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    El arroz es el rubro más concentrado de los que el gobierno indaga cómo fijan sus precios

    En algunos rubros alimenticios los proveedores son muchos. Ese puede ser el caso del arroz —si bien dos molinos concentran la mayoría de las ventas— y el pan envasado. En otros, en cambio, una cantidad más reducida de fabricantes nacionales o importadores abastecen el mercado, como en el aceite comestible y la pulpa de tomate, según datos que relevó Búsqueda.

    Esos cuatro mercados son los que una comisión gubernamental encargada de vigilar que haya competencia empezó a investigar, una acción anunciada por el ministro de Economía, Danilo Astori, ante la preocupación por los niveles de inflación alcanzados (10,2% en los 12 meses cerrados en febrero).

    Esta semana dicha Comisión de Defensa de la Competencia pidió a las cadenas de supermercados información de venta de los cuatro productos, discriminando precios unitarios por marcas, presentaciones y proveedores, aseguró a Búsqueda Luciana Macedo, integrante de ese órgano desconcentrado del Ministerio de Economía (MEF). También relevará datos de cadenas más chicas y almacenes, agregó.

    Así se le comunicó a Astori el martes 29, en la reunión de seguimiento realizada conjuntamente con autoridades del Área de Defensa del Consumidor.

    Macedo dijo que si bien los estudios llevarán tiempo, en un mes es posible que la comisión presente públicamente algunos avances.

     

     

    Asimismo, al relevamiento de precios de súper y otros comercios que hace Defensa del Consumidor se agregarán las farmacias, informó ayer miércoles 30 el diario “El País”.

    Desde el sector empresarial, las acciones del MEF generan inquietud y controversias entre los distintos jugadores: productores, importadores y comercializadores.

    “Es para asustar”, dijo a Búsqueda un industrial que pidió anonimato.

    Y defendió la libertad comercial: “Si quiero vender a $ 100 ¿qué ley me dice que no lo puedo hacer? Después, si vendo o no es mi problema”.

    “Si dejaran realmente al mercado trabajando, en un momento en que la venta está comenzando a caer, que hay menos empleo y que el consumo no tira, los precios tienden a bajar o subir lo imprescindible, porque el tema hoy es vender”, planteó.

    Por su parte, el presidente de la Cámara Industrial de Alimentos, Juan Pablo Speranza, dijo a Búsqueda que las empresas agremiadas están de acuerdo con que se estudien los mercados y se pida información. “Lo más importante es que se haga con mucha transparencia para que sea una garantía para todas las partes”, sostuvo.

    Opinó que en torno a la fijación de los precios al público “no hay un culpable único. La industria no es la mayor proveedora de alimentos del Uruguay, muchos vienen del exterior, muchos más de los que la industria quisiera”.

    Speranza informó que los socios de su cámara se reunirán en los primeros días de abril con el fin de “hacer una comunicación” al MEF y “ver de qué forma” pueden “colaborar”.

    Desde la Asociación de Supermercados se sostiene que las grandes superficies son tomadoras de precios (ver Nº 1.859).

    Los importadores evalúan positivamente que se analicen los mercados. “No tenemos temor a nada. Queremos que haya competencia y no protección, como es el caso del aceite”, dijo a Búsqueda el presidente de la Asociación de Importadores Mayoristas de Almacén, Fernando Melissari.

    Búsqueda intentó consultar a autoridades de varias de las firmas más representativas de los cuatro sectores que el gobierno puso bajo la lupa, pero muchos prefirieron no dar datos ni hacer comentarios públicos.

    El aceite comestible, la pulpa de tomate, el pan envasado y el arroz son productos que, en promedio, costaban en febrero pasado 13,5% más que un año atrás, calculó Búsqueda a partir del Índice de Precios al Consumo que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE). Eso supera el encarecimiento que registró el conjunto del grupo de productos “Alimentos” (10%).

    Aceite.

    El INE releva precios de dos variedades de aceite comestible. En febrero la botella del producto elaborado a partir de soja costaba $ 43,5, un 3,5% más que un año atrás, mientras que el de girasol valía $ 73,7 (aumento de 15,1%).

    En este rubro la producción local está prácticamente acotada a la actividad de la Compañía Oleaginosa Uruguaya (Cousa) y Arrozur —una sociedad conformada por varios molinos.

    Nidera, Soldo, San Francisco y Molino Cañuelas son algunos de los importadores.

    Melissari aseguró que “hay una competencia muy dura” entre los importadores y la industria y señaló que el precio del aceite “está planchado” hace seis meses.

    En su planta de Paso de la Arena, Cousa procesa las semillas oleaginosas mediante molienda y luego realiza el refinado del aceite. Con ese insumo produce aceite, además de mayonesas y aderezos.

    La empresa comercializa aceite de girasol (de las marcas Óptimo, Uruguay y Sibarita), de maíz (Delicia), de oliva (Sibarita) y de soja (Condesa y Primor).

    Según historia un trabajo monográfico de 2012 —realizado para la carrera de contador público de la Universidad de la República—, a mediados de los años setenta había alrededor de 14 aceiteras en el país. En los noventa quedaban seis y en 2001 la mitad: entre la Central Cooperativa de Granos y Manzanares tenían 20% del mercado, Cousa 50% y el restante 30% correspondía a productos importados.

    Un estudio de Euromoney International sobre “aceites y grasas en Uruguay” dimensionó las ventas en ese mercado en U$S 216 millones para 2014. Agrega que Cousa lideraba la comercialización al por menor con una participación de 35% ese año puesto que los consumidores “buscan sus marcas en primer lugar en las estanterías”. En aceites vegetales y aceite de semilla concentra 58% del mercado, conforme con ese análisis. Asimismo, señala que en aceite de oliva Cousa perdió peso de mercado desde 2010 y se ubicó en 13% en 2014.

    La producción nacional goza de una “protección muy importante”, ya que se aplica un arancel de 16% a los aceites de origen argentino, observó Melissari, de la gremial de importadores mayoristas de almacén.

    Pulpa de tomate.

    El precio de la pulpa de tomate se incrementó 16,7% desde febrero de 2015, al pasar de $ 35,3 entonces a $ 40,9 el mes pasado, según el INE.

    Los proveedores nacionales de este producto superan, no por mucho, la media docena, informaron fuentes del sector. En general, todos se dedican a abastecer el mercado local importando la materia prima, debido a los “altos costos” que —dijeron— implica procesar el tomate cultivado en el país.

    Entre los industrializadores del rubro se encuentran Barraca Deambrosi, Gibur, Vulcania, Domingo Ghelfa, Timopel, Conaprole y Pancini Industrial del Sauce. En general importan pasta de tomate principalmente de China, le agregan agua y hacen pulpa tamizada.

    También hay importación de conservas de tomate entero perita por parte de Pontyn, Distribuidora San José, Regional Sur, entre otras empresas.

    Las fuentes consultadas aseguran que se trata de un sector “realmente competitivo”. Sin embargo, eso estuvo en discusión en 2010 cuando una de las industrias denunció haber sido parte de un acuerdo colusorio. Esa práctica anticompetitiva consistía en el reparto de cuotas de participación de cada industria en las ventas de pulpa de tomate tamizada, lo cual era controlado mediante la producción de envases por parte de una imprenta. En abril de 2014 la comisión confirmó la existencia de un acuerdo para “regular las principales variables del mercado, actuando concertadamente y eliminando o minimizando la competencia efectiva” entre las empresas, según señaló en su resolución. En función de eso ordenó el cese de ese tipo de acciones y estableció una sanción económica a las firmas (excepto a la denunciante, que se acogió al instituto de la clemencia previsto en la ley). En su memoria anual la comisión señala que dicha resolución fue confirmada en la etapa recursiva tanto de revocación como jerárquica que interpusieron las empresas implicadas.

    Pan envasado.

    El pan empaquetado blanco costaba en promedio $ 70 en febrero, cuando un año atrás su precio era de $ 60,7 según el INE. Eso representa un encarecimiento de 17,5% en dicho período.

    En este rubro hay fabricantes artesanales e industriales. Entre los últimos, que generalmente tienen niveles de producción más voluminosos, se destaca Panificadora Bimbo del Uruguay, una empresa de capitales mexicanos.

    De acuerdo con otro informe de Euromoney International fechado en 2015 sobre “productos horneados”, Bimbo ocupa el primer lugar en el segmento de “industriales envasados” con una “cuota del 4% de las ventas totales”. Esa participación es, de acuerdo con el estudio, cuatro veces mayor que la participación de la segunda, que es Henderson & Cía. (Tienda Inglesa).

    La Sin Rival, y los supermercados Disco y Multiahorro, son otros jugadores del mercado de los panificados.

    El grupo Bimbo entró en Uruguay en 2006 con la adquisición de Los Sorchantes; al año siguiente compró Pan Catalán y el Maestro Cubano.

    Informes privados sobre el rubro de panificados y pastas a los que accedió Búsqueda muestran que la facturación en ese mercado rondó los U$S 880 millones en 2015. De ese monto, la producción nacional supera el 90%.

    Arroz.

    En febrero, un kilo de arroz valía $ 37,9, en promedio. Eso es 14,5% más que en el mismo mes de 2015, cuando su precio era de $ 33,1.

    En este rubro dos empresas —Saman y Coopar— concentran más de la mitad de las ventas, según la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. El ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, es productor de arroz.

    Aunque no está “en contra” de la decisión de que se inicie un estudio, el presidente de la Gremial de Molinos Arroceros, Renato Gastaud, dijo a Búsqueda que la Comisión de Defensa de la Competencia “no va a encontrar nada, porque se pelea por espacios de mercado y se vende a precios más bajos que los de exportación”.

    Comentó que no comprende por qué el gobierno eligió al arroz, ya que, según su opinión, “no hay ningún indicio o sospecha”. Gastaud, ejecutivo de Saman, se mostró seguro de que “no existe un oligopolio o algo por el estilo” en la venta de arroz en el mercado uruguayo. “Es verdad que las empresas tienen marcas principales, pero no hay una concentración que justifique” esa investigación, sostuvo.

    Unos 13 molinos industriales venden arroz elaborado en el mercado interno, pero Saman y Coopar acaparan el 60% del negocio, de acuerdo con un informe de la Opypa publicado a fines del año pasado. Coopar, que comercializa su producto con las marcas Blue Patna y Chef —entre otras—, es el líder, seguido por Saman.

    Dentro del 40% restante, la Opypa destaca el aumento de la participación de la empresa Arrozal 33, que pasó de tener 1% del mercado en la zafra 2009-2010 a 10% en 2013-2014.

    El consumo por habitante de arroz en Uruguay se incrementó en los últimos años. Pasó de un promedio de 10 a 12 kilos anuales entre 2001 y 2010, a 14-18 kilos entre los años 2011 y 2014, de acuerdo con datos de la Asociación de Cultivadores de Arroz.

    En las últimas zafras la producción del grano en Uruguay fue de en torno a 1,3 millones de toneladas anuales. Saman procesa casi la mitad (46%) del arroz que se produce y el resto corresponde principalmente a otras cuatro empresas: Casarone (14%), Coopar (14%), Glencore (11%) y Arrozal 33 (6%), según la Opypa. El 95% del grano se exporta y 5% se destina al mercado local.

    Algunas empresas, como Saman, tienen sus propios distribuidores y otras empresas, por ejemplo Casarone, tercerizan parte de la comercialización. Si bien ciertas arroceras enfocan sus negocios en zonas fronterizas, “en todo el territorio hay una pelea grande”, aseguró Gastaud.

    Ese ejecutivo dijo que es inviable en la actualidad que las industrias arroceras puedan lanzar al mercado un arroz a precio rebajado, como ocurrió años atrás a instancias del gobierno, porque bajó la cotización internacional del producto. La tonelada ronda ahora los U$S 450, mientras que en enero de 2014 se pagaba a U$S 600, informaron empresarios del sector.