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    El comercio internacional de la carne cambió y Uruguay se ve enfrentado a amenazas regionales y extra región que le exigirán avanzar en la firma de acuerdos comerciales con los principales mercados para mejorar su acceso, dijo Joaquín Secco

    Los cambios en los hábitos de consumo en los países desarrollados, sumado a las amenazas que representan Argentina y Brasil en el mercado mundial de carnes, más las ventajas arancelarias de otros países que compiten en los mismos mercados que Uruguay, representan un “riesgo alto” que obliga a ser cautos en las proyecciones, afirmó Joaquín Secco a Campo.

    Este técnico, ingeniero agrónomo, con un máster en Economía realizado en Inglaterra y productor ganadero en el departamento de Durazno, señaló que el desafío más importante que enfrentarán los exportadores de productos cárnicos es el de los accesos arancelarios a los mercados, donde se impone la necesidad de avanzar en la firma de tratados de libre comercio.

    Secco, que durante 30 años fue consultor de organismos internacionales como el Banco Mundial y la FAO, entre otros, aseguró que las ventajas obtenidas durante los últimos años por Uruguay frente a la ausencia de los países vecinos de la escena internacional, comenzarán a devaluarse y serán necesarias otras correcciones para mantenerse en la competencia.

    Lo que sigue es un resumen de la entrevista.

    —¿Cómo observa las perspectivas del mercado global para la carne?

    —El mercado de la carne es bastante particular y es muy volátil. Las condiciones cambian fuertemente según el año, porque en general es un mercado de restos. Los países tienden a ser autosustentables en carne, y lo que importan o exportan es el ajuste, la diferencia, que es una pequeña proporción del comercio. Entonces cuando ocurre eso las variaciones en los precios son muy grandes. Ahora con el ingreso de Asia y especialmente de China, eso tiende a moderarse, y también los precios tienden a ser un poco más estables entre años. Pero es un comercio realmente complicado.

    Tal vez el punto fuerte más importante que hay para el futuro inmediato es la propensión a aumentar el consumo de carne de los países llamados emergentes, principalmente los de Asia. Pero esto también tiene limitaciones en el sentido de que la carne no está sola, sino que tiene amenazas por el lado de las carnes más baratas. como el cerdo o el pollo.Esto regula de alguna manera el precio de la carne vacuna.

    Y el otro elemento muy importante son los acuerdos comerciales entre países, que hacen que haya países exportadores que entran a los mejores mercados del mundo libres de aranceles o con aranceles muy bajos, y en algunos casos con el agregado de que están muy cerca de China, Japón y Corea, lo que les da mucho mejor acceso y con la ventaja, por ejemplo, de venderles carne enfriada.

    Nuestra mayor dificultad es no tener acuerdos de libre comercio y estar muy lejos de los mercados que han sido los más dinámicos en estos últimos años. Ahí otros países nos sacan ventaja.

    Por otro lado, los consumidores más tradicionales de carne, Europa, Estados Unidos, cada día están comiendo menos carne por un tema de salud. Ya vimos el informe de la OMS y activistas contra su consumo como Paul McCartney, por ejemplo. Esos países son altamente autosuficientes, por lo cual es poco lo que importan y a su vez el consumo está bajando, lo que también nos complica. No hay que olvidarse que la Unión Europea es nuestro mejor mercado de carnes en ingresos por tonelada. Tampoco Rusia es lo que se esperaba debido a la caída del precio del petróleo y sus problemas económicos, y eso muy probablemente en este año que viene se mantenga más o menos en los mismos niveles. Después tenemos también la competencia de la India, que no es muy directa, pero es el segundo exportador mundial de carne. También la competencia de Brasil, que sí es muy directa y que va a empezar a entrar en EEUU y de Argentina, que va a estar entrando en muy poco tiempo a EEUU en condiciones parecidas a las nuestras. Aunque tal vez esto último demore un tiempo más, es el horizonte que uno tiene que tener en cuenta.

    —Uruguay tiene hoy más de 100 mercados abiertos, y ha aprovechado en estos años especialmente la ausencia de Argentina. ¿Esa ventaja es descontable?

    — Sí, hemos sacado alguna ventaja a esos que son nuestros competidores más amenazantes, en nichos de mercado muy especiales entre los cuales el más importante es la Cuota 481, que tiene un valor muy alto y también con la entrada a EEUU. Pero de aquí en adelante hay que suponer que Argentina va a entrar con más fuerza en la Cuota 481 en cuanto tenga carne y se prepare un poco. También Argentina tiene 30.000 toneladas de Hilton y nosotros 6.300. Ahí va a estar complicado.

    —¿A pesar de estas amenazas se puede ser optimista en cuanto a colocación y precios del producto uruguayo?

    —Creo que el mercado internacional nos ha dado tantos tirones de la cola que tenemos que ser cautos. Estamos atravesando un cambio muy fuerte en la coyuntura mundial. Están pasando muchas cosas que nos hacen ver que no es la misma situación que la de los últimos 5 años. Una de las cosas más importantes es que el dólar vale mucho más en cualquier moneda. Y si el dólar vale mucho más, quiere decir que todo lo demás vale mucho menos. Si nosotros no ajustamos nuestro dólar, lo que va a pasar es que no vamos a poder ajustar nuestros costos y vamos a tener que vender la carne más barata. Eso nos está pasando ahora, porque la carne vale U$S 3.20 por kilo.

    —¿Ese valor no cree que responde a una coyuntura especial en una zafra muy particular?

    —Puede ser que como pasó este año haya algunos momentos del año con poca oferta y que los frigoríficos tengan negocios que les justifique puntualmente subir el precio, pero diría que más bien van a ser coyunturas cortas y que la mayor proporción de la carne se va a vender en China y en EEUU, que la necesita para hamburguesas, y la mayoría de los destinos tienen esas características. Lo que se sale de eso es la Unión Europea, principalmente la Cuota 481, y el Hilton, también el mercado de Israel. Pero me parece que el hecho de que Brasil tenga la carne a U$S 2,40 y que entre en los mismos mercados que nosotros nos está advirtiendo de que eso se va a liberar, y que Argentina puede volver a ser un jugador importante con las diferenciaciones en precio que siempre obtuvo solamente por ser Argentina. También Australia es una amenaza, aunque creo que se va a suavizar. Pero de todas formas van a seguir vendiendo mejor que nosotros porque entran sin límite de cuotas.

    No diría que el mercado no va a ser bueno, pero sí digo que hay que tener muchas precauciones y que no hay que jugarse con los ojos cerrados a un mejoramiento de los precios. Más vale la cautela cuando el riesgo es alto, en un mundo que cambió y que sigue cambiando, y donde las oportunidades y los nichos que nosotros teníamos ahora también los tienen otros.

    ¿Qué podría o debería hacer Uruguay para mejorar y no perder mercados frente a esa competencia?

    —Creo que hay algunas cosas que Uruguay hace bien, aunque no sé si le salen bien, pero intentos que como pensamiento estratégico valen. Por ejemplo, el haber entrado rápidamente en la Cuota 481 fue una gran pegada, y ahora este ingreso de carne natural, el Never Ever, me parece que también está bueno, aunque no confío tanto en el resultado que pueda tener. Pero hay un enorme déficit en lograr acuerdos más amplios con los países que marcan el ritmo del mercado mundial. Haber dejado pasar el acuerdo Transpacífico (TPP) que ya firmaron varios países, es un disparate del que nos vamos a arrepentir, como también de haber dejado pasar el TiSA. La perspectiva es muy complicada y no creo que tengamos mucha suerte.