Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMujica y “la patota kirchnerista”. Otra vez estamos en conflicto con Argentina por una planta de celulosa. Otra vez, el sistema político uruguayo y la sociedad civil se han encolumnado detrás del presidente de la República, en defensa de nuestra soberanía. Y otra vez, el ADN patoteril del kirchnerismo —de acuerdo con la calificación de Claudio Paolillo (Búsqueda, 3/10/2013)— sale a relucir, fiel a su devenir corrupto, embustero y arrogante, pretendiendo llevarse al Uruguay por delante.
Pero no nos equivoquemos. El hecho de apoyar a un jefe de Estado que cumple con su deber de amparar el interés nacional no significa de manera alguna estar de acuerdo con lo realizado por Mujica hasta el presente, en su relacionamiento con la Argentina kirchnerista, a la cual le dio todas las muestras de amistad imaginables. Sin embargo, esa amistad es tomada como debilidad, por una mandataria que sufre del síndrome de Hubris —tal cual le diagnosticó el periodista y médico Nelson Castro—, un ego desmedido, la sensación de poseer dones especiales con lo que es capaz de enfrentarse al mundo entero, convencida de siempre tener razón.
Además, nuestro presidente cometió el error, no sólo de adoptar una actitud genuflexa ante la Sra. de Kirchner, sino —más grave— de anunciarle reiteradamente que vivir de rodillas iba a ser su política rioplatense. Porque llegado el caso, un país pequeño puede tener una actitud resignada con uno mayor, si le conviene en aras de desarrollar una “realpolitik” y de la consecución de sus objetivos. Pero lo que no puede de ninguna manera es proclamar a los cuatro vientos su sumisión sin contrapartida, una suerte de obsecuencia gratuita de entrega antes de la negociación y transmitir la sensación de que, le hagan lo que le hagan, nunca va a reaccionar, porque el otro es más grande, porque no se puede mudar de barrio o porque no va a “pecherear” ni a “escupir un ojo”.
Y el último episodio conjunto de ambos mandatarios en la inauguración de la nueva nave de Buquebus sirvió para que, por doble partida, CFK se refiriera a “su amigo el Pepe” para denostarlo en su tono de “maestra Ciruela”. Primero, por su apreciación sobre el consumo en la ONU; y luego por sus recién pronunciadas palabras en el acto del buque, que no revestían ninguna importancia como para saltarle a la yugular y tratarlo de hipócrita, que fue lo que hizo la viuda de Kirchner.
Entonces, y sin dejar de apoyar —por una cuestión de soberanía nacional— la última decisión del presidente, debo señalar que el gobierno uruguayo recibió la solicitud de ampliación de la producción por parte de UPM hace dos años, de acuerdo a la siempre certera información de Búsqueda (27/10/2011), que también consignó la respuesta del Poder Ejecutivo en el sentido de que se debía esperar hasta después de las elecciones argentinas de ese año, para discutir el asunto. Sin embargo, según el canciller Almagro, en su conferencia de prensa del 3/10/2013, “UPM realizó su solicitud correctamente en marzo de 2012”.
Quiere decir que con cualquiera de las dos fechas (vamos a no contender esa diferencia), el plazo legal de 180 días fue duplicado con creces. De manera que hubo omisión o temor de nuestro gobierno de contestar el pedido de UPM y evitar así tener que enfrentar la inmediatez de otras elecciones argentinas.
Por otra parte, todos sabíamos lo que iba a pasar y con el lío en puertas, no se entiende por qué no se autorizaron las 200.000 toneladas solicitadas (sino la mitad); por qué la autorización es “provisoria y revocable”; y por qué cuando el propio Mujica afirma que UPM es una de las menos contaminantes plantas del mundo entero, se le exigen inversiones de millones de dólares para la construcción de una torre de enfriamiento y el mejoramiento de las piletas de tratamiento del fósforo.
¿O son resabios de años de costumbre genuflexa? Hay también otras desprolijidades como que el presidente le conteste a Timerman, en tanto que no debería bajar a ese nivel y menos con ese personaje. Lo mismo la inoportuna (para un presidente) mención al proceso electoral argentino. ¿No hay alguien en el gobierno que le haga el mandado de responderle al soberbio y embustero ministro argentino y de paso haga hincapié en el tema electoral? Lo que ocurre es que Mujica tiene la manía de hablar él, todo el tiempo y de todos los temas.
Y un último comentario: ¿dónde está la Unasur para solidarizarse con el pequeño Uruguay y su “referente” presidente? ¿Y dónde están Brasil, Venezuela y el Mercosur que una vez más miran para otro lado cuando uno de sus países miembros amenaza a otro con recurrir a la Corte de La Haya? ¿Nadie intenta mediar? ¿O le tienen pánico a la reacción de la Sra.?
El gobierno uruguayo, no hay dudas, se lo merece, por tener los “amigos” que tiene y la pertenencia (y defensa) a organismos que son verdaderos esperpentos. Pero nosotros los uruguayos, no nos lo merecemos.
Adolfo Castells Mendívil