros está en conservarlos”. Estas palabras recogen el más puro pensamiento republicano y cuya inspiración proviene de pensadores de la talla de Thomas Jefferson y Thomas Paine quienes en sus obras literarias y acción política en el contexto de la Revolución de las trece colonias norteamericanas cimentan intelectual, filosófica y políticamente su independencia de la Corona Británica.

    De estas deliberaciones surgirán las llamadas Instrucciones del Año XIII que, además de ser pautas que debían llevar los diputados orientales a la Asamblea, constituían un verdadero programa institucional de la organización nacional.

    La primera y básica premisa de Artigas era la separación de las provincias platenses del Reino de España. La noción independentista es claramente identitario del pensamiento artiguista, ya que no estaba presente en varios líderes de la Revolución de Mayo.

    En segundo lugar, sostenía la organización bajo la forma de república y regida por un sistema federal con una etapa de inicio confederal, es decir configurar un pacto defensivo ofensivo entre las diferentes provincias que la conformaran para luego dar lugar a un Estado federal.

    Es imprescindible hacer notar que las ideas de independencia, república y federalismo están presentes en el caudillo oriental desde el comienzo de la lucha revolucionaria en el Río de la Plata.

    Estos aspectos no eran otra cosa que el reconocimiento de un sentimiento muy enraizado en la campaña en el que “naides es más que naides”, en clara referencia no solo a los individuos entre sí y frente a la sociedad sino, además, respecto a la interacción de las provincias dentro de la unidad nacional.

    Otros de los aspectos más salientes y que constituye uno de los mayores legados del jefe de los orientales es la libertad. Su concepción sobre ella es inequívoca. En las propuestas indicadas a los diputados orientales declara que la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable no es casual. Las milicias artiguistas estaban compuestas por criollos, negros, gauchos, mulatos y también por una gran cantidad de indígenas, por lo que su pretensión no era otra que la de reconocer, respetar y amparar a todas las creencias. La extracción social y el origen de las huestes de Artigas no configuran un tema menor si comparamos nuestro proceso revolucionario con lo sucedido en otros lares de nuestro continente. No en balde, el prestigioso y reconocido historiador argentino Guillermo O´Donnell ha realizado una profunda investigación que lo lleva sostener que nuestro jefe fue “la versión popular de la Revolución de Mayo de 1810”. En su libro, que lleva el nombre en el que lo califica de tal forma, se indica que “aunque la historiografía liberal insiste en recordar a José Gervasio Artigas como el artífice de la independencia de la República Oriental del Uruguay, lo cierto es que, en realidad, el caudillo fue el representante más vigoroso de un proyecto de organización federal, popular y latinoamericanista para las Provincias Unidas del Río de la Plata, que en tiempos de Mayo incluían los actuales territorios de la Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Su inflexible convicción lo enfrentó con el elitista y extranjerizante unitarismo porteño que abogaba por la hegemonía del puerto sobre las provincias. Férreo defensor del sufragio universal cuando ninguna sociedad del planeta practicaba el voto popular, llevó a cabo la primera reforma agraria de toda Latinoamérica”. Esta última referencia merece un capítulo aparte.

    En el pensamiento y derrotero político de José Artigas la libertad es central. Recordemos algunas de sus famosas expresiones: “Con libertad no ofendo ni temo”, “el despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos”, “la causa de los pueblos no admite la menor demora”, “amar la libertad es de seres racionales. Perderla, es de cobardes. Los orientales no han olvidado sus sagrados deberes.”

    También viene a nuestra mente “todo tirano tiembla y enmudece al marchar majestuoso de los hombres libres”, lo que posteriormente inmortalizaría nuestro himno nacional.

    El jefe de los orientales establece un compendio de principios que si lo miramos con perspectiva histórica constituye la médula de la dogmática constitucional nacional histórica.

    A vía de ejemplo podemos establecer su idea de lo que debía desarrollar un gobierno. En ese sentido señala la conservación de la igualdad, libertad y seguridad de los ciudadanos. Allí se establecen los bienes jurídicos protegidos en los artículos 7 y 8 de la Constitución de la República. Es de indicar que respecto a la norma que abre la Sección II de la Carta Magna denominada Derechos, deberes y Garantías, la libertad y la seguridad se formulan como un reconocimiento junto con la vida, el honor, el trabajo y la propiedad y a los cuales los habitantes tienen derecho a ser protegidos en su goce, no pudiendo ser privado de los mismos, sino conforme a las leyes que se establecieren por razones de interés general.

    El ideario artiguista no se agota en lo narrado sino que toma otros valores como la justicia social. Si bien no se corresponde a la fecha que estamos rememorando, el caudillo dentro de su derrotero perseguiría un modelo económico donde “los más infelices sean los más privilegiados”. Dos años más tarde y cuando el poder político se había afianzado diseña una verdadera planificación productiva dictando el Reglamento Provisorio para el Fomento de la Campaña y seguridad de sus hacendados. Eran muy claros sus objetivos: poblar la campaña, a través del afincamiento, otorgando la debida estabilidad con la entrega de tierras y favorecer a un contingente de pobladores, aplicando el principio de la justicia social. Queda palmariamente demostrado que Artigas, quien conocía la campaña como muy pocos en su época, tenía un concreto plan económico, productivo y social, aspecto reafirmado en sus palabras: “Yo esperaba todo de un Gobierno popular que haría su mayor gloria en contribuir a la felicidad de sus hermanos.”

    Esta breve reseña refleja un legado del caudillo, erigido primero como Jefe de los orientales y luego Protector de los Pueblos Libres, que permanece hasta nuestros días. No somos el Estado que pensó, es cierto, pero sí no debe caber ninguna duda que conformamos la sociedad que anheló. Desde los albores mismos de la patria, en los campamentos del Sitio, en Ayuí o Purificación, se gestó un modo de ser y una actitud que se viene reflejando hasta nuestros días.

    Si tuviéramos que definir en dos palabras qué supone el ser oriental y posteriormente devenido en uruguayo podríamos resumirlo en libertad y justicia social. No se entiende de otra forma. Son nuestros principios más sagrados, nuestro horizonte permanente. Cuando hubo interrupciones institucionales como en 1933 o como el duro y amargo trance que vivimos entre los años 1973 y 1984, el pueblo fue siempre en busca de la libertad, con mojones históricos como la jornada de 1980 donde hombre y mujeres provenientes de las más distintas corrientes de pensamiento no se preguntaron de dónde venían sino hacia dónde el mandato histórico los llevaban.

    La justicia socuial es otro de los criterios rectores de nuestra sociedad, lo que nos permitió paulatinamente conquistar derechos, ir ganando amplios espacios en el terreno social hasta llegar a conformar un Estado social de derecho que es motivo de orgullo y ejemplo para las naciones hermanas de América. Algunas veces fuimos pioneros. Siempre inspirados por ideal de bienestar persiguiendo en forma invariable como único afán el imponer la pública felicidad.

    Marcello Brienza

    CI 1.927.660-8

    // Leer el objeto desde localStorage