• Cotizaciones
    martes 23 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El fenómeno migratorio en Europa

    Sr. Director:

    Es conveniente intentar aplicar el abecé del razonamiento conductual cuando se busca al, o a los responsables de un hecho constatado, e inquirirnos: ¿Quién se beneficia más, material o sicológicamente —al corto, o al largo plazo— por dicho hecho? Aun cuando las apariencias puedan confundir, en un principio, vale traer a la memoria actitudes similares de los sospechados en el pasado, así como observar su mirada, el tono de sus palabras, y el ángulo de su “sonrisa” una vez confrontados con estos hechos del presente.

    La primera ministra de Noruega, Erna Solberg, en una entrevista personal con Steven Sackur por la BBC, días pasados, nos decía del acuciante problema actual que Noruega está sufriendo dada la llegada masiva, por el norte de su territorio, de ciudadanos de Medio Oriente... vía Rusia.

    En su frontera, ellos los identifican y corren los trámites que la legislación propone para su tratamiento: les ofrecen techo de calidad (hoteles), agua y alimentos, y deciden con responsabilidad si los pueden recibir como futuros integrantes de su cultura. También Noruega intenta aplicar la sensatez al momento de “demostrar solidaridad” aceptando, o no, a los miles que se presentan, y se podría decir que ese sentido común (o “mejor sentido”) con el que ellos toman decisiones lo han de haber desarrollado en una cultura que no se cuelga de los bananeros cuando tiene hambre.

    En Uruguay, aunque ya sintiendo los embates del “estado de país subtropical”, igualmente podemos estar al tanto de los actuales intereses compulsivos de otras economías como la de Rusia —ya que el precio del petróleo sigue por el suelo y los rusos dependen de él— y también del deseo obsesivo de sus líderes por adquirir, a cualquier costo, territorios anexados para ampliar sus fronteras, pues esta ha sido su impronta, recurrente, por siglos. Esto es tan solo realidad presente, y realidad histórica. Podríamos pensar que para la URSS —antiguo y vasto imperio con título de “Estado comunista” que solía regentearse desde Rusia— la pérdida de su poderío territorial y humano luego de su desintegración por los 80 debe haberles dolido mucho. ¿Tanto como para querer volver a un Estado similar —de una forma, o de otra? Bueno, continuamos observando.

    Hemos sabido lo que ha estado sucediendo en los últimos años en Ucrania —específicamente en Crimea— y aun en Siria y en Jordania “la receptora”, en Irán, Afganistán, Pakistán, Turquía, en Hungría y Eslovenia, y hasta en Grecia “el país lorito”, lugares de los cuales ha sido factible rescatar información bastante fidedigna. Es cierto que las situaciones ocasionadas en los países mencionados del área no son idénticas, pero sí parecen tener un hilo conductor en común: dejan contento al mismo tipo de poder. Por una razón, o por otra. Ya se ocasionen desequilibrios armados, o sociales que abonen el “caos-man-made”; ya se obligue a la ciudadanía sobreviviente a malvender sus pertenencias al usurero de turno, y a costearse traslados ilegales a través de fronteras permeables —por medio de los “agentes de viajes” oportunistas que han llevado a demasiados al fondo del Mediterráneo; ya se favorezca (o se ofrezca, todavía no lo sabemos) el pasaje por territorio ruso hacia Noruega... todo esto lleva a lo mismo: a la invasión “pacífica” de la bastante exitosa Unión Europea que nunca dejó de ser envidiada por los antidemócratas de siempre.

    ¿A qué se deberá enfrentar la UE con tantos millones de necesitados, ya empujados dentro de sus fronteras, la mayoría de ellos carentes de comida, de techo, de salud, de educación básica, de lenguajes habilitantes para la relación, de hábitos de trabajo, de habilidades sociales mínimas, de preparación laboral, y más que nada de pluralismo religioso y de formación democrática? Se puede pensar que la UE deberá enfrentarse a un presente —no solamente a un futuro— muy incierto y exigido.

    Diríamos que quienes vienen pergeñando y obligando a tales abusos “migratorios” desearían que la Nueva Europa... se desintegre bajo tales exigencias. Y aquí es donde hemos de aplicar la pregunta: ¿Quién o quiénes se benefician más desde un punto de vista material, o desde el disfrute psicológico —a corto, o a largo plazo— por esta invasión aplastante, “sin nombre”? Bueno, es obvio que quien haya sentido que tuvo que morder el polvo, en otras ocasiones, ante la mirada del resto del planeta cuando Europa, pero especialmente Alemania, demostraba cómo se puede evolucionar desde un hitlerismo devastador hasta una democracia de respetos... trabajando con ganas y con honestidad, en libertad.

    Pero las “fronteras permeables” por las que pasan los ciudadanos de diversas nacionalidades ¡son las fronteras comunes de todos los países democráticos! Y son “permeables” porque se acepta —de antemano— que todos entendemos de derechos y de obligaciones por haber sido educados dentro de esos principios, por generaciones. ¿Se puede permitir, sin consecuencias lamentables, cualquier ingreso masivo de individuos que no hayan sido educados en el mismo respeto de convivencia pacífica, y que además, practican una endogamia extrema? No es nada sensato, como nos lo dicen los expertos españoles en culturas de Oriente Medio.

    También vale recordar aquí lo que la “maternal” Suecia tuvo que hacer hace más de veinte años —por octubre del 94, si no me equivoco— cuando los suecos decidieron detener la inmigración irrestricta pues no estaban siendo capaces de “absorber culturalmente” a tantos inmigrantes que se decían “demócratas perseguidos por su pensamiento”. Nosotros sabemos más que los suecos de esto, ¿verdad?

    Por tanto, seamos honestos. ¿Usted permitiría que siendo usted solo, o cuatro de familia, o doce (no importa) que varios desconocidos forzaran su entrada a su hogar sin armas de metal —tan solo con el “arma moral” de que tienen hambre, sueño y frío, y usted tiene comida, camas y estufa? Entiendo que esto es lo mismo que le están “haciendo suceder” a la Unión Europea en estos últimos años. La están avasallando “astutamente,” sin armas. Uno se puede preguntar, ¿al mejor estilo ruso en Crimea? Qué casualidad, ¿verdad? Pero lo cierto es que por el sur de Ucrania, de Italia, o de Grecia, y también por el norte de los países que sea, y hasta por Noruega... siguen llegando miles y miles de personas de Medio Oriente por día, ¡¡sin que nadie se esté planteando defender los derechos de los niños europeos, para nada!!

    Y hablamos de sus derechos actuales de orden, y de seguridad social y callejera; de sus derechos a mediano plazo en educación de calidad y aplicable, y de los derechos a largo plazo en alimentación sin agrotóxicos... a razón de que sus abuelos y sus padres, sus docentes, y sus comerciantes y políticos se han desvivido, por décadas, para crear una Unión Europea pacífica, instruida y bien comida. Pero, sobre todo bien educada, con pluralismo religioso, y con educación para la democracia —que no es la misma que es suficiente para países unipartidistas o imperialistas, o para países que han permitido crecer a las guerrillas y hasta desbordar sus fronteras. En estos, solo vale la astucia y la fuerza. ¿Para qué tomar cursos curriculares, sentarse a estudiar, y aprender otras cosas si para vivir dentro de ellos esto no es necesario?

    El problema es que en cualquier país de la Unión —también en Noruega— la educación para vivir en democracia es harto más exigente que en cualquier otra parte, porque se debe instruir y educar para la independencia. Ni dentro de un país unipartidista o imperialista, ni dentro de una guerra, o situación de país con guerrilla... se necesita buena educación para sobrevivir. Como decíamos, solo astucia y fuerza, y para ello alcanza con la escuela de la calle y la oscuridad.

    ¿Cuánto tiempo, esfuerzos y dineros va a insumirle —va a costarle— a la UE mantener su equilibrio político, atender sus demandas educativas, de alimentación y de sanidad propias, cubrir sus gastos de seguridad civil y de defensa y, además, implementar techo, comida, sanidad y educación básica y preparación laboral de un contingente de extranjeros que —antes que nada— desconocen sus varios idiomas?

    Enra Solberg, la primera ministra de Noruega, también nos decía haber tenido “problemas con los rusos” en su frontera norte, al no poder admitir (Noruega) a algunos de los “inmigrantes.vía-Rusia”, y al no hacerse responsables los rusos del extraño y libre pasaje de tales migrantes por todo su territorio... sin que Rusia los haya “aceptado”.

    Ana Casco