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El Ministerio de Defensa ordenó al comandante en jefe de la Armada, el almirante Ricardo Giambruno, que investigue una denuncia sobre presuntos hechos irregulares cometidos por efectivos y oficiales de esa fuerza luego de que el 20 de abril apresaran dos embarcaciones brasileñas e incautarán pesca, redes y otros bienes, porque supuestamente estaban pescando en aguas uruguayas, confirmaron a Búsqueda fuentes militares, políticas y del Poder Ejecutivo.
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La indagatoria solicitada por la Secretaría de Estado deberá discernir por qué el capitán de navío Álvaro Guinea, jefe de la Circunscripción del Océano Atlántico de la Prefectura Nacional Naval, y por el capitán de fragata Marcos Saralegui, comandante del navío de la Armada, ROU 23 Maldonado, elaboraron informes contradictorios sobre ese incidente y cambiaron su versión original de los hechos, precisaron los informantes.
El tema está en conocimiento de parlamentarios oficialistas que transmitieron su preocupación por el asunto a los jerarcas de Defensa y a otras autoridades del gobierno.
En el Poder Ejecutivo preocupa que el episodio pueda generar reclamos ante el Estado por parte de los empresarios brasileños, que así lo hicieron saber en la sede judicial de La Paloma, jurisdicción donde ocurrió el hecho.
Primeros informes.
Tras la operación de apresamiento de los pesqueros brasileños Laiz e Isadora, el comandante de la patrulla ROU 23 Maldonado envió un memorándum de su actuación a la Prefectura del Puerto de La Paloma a propósito de la captura de los pesqueros.
En el documento Saralegui informa que su embarcación recibió un “reporte de blancos sospechosos en aguas nacionales” y que por eso se dirigió “rumbo al límite lateral marítimo con Brasil”. “Se confirma que se trataba de un grupo de pesqueros brasileros en aguas nacionales, en comportamientos de rumbos y velocidades de pesca o de recuperación de redes”, dice el informe, y agrega que pese a que se les dio la directiva de detenerse no lo hicieron, por lo que “debieron ser abordados por la fuerza”. En su relato, Saralegui explica que “las dotaciones de abordaje informan que ambos pesqueros tiene pescado en bodega —tres toneladas de pesca fresca cada uno— redes en cubierta y redes en el agua”.
“Se realizan los registros fílmicos del abordaje, de las redes en cubierta, de las redes en el agua y la posición del abordaje”, añade el informe.
No obstante, un documento del encargado del Departamento de Investigaciones de la Prefectura del La Paloma, Sergio Puñales, fechado el 24 de abril, cuestiona varios de los elementos informados por el capitán Saralegui.
“Según la documentación gráfica aportada por el ROU 23 Maldonado, no se puede establecer que los buques Laiz e Isadora estuvieran efectivamente en infracción a la ley de pesca. En cuanto al Isadora no hay pruebas gráficas por parte de la tripulación de abordaje —Fusileros Navales—, que sustenten la posibilidad de que el mismo estuviera en infracción a la ley de pesca”, dice.
Las conclusiones del informe de Puñales fueron compartidas por el prefecto de La Paloma, el capitán de navío, Gerardo Henderson.
En un escrito, al que accedió Búsqueda, Henderson sostiene que “no hay evidencias que hagan presumir la infracción” y concluye finalmente que “no existen elementos probatorios para establecer que los pesqueros Isadora y Laiz se encontraban realizando pesca ilegal en aguas uruguayas según lo establecido en la ley de pesca 13. 833”.
Señala además que “las especies capturadas no son exclusivas de aguas uruguayas (…), que el comandante del ROU 23 informó que los pesqueros brasileños se encontraban con redes en el agua lo cual se contradice con el oficial de visita y presa —el que sube a bordo y hace el apresamiento— que indica que las redes existentes se encontraban en popa y cubierta principal, en concordancia con lo manifestado por los patrones de los pesqueros Isadora y Laiz que manifestaron tener todas las artes de pesca a bordo”.
Este informe contó con el aval inicial del capitán Guinea, quien es superior de Henderson y de Puñales. En un documento con fecha 6 de mayo, al que accedió Búsqueda, Guinea concluyó que “no existen elementos de prueba que puedan determinar que la captura de bodega hubiera sido realizada producto de pescar en aguas uruguayas. Si bien en sus proximidades había un paño de red en el agua, no se pudo determinar que fueran del Isadora o del Laiz”.
Esas conclusiones fueron informadas a la jueza de Paz de La Paloma y al vicecónsul de la Embajada de Brasil en Uruguay.
Informes distintos.
El incidente de los pesqueros tuvo un nuevo episodio luego que el Comandante de la Flota, el contralmirante Daniel Nuñez, del que depende el capitán Saralegui, citara a su despacho a varias autoridades de la Armada.
Según fuentes navales, Nuñez convocó al capitán Guinea, al capitán Jorge Jaunsolo (comandante de la fuerza de mar), al capitán Gustavo Luciane (jefe del Estado Mayor de la Flota), al capitán Andrés Durán (jefe de Inteligencia de la Flota) y a Saralegui para abordar la compleja situación generada por los informes contradictorios y encontrar una “solución” al tema.
Luego de esta reunión, Guinea elaboró un nuevo escrito con datos diferentes al original, relataron los informantes.
En su informe “corregido”, con el que sustituyó al anterior, Guinea omite mencionar el párrafo acerca de que “no existen elementos de prueba que puedan determinar que la captura de bodega hubiera sido realizada producto de pescar en aguas uruguayas. Si bien en sus proximidades había un paño de red en el agua, no se pudo determinar que fueran del Isadora o del Laiz”.
No solo Guinea cambió el documento, sino que también lo hizo Saralegui, dijeron los informantes. Su nuevo informe omite horarios de avistamiento y captura y afirma que “los pesqueros tienen pescado fresco en bodega, redes en cubierta y en proximidades de los barcos, cubierta sucia y faltante de redes a bordo de acuerdo a lo que normalmente llevan estos pesqueros”.
Esas modificaciones y sustituciones de informes, explicaron las fuentes, son el desencadenante de la investigación interna solicitada por el Ministerio de Defensa.