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    sábado 22 de junio de 2024

    El debate de noviembre

    Sr. Director:

    14 de noviembre de 2024. En 10 días el balotaje habrá de definir quién conducirá los destinos del Uruguay por los próximos cinco años. La elección del 27 de octubre dejó una paridad casi completa en diputados entre las coaliciones multicolor y de izquierda, y la jornada electoral próxima definirá entonces, junto con el presidente y el vicepresidente, la mayoría en el Senado.

    Las candidatas a la vicepresidencia debatieron la semana anterior con una belicosidad y desconsideración mutua que solo había satisfecho a los seguidores propios más convencidos y dejó en el resto del electorado una mezcla de desconcierto, amargura y vergüenza ajena, lo que fue reflejado en las encuestas y en los comentarios posteriores.

    Hoy Aldo Silva modera el debate entre Orsi y Delgado y ya en los saludos previos se nota el esfuerzo de los tres por superar el bochorno vicepresidencial reciente.

    En el minuto inicial, ambos hacen esfuerzos por reconocer el aporte realizado al desarrollo social en los gobiernos ajenos precedentes. Delgado pondera positivamente los avances en la agenda de derechos de los gobiernos del Frente, y Orsi, la gestión económica y de la pandemia del gobierno de Lacalle Pou.

    Cuando llega el turno de elaborar sus propuestas económicas, de seguridad, de educación y de política exterior, dejan un breve espacio para reconocer las mejoras hechas en los gobiernos adversarios, la necesidad de construcción de políticas públicas sin ánimos refundacionales, a la vez de marcar los énfasis distintos que habrían puesto ellos.

    Orsi destaca que el Frente hubiera manejado en forma más transparente las concesiones del puerto, hubiera habilitado más participación docente en la reforma educativa y hubiera buscado una financiación distinta para la seguridad social. Delgado defiende la ejecutividad de su gobierno y considera suficientes los espacios de diálogo de todas esas decisiones, aunque asume que podrían haberse realizado con un mayor consenso, y ofrece mejorar las decisiones futuras con más discusión.

    Las breves referencias obvias a Astesiano, Marset, Cuba y Venezuela no generan mayor respuesta, solo buscan el aplauso de los más radicales propios y no contribuyen al clima que parece necesario establecer. Los abordajes necesarios a la disminución de la pobreza infantil, el apoyo a la ciencia y la innovación y la apertura de mercados no registran diferencias mayores entre ambos.

    En cuanto a la seguridad pública, ambos reconocen los esfuerzos propios y ajenos y la insuficiencia de los resultados obtenidos; si se hubiera de procurar mejoras en esa área, habría que evitar la dicotomía entre mano dura y buenismo penal y recurrir al consejo de técnicos capaces de elaborar e implementar políticas públicas novedosas, complejas y difíciles de explicar con eslóganes.

    Ambos se congratulan del reciente y contundente No a la reforma de la seguridad social y acuerdan mejorar las leyes vigentes para perfeccionar el alcance, la equidad y la sostenibilidad del sistema.

    El abrazo final no parece reflejar un punto final sino un comienzo de algo mejor.

    Las encuestas que siguieron al debate no dejan un ganador claro; al día siguiente el riesgo país baja unos puntitos y tres columnas de La Nación y Clarín relatan con envidia lo aburrido del debate uruguayo y lo previsibles que somos.

    Aporte Ciudadano

    Cartas al director
    2024-05-01T21:39:18