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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde que comenzó la pandemia por todos los medios el presidente, el secretario de la Presidencia y el ministro de Salud destacaron que la gran prioridad era cuidar al personal de la salud, por estar en la primera línea de fuego, y a los adultos mayores, que constituían el grupo de mayor riesgo. Así el 23 de enero el Sr. presidente anunció la compra de 2 millones de dosis de vacunas de Pfizer y 1.750.000 de Sinovac
En el transcurso de la pandemia quedó claro que los que más se cuidaban eran los adultos mayores, actuando con mucha responsabilidad, conscientes de los riesgos que podían tener y las aglomeraciones y fiestas clandestinas no tenían presencia de adultos mayores.
Finalmente, llegaron las vacunas, pensamos que el gobierno no actuó con la velocidad que la situación requería ni quería gastar mucho para no afectar más el déficit fiscal y se jugó al mecanismo Covax de la OMS. Países como Israel y Chile actuaron con un claro sentido empresarial y con una clara conciencia de lo que se estaba jugando y así nuestros hermanos chilenos están vacunando desde diciembre y Uruguay empezó el 1° de marzo.
Israel comenzó en diciembre porque priorizó que cuidando a su población lo antes posible iba a recuperar más rápido la normalidad y eso le traería beneficios económicos, es decir, no escatimó gastar en vacunas porque lo recuperaría rápidamente con la intensificación de la actividad económica. Un claro sentido empresarial en alianza con lo sanitario.
Israel a principio de febrero tenía el 84% de los mayores de 70 años vacunado con Pfizer con las dos dosis y seguía vacunando otras franjas etáreas, pero priorizó claramente a los adultos mayores.
Frente a este panorama, ¿qué está haciendo Uruguay? Las autoridades y el grupo GACH siempre dijeron que la prioridad la tenían los adultos mayores y, de acuerdo a como va el plan de vacunación, recién los adultos mayores de las residencias se estarían vacunando a partir del 24 de marzo.
Posteriormente los mayores de 85 años y luego serán los de 80 a 85 y los de 75 a 80 ya avanzado abril, es decir, a un mes y un poco más de comenzada la vacunación.
Parece que las autoridades sanitarias quieren usar la de Pfizer por su eficacia en el personal de la salud, que sin ninguna duda tiene prioridad absoluta, pues son los que nos cuidan y están muy expuestos. También la quieren usar en los residenciales y en los adultos mayores si las dosis dan, pues el gobierno negoció con Pfizer 2 millones de dosis, pero en una primera instancia llegarán en partidas de 50.000 y 60.000 semanales hasta un total de 460.000, el resto nadie lo sabe, o por lo menos no se ha informado.
En un reciente reportaje televisivo el ministro de Salud manifestó que si las de Pfizer no alcanzaban para los adultos mayores, llegaban por estas fechas las del mecanismo Covax, las de Astra Zeneca, y se utilizarían en adultos mayores, no importando aparentemente que en Europa las están rechazando por los efectos secundarios.
Surge claro de cómo va el plan que la declaración inicial —que la prioridad eran los adultos mayores— en los hechos no ha sido así, siendo que los adultos son los que más fallecen. Así el 13 de marzo fallecieron 9 personas y salvo el alcalde Abt, que tenía 47 años, los restantes iban de 72 a 95 años. Parecería que los adultos mayores pueden esperar o constituyen el descarte, son los que no cuentan.
Entonces no se entiende cómo si hay un remanente de vacunas habilitan a los de 55 a 59 años y, oh, casualidad, allí quedaron comprendidos legalmente varios ministros, la vicepresidenta, grupo GACH, etc.
Ahora el 16 de marzo se habilita con Sinovac a las personas de 50 a 70 años. Pienso que si la prioridad era el personal de la salud y los adultos mayores y a ellos se les quería administrar la de Pfizer por su mayor seguridad, debían haber negociado una entrega mayor de esta o haber pagado un poquito más, como hicieron otros países.
Por lo expuesto, a mi criterio, hay varios hechos que no se entienden y que contradicen lo dicho por las autoridades en numerosas manifestaciones públicas, entonces esto afecta sin duda la credibilidad de la población.
Juan Pedro Puignau
CI 1.035.001-5