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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA propósito de cumplirse la semana pasada medio siglo de la ilegal disolución de las instituciones democráticas, dando inicio al período dictatorial que se extendió hasta comienzos de 1985, muchos han sido los análisis realizados al respecto. Y los ha habido de todo tipo. Desde los que —aun en la discrepancia— respetan la secuencia temporal de los hechos relatados hasta los que insisten en vincular los inicios de los movimientos llamados subversivos (1962-1963) con una supuesta respuesta popular a una dictadura que no comenzó sino hasta 1973, con algunos hechos puntuales que —como máximo— pueden retrotraerse a 1968. Pero nunca a 1962. Año en el que asumía su segundo mandato constitucional un gobierno de mayoría nacionalista electo de manera legítima por el soberano. Ya sé que es muy fácil mirar retrospectivamente y emitir juicios mientras se escribe al tiempo de tomar una taza de té. Creo —puede ser que me equivoque en algún caso particular pero no en la generalidad— que quienes eligieron la vía armada en medio de un gobierno electo democráticamente lo hicieron teniendo buenas intenciones. Gente muy querida para mí compartió las mismas pero, lamentablemente, ya sabemos a dónde conducen los caminos empedrados por ellas.
Hubo, sin embargo, quienes vieron la posibilidad de lo peor e intentaron avisar. En tal sentido, y aunque conocidas por muchos, quisiera transcribir las palabras de alguien que por su condición histórica no se puede sospechar de haber sido vocero de una visión derechista. Dichas palabras corresponden al final de un discurso pronunciado el 17 de agosto de 1961 en el Paraninfo de nuestra Universidad de la República. Dicen: “Y nosotros iniciamos el camino de la lucha armada, un camino muy triste, muy doloroso, que sembró de muertos todo el territorio nacional, cuando no se pudo hacer otra cosa. Tengo las pretensiones personales de decir que conozco a América y que a cada uno de sus países, en alguna forma, lo he visitado, y puedo asegurarles que en nuestra América, en las condiciones actuales, no se da un país donde como en el Uruguay se permitan las manifestaciones de ideas. Se tendrá una manera de pensar u otra, y es lógico: y yo sé que los miembros del gobierno de Uruguay no están de acuerdo con nuestras ideas. Sin embargo, nos permiten la expresión de estas ideas aquí, en la universidad y en el territorio del país que está bajo el gobierno uruguayo. De tal forma que eso es algo que no se logra ni mucho menos, en los países de América. Ustedes tienen algo que hay que cuidar, que es, precisamente, la posibilidad de expresar sus ideas; la posibilidad de avanzar por cauces democráticos hasta donde se pueda ir; la posibilidad, en fin, de ir creando esas condiciones que todos esperamos algún día se logren en América, para que podamos ser todos hermanos.”
Quien así se expresó en 1961 no fue otro que Ernesto Guevara, el Che.
Dr. Roberto B. García
CI 1.053261-3