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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáCroar en la charca. Nuevamente se escucha el redoble de los tambores de guerra. El ensordecimiento por protestas a viva voz, escritas y de toda otra forma, se esparce como una nube agorera sobre dos naciones que comparten la ribera del río Uruguay, amenazando nuevamente las relaciones entre ambos países. ¿Y todo por qué?
Los hechos se suscitan a partir de la petición de UPM a incrementar su producción. Comienzan a partir de ello los trascendidos, los artículos sesudos, las amenazas de los ambientalistas, los análisis de los memoristas, si contamina, si no contamina, tanto bla bla bla y nadie se detiene a pensar.
Ni siquiera aquellos —ni sus asesores— que ocupan puestos tan importantes en las cancillerías y gobiernos de los dos países.
Hasta ayer, el tema laudado en La Haya había puesto freno y mesura a cuanto disparate se manejó con respecto a los efectos de la contaminación; la real no la ficticia. Los ánimos se aplacaron, los intereses enfilaron hacia otras necesidades dialécticas como práctica en la política menor, y ahora se reaviva el escándalo, el croar bochinchero de las ranas en la charca, en la que ninguna escucha a las demás.
Sinteticemos: el presidente José Mujica ha concedido el incremento de cien mil toneladas a la empresa interesada. Y comienza el desmadre. Afinemos ahora el razonamiento, y dejemos de lado los bizantinismos inútiles, ya que los ángeles carecen de sexo.
Para lo que intento demostrar, consideraré el período de un año. UPM produce en diez meses un millón cien mil toneladas de celulosa. Requiere un mes para reparaciones y dejar la planta en óptimas condiciones para volver a producir. La eficiencia en la producción le deja además en el año la perspectiva de un mes restante, lo que le implica —al no tener habilitación— no poner la planta a trabajar.
Un millón cien mil toneladas, con una simple división, resulta en una producción de ciento diez mil toneladas por mes efectivamente trabajados.
Durante dichos diez meses activos, nadie protestó, no nacieron criaturas con dos cabezas, tres brazos o una pierna. El agua del río Uruguay continuó su camino hacia su desembocadura en el Plata (que yo sepa, no fue represado río abajo). O sea que los contaminantes (minimizados en su origen de procedencia) siguieron su curso hacia su destino que es diluirse en un volumen mayor de agua, formado por los aportes de tres ríos, Paraguay, Paraná (más Uruguay) y su vertido final al océano (si no se depositó junto con el resto de todos los demás contaminantes de la actividad humana, naturales biológicos y/o propios de su actividad social e industrial, en el limo del fondo del Río de la Plata).
¿Alguien protestó en cada uno de esos meses por los residuos/alias “agentes contaminantes”? Diez meses de actividad. Las pasiones se habían decantado en cosas más útiles. ¿Por qué ahora, lo que significaría un mes más de trabajo, es decir, ciento diez mil toneladas más en el lapso del undécimo mes de producción, despierta tal furor, tamaña irracionalidad?
El río corre. ¿Dónde acumula la contaminación de ese mes específico? ¿El lector lo ve? ¿Cuál es la diferencia o en qué se diferencia un mes a otro de producción? ¿O acaso un mes de no producción eliminaría lo que fue aceptado como polución aceptable en cada testeo?
En una oportunidad, al presidente Kennedy se le preguntó su opinión sobre qué era un hombre inteligente. Respondió: un hombre inteligente es aquel que se rodea de gente más inteligente que él.
Me temo, al albur de lo que acontece, cuando el problema parece írseles de las manos a todos los implicados, prohombres de los gobiernos, que ninguno repara en el sinsentido de esta nueva explosión emocional. ¿Qué cálculos políticos errados hacen los actores en este drama que sí da para llorar, cuando alcanzaría una simple operación aritmética para visualizar la real entidad de la ecuación y que, peor aún, no suena más que a pretexto?
Lo que quiero decir, por si alguien no entendió y fui poco claro, lo grafico con el siguiente ejemplo: si la polución tiene un índice —arbitrario para simplificar— de 2 cada vez que se toma el agua para analizar, el resultado no es el que resulta de multiplicar 2 x 10 meses=20 y si se le agrega un mes más de producción (la piedra del escándalo) se eleva a 22.
La polución continuará siendo, promedio, un índice de 2 por mes. O sea lo mismo de siempre.
¿Entonces? Parecería que nadie se dio cuenta que lo que aumenta es el mes de trabajo. No una polución acumulada.
¿Quedó claro para todos los interesados?
Gabriel Mainero
CI 779.741-0