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Por segunda vez en una semana, el comandante en jefe del Ejército, Pedro Aguerre, emitió mensajes públicos hacia el personal de su fuerza y hacia el resto de la sociedad y afirmó que aún hay una “raya a marcar” para que finalicen los conflictos iniciados décadas atrás.
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El jueves 24, poco después de que por primera vez un comandante en jefe del Ejército unificó —y fue el único orador— los actos que cada 18 de mayo realiza su institución con el que llevan a cabo organizaciones de oficiales retirados en homenaje a cuatro soldados muertos por un comando tupamaro, la fuerza de tierra desarrolló el desfile militar más grande desde la restauración democrática. Fue en Durazno, donde circularon cientos de vehículos de guerra, armas, militares y caballos, y donde Aguerre pronunció su segundo discurso en seis días.
“Nuestros conciudadanos observan nuestro uniforme en múltiples actividades, desarrolladas en beneficio de la comunidad, y el esfuerzo de nuestros soldados es destacado en cada oportunidad. Esto me induce a intentar obrar inteligentemente día tras día, a hacer lo correcto, y a esforzarme cada vez más para comandar esta bicentenaria institución, para evitar caer nuevamente en enfrentamientos entre orientales, para dejar de poner líneas en la historia, líneas que sólo nos separan y nos impiden trabajar y obrar en círculos que sean abarcativos”, dijo Aguerre en un pasaje de su discurso.
Luego, comentó que “las heridas” surgidas de guerras entre naciones “tienden a sanar con el tiempo” una vez finalizadas las operaciones, pero luego contrastó eso con lo ocurrido en Uruguay.
“Cuando las muertes y agresiones se producen en conflictos entre connacionales, las heridas no terminan de sanar; el diario convivir mantiene las brasas ardiendo, en un ir y venir interminable. Cualquiera de nosotros podría decir que hay un espacio bien delimitado que marca el inicio del conflicto, y generalmente en eso no se puede intervenir, porque es forzado por las circunstancias que lo generan”, consideró.
“Pero hay otro espacio, en el cual sí podemos intervenir, individualmente y también en forma colectiva, esa ‘raya a marcar’ es la del fin del conflicto y, fundamentalmente, la del cese de la hostilidad”, remarcó y de inmediato sostuvo: “Nuestro Ejército Nacional se encuentra en ese camino, tras el fin supremo: no es fácil, pero es nuestro anhelo”.