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    El Plan B

    Nº 2240 - 31 de Agosto al 6 de Setiembre de 2023

    Dicen que Mario Bergara tiene un Plan B. Es más, algunos dirigentes frenteamplistas que se caracterizan por su creatividad le pusieron Plan B…rgara. Y otros se encargaron de repartirlo por lo bajo, para que empezara a circular entre varios de los referentes de la oposición. Lo daban como un hecho, como forma de no dejar mucho espacio a la duda o a que algún dato de la realidad lo arruinara.

    Los que funcionaron como portavoces de estas “buenas nuevas” fueron, justamente, los menos interesados en que la candidatura presidencial de Bergara prospere. Pero para otros la noticia también fue bienvenida, así que la empezaron a repetir como si fuera la entrada a un pasadizo secreto hacia la verdad revelada.

    El asunto es más o menos así. Resulta que Bergara tiene presente que sus posibilidades de ganar una interna presidencial en el Frente Amplio son casi nulas porque la disputa está polarizada entre el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, y la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse. Entonces, lo que resolvió es igual presentarse como precandidato para negociar algo importante para su futuro. Como, supuestamente, el principal perjudicado por la postulación de Bergara es Orsi, porque le quita los votos más “de centro”, el arreglo consiste en que un poco antes de las elecciones internas se baje de la carrera, apoye al intendente canario y a cambio logre el respaldo del Movimiento de Participación Popular para ser el próximo candidato a la Intendencia de Montevideo, un bastión frenteamplista.

    Dicen más los que aseguran conocer el entramado de este supuesto plan secreto. Afirman que en los últimos tiempos Bergara ha sido un habitual visitante de la chacra de Rincón del Cerro en la que viven el expresidente José Mujica y su esposa y exvicepresidenta, Lucía Topolansky, y que es allí donde se acordó esta maniobra electoral que promete ser un tiro de gracia para las pretensiones presidenciales de Cosse. Tiene sentido el relato. Muchas de las jugadas políticas ocultas dentro de la izquierda pasan en algún momento, según una creencia cada vez más extendida, por Rincón del Cerro.

    El tema es que parece que Bergara hace meses que no mantiene una conversación prolongada con Mujica y Topolansky en la intimidad de su casa y que el arreglo ese que lo pondría a unos pasos del sillón principal del palacio municipal de 18 de Julio y Ejido es una ilusión óptica. Es más, personas muy cercanas al exministro de Economía y actual senador aseguran que la buena relación que antes mantuvo con la pareja de líderes tupamaros ahora se ha enfriado. Cuadraba muy bien la teoría, era música para los oídos adictos a las conspiraciones, pero parece que hay con qué desmoronarla.

    Sirve bien igual como para reflexionar sobre un aspecto que por ahora está quedando en un segundo plano pero que es central: la disputa por la Intendencia de Montevideo. Es el cargo electivo más importante después del de presidente de la República, una especie de medalla de plata. Es la persona encargada de gobernar casi la mitad de los habitantes de Uruguay, con una proyección indiscutible para futuras instancias electorales. Y por ahora no está en la conversación electoral pública.

    Pero ya va a llegar y parece que traerá consigo unas cuantas sorpresas. Al menos así lo comentan por lo bajo dirigentes tanto del oficialismo como de la oposición. Y si hay algo que le hace falta a esta inminente campaña electoral son las sorpresas.

    Estamos a tiempo. Para poner una referencia, hace cinco años Guido Manini Ríos todavía era comandante en jefe del Ejército, Juan Sartori no había hecho su desembarco en la carrera presidencial y Ernesto Talvi estaba a cargo del Ceres (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social), haciendo una recorrida por todo Uruguay pero para generar encuentros ciudadanos, sin postulación electoral de ningún tipo. Falta mucho tiempo. El suficiente como para que alguien que apenas aparece en el radar se traslade al centro de la atención y hasta pueda darle un susto a más de uno. Pero, haciendo un análisis pormenorizado del panorama actual, no parece ser el caso. Al menos para 2024.

    Tanto Orsi como Cosse y, del otro lado, Álvaro Delgado y Laura Raffo corren con una ventaja con respecto al resto difícil de descontar. Y también es bastante lógico que sean ellos cuatro los integrantes de las principales fórmulas presidenciales. Algo de eso ya está conversado. Es más, algunos siguen sosteniendo que Cosse no aceptará ser candidata a vice pero eso es subestimar a la actual intendenta de Montevideo y al cargo de vice. Es mucho el poder que se puede tener desde el despacho principal del Palacio Legislativo, incluido quedar a cargo de varios ministerios, y a Cosse le gusta el poder.

    Así que las sorpresas más importantes pueden llegar a venir a través de la disputa electoral en mayo de 2025 por la Intendencia de Montevideo. Bergara puede ser una, más allá del rumor, pero hay muchas otras posibilidades. ¿Y Fernando Pereira? Algunos ya lo han manejado como posible postulante y dicen que a él no le desagrada. También podría ser alguien del ámbito académico, por fuera de la militancia partidaria. Otros ya están evaluando distintos nombres con ese perfil.

    Del otro lado, lo que ocurrió en las últimas dos oportunidades es que surgió alguien por fuera de la estructura política convencional que logró sumar un caudal importante de votos pero que después decidió pasar a la competencia en lo nacional, perdiendo lo logrado. Ese fue el caso de Edgardo Novick primero y de Laura Raffo después. Pero está claro que la apuesta por Montevideo va a volver a ser fuerte y la coalición multicolor buscará sumar sus votos para contrarrestar la mayoría de tres décadas del Frente Amplio en la capital.

    Aquí van algunos dirigentes que se evalúan como posibles o interesantes dentro del Partido Nacional. El primero es el actual ministro de Desarrollo Social, Martín Lema, la segunda, la vicepresidenta Beatriz Argimón, y la tercera, la exsecretaria general de Adeom Valeria Ripoll. Los tres cumplen con la condición de sorprender y de ser figuras de primera línea o con un alto reconocimiento público en Montevideo.

    En el caso del Partido Colorado la situación es un poco más compleja. Es más, algunos manejan como posibilidad recurrir a alguien con mucha trayectoria, que ya logró una importante votación en la capital hace más de una década: Pedro Bordaberry. También aparecen como posibles postulantes Andrés Ojeda, Felipe Schipani o algún otro dirigente nuevo, pero las opciones no son tantas.

    Lo que está claro es que en todos los partidos ya empiezan a circular los planes A, B y C para la capital como si fueran distintos capítulos de una serie de intriga política. Con este panorama, la temporada 2025 promete y promete.