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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSe nos está yendo mayo y sigue la campaña electoral. Nos acercamos a la arremetida publicitaria de junio, nadie quedará fuera, con o sin recursos los partidos llenarán las pantallas, las radios y seguramente muchas empresas privadas se retiren a cuarteles de invierno hasta el 30 de junio. Dudamos de la ausencia de publicidad del gobierno pues también es parte de la campaña que ya se está haciendo.
La tenacidad con que el oficialismo pretende continuar en el poder lo hace ir dejando de lado argumentos sólidos y propuestas convincentes. El último sábado se realizó un acto en la ciudad de Melo con la presencia de los cuatro precandidatos, intentando “vendernos” una unidad que no es tal. Bien demostrado ha quedado, desde el 2005 a la fecha, que tener un único programa de gobierno no es igual a estar unidos. En primer lugar, y debería ser lo más importante, los programas no se han cumplido. Ni Vázquez ni Mujica y nuevamente Vázquez concretaron sus promesas más importantes. Si bien es cierto que se intentó una redistribución de la riqueza, los pobres siguen siendo pobres y los ricos son más ricos que antes, entonces no sabemos qué fue lo que se distribuyó. Si la educación es un espanto, la seguridad un desastre, los asentamientos cada día son más grandes, el salario medio es de $ 25.000 y además ahora crece el desempleo, cierran las empresas, socializamos la salud pero para ver un especialista se debe esperar dos meses, las clases media y media baja no acceden a vivienda propia, ¿qué es lo que tanto ha mejorado? ¿Qué es lo que no estamos pudiendo ver tan formidable para entregar un nuevo “vale” de cinco años?
Y en ese acto nos dicen que están juntos, que no se pelean y que ningún otro partido puede decir lo mismo. Pero hubiera sido mejor si cada uno hubiera hecho un acto en solitario y con propuestas concretas, y no juntarse para criticar a los otros. Andrade defiende el clientelismo de su partido acusando al Partido Nacional y sus intendencias; Bergara compara a nuestros políticos con Macri y Bolsonaro; sería mejor que explicara la “mala gestión” de nuestro gobierno, donde él participó. No es de nuestra incumbencia electoral lo que pasa en Brasil o Argentina; Cosse habla del miedo como si hoy en día alguien creyera en nuestro país que cualquier gobierno que venga será “el cuco”. Nos conocemos todos, aquí no hay cuco, aquí faltan propuestas para mejorar el país, con derecha o con izquierda lo que ella pregona ya está sucediendo, ya entramos al “sálvese quien pueda”. Y Martínez también colaboró con este discurso de barricada al mencionar la fracasada votación de destitución de los generales del Tribunal de Honor en el Senado. Responsabilizó a la oposición, que no levantó la mano para condenar a cuatro generales que podrán ser acusados de muchas cosas y con razón, pero no por no haber advertido sobre las declaraciones de Gavazzo. En todo caso, los cuatro candidatos más Javier Miranda como presidente del FA, más unidos que nunca, deberían reclamarle a Tabaré Vázquez la destitución del secretario Miguel Toma, responsable de ocultar información, desvirtuar los hechos y acusando a quienes sí cumplieron con su deber, como fue el Sr. Menéndez.
Y del programa para gobernar y cambiar la actualidad ¿qué dijeron? Nada, absolutamente nada. Debemos dar por sentado entonces que se seguirá con la misma política en educación, seguridad, salud, empleo e inversiones. Quizá se hagan unos pequeños ajustes, como eliminar la repetición escolar, evitar salir a la calle para estar algo más seguros, impedir los juicios al Ministerio de Salud por medicación de alto costo, dar más beneficios sociales a quienes no trabajan y continuar apoyando con vehemencia a UPM, la única salvación para Uruguay. Sin embargo, es continua la crítica a todo lo que no es de izquierda como si además la izquierda fuera la panacea, la única capaz de solucionar nuestros problemas pese a que hace 14 años nos gobierna y nos trajo al lugar donde estamos. Hay que ser realmente muy caradura y demagogo diciendo que los demás partidos nada proponen cuando han sido ellos, los demás, los que han puesto propuestas y programas en la campaña. Podrán ser discutibles pero están, podrán parecer utópicos pero son presentados con argumentos y además coinciden en varios puntos. Se debe bajar el gasto del Estado sí o sí, se debe actuar con urgencia en la educación plasmando una reforma ya, se debe tener un ministro del Interior con autoridad, respetado por sus subordinados y que respalde a la policía y a la población, no se pueden aplicar más impuestos y todos nos debemos un BPS sólido y seguro en sus prestaciones.
Todo esto se podría comenzar hoy, no se necesita escribir un programa y argumentar cómo cumplirlo, en todo caso eso es lo que hace la oposición, ya que no está gobernando. Pero los que se subieron al estrado en Melo son gobierno hoy, podían empezar a trabajar ayer, la mejor forma de ganar en octubre es actuar ahora que pueden. Están muy unidos pero presentan más candidatos que nunca, tienen un solo programa de gobierno y muestran cuatro posibles ejecutores muy diferentes, tienen las soluciones y nos hacen esperar hasta marzo del 2020, pretenden ganar el poder y ya lo tienen.
El panorama para la ciudadanía sigue muy complejo. Ha vuelto a aumentar el desempleo, que ya roza el 10%, el Banco Central gasta sus reservas en frenar el dólar y no le vendemos a nadie, las cortinas se siguen bajando, los pesos son cada vez más flacos y el desánimo merodea los barrios. Pese a esto y mucho más en Melo, hubo fiesta, populismo desmedido, demagogia pura, mentiras reiteradas, promesas incumplidas y un ataque pertinaz a la inteligencia de todas las personas de bien que habitan en nuestro suelo. Melo testigo del discurso de barricada.
Y para complementar esta parodia salió el filósofo a advertir que “si les vienen a comprar el voto, cúrrenlos bien currados”.
Pregunto: ¿quién está currando a quién?
Sergio Barrenechea Grimaldi
CI 1.978.723-5