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Parte de Europa está amenazada por una combinación de recesión y crisis de endeudamiento, y lo está también la unión monetaria. En parte porque su divisa común —el euro— cotizó en los últimos días en torno a 1,30 por dólar, lejos de los máximos que había alcanzado años atrás.
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Más allá de los problemas actuales, esta unión se gestó sobre bases poco sustentables, según una investigación del banco de inversión J.P. Morgan comentada por Michael Dooley, de la Universidad de California, en el marco de las Jornadas anuales de Economía organizadas la semana pasada por el Banco Central del Uruguay. Aun así, ese experto —quien es considerado por algunos de sus colegas como uno de los mayores especialistas en divisas en el mundo— vaticina que la moneda común europea sobrevivirá a la actual crisis.
Una moneda.
Los Estados que antes integraron la Unión Soviética, el Imperio Otomano o hasta los países que empiezan con la letra “M” hubieran tenido más chances de éxito que la zona euro al intentar conformar una unión monetaria. De todos esos agrupamientos, América Latina habría sido la región con mayores posibilidades de tener una moneda única, conforme con ese análisis.
La “convergencia” entre las economías es clave para que una unión monetaria funcione; por ello las experiencias en el mundo fueron escasas y la más notoria ha sido la europea, ahora en problemas. La base fue el Tratado de Maastricht, que fijó metas macroeconómicas comunes.
Con el dólar como moneda en 50 estados, Estados Unidos también es una virtual unión monetaria y al igual que en Europa, no es muy conocido el sistema de transferencias que desde la Reserva Federal —en el mismo papel que el Banco Central Europeo (BCE)— mantiene a todo el sistema monetario. “Si supieran los montos de esas transferencias, probablemente (algunos estados) se saldrían del dólar”, bromeó Dooley.
Las salidas para la crisis.
En 1999 comenzó a regir el euro en 11 países de la Unión Europea en sustitución de las monedas nacionales; luego se sumaron más y actualmente son 17 (otros, como República Checa, Letonia, Lituania, Portugal y Suecia, tienen intención de adoptar esa divisa en un futuro).
Dooley comentó que al asumir las condiciones que fijó el tratado, los países hicieron una “promesa” de no salirse del euro y así las economías más “débiles” del área recibieron un “cheque en blanco” “inmediatamente” para endeudarse a tasas de interés similares a las de los países más eficientes del bloque, como Alemania. Aún así, se trata de economías muy distintas y ello quedó en evidencia cuando estalló la más reciente crisis económica mundial.
¿Qué posibilidades tienen de superar la actual crisis los países de la zona euro?
La devaluación es directamente “imposible” al haber una moneda común, y “la única manera es salirse del euro” y volver a la antigua moneda propia, pero se trata de “una alternativa muy costosa que no se sabe qué consecuencias tendría”, analizó Dooley.
La política monetaria tampoco está a mano, ya que es una sola para todos los países y el Banco Central Europeo (BCE) “perdió el control” sobre la misma, comentó. Como esa institución solo controla la tasa libre de riesgo, que está cercana a 0%, “está fuera del negocio”, añadió.
Queda la política fiscal, sostuvo el economista estadounidense. El “camino de la austeridad” supone recortar gastos y subir los impuestos para que los mercados vuelvan a percibir que los países podrán sanear sus cuentas y con eso retorne la confianza a los mercados, y la inversión y el consumo. Señaló que es como decir a los países europeos muy endeudados: “Vos te metiste en este problema y vos mismo vas a tener que salir”.
Según dijo, el crédito que extiende habitualmente el BCE a los países para respaldar sus gastos “suma trillones de dólares”, una cifra muy superior a los planes de rescate que han sido aprobados por la Unión Europea con el respaldo del Fondo Monetario Internacional como salvataje a las economías en dificultades. Sin margen desde la política monetaria, fiscal y cambiaría, la solución a la crisis pasa por “tomar todo el dinero del BCE” e ir “sustituyendo lentamente deuda privada por pública”, subrayó Dooley. Se trata, graficó, de “una carrera entre la recuperación y la gente en la calle” protestando.
Si eso no se hace, la última opción es cesar los pagos de la deuda y mantenerse en la zona euro, “que es lo que hizo Grecia y por ello va a volver a los mercados recién en 15 o 20 años”, sostuvo
A su juicio, el euro seguirá con vida, aunque los problemas van a durar “un tiempo largo y es un equilibrio desafortunado”.