• Cotizaciones
    miércoles 11 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El fútbol mundial en crisis: arrestos en la FIFA por corrupción

    Río de Janeiro (Gerardo Lissardy, corresponsal para América Latina). Un grupo de hombres de trajes oscuros y paso acelerado entró temprano en la mañana del miércoles 27 al elegante edificio del Baur au Lac, un lujoso hotel cinco estrellas en Zurich con vista a los Alpes que en su página en internet destaca los amplios baños de mármol y loza radiante de sus habitaciones. Pero los hombres de negro no iban a alojarse sino que eran policías suizos, que llegaron al lugar a arrestar a siete altos directivos de la FIFA, incluido el uruguayo Eugenio Figueredo, como resultado de una investigación de corrupción conducida por Estados Unidos (EEUU) que supone el mayor golpe histórico al organismo rector del fútbol mundial y abre varias dudas sobre su futuro. 

     Además de Figueredo, que presidió la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), entre los detenidos para una posible extradición a EEUU hay otras cuatro figuras poderosas del mundo del balompié, sobre todo en las Américas. En total son 14 acusados por la fiscalía estadounidense de participar de un presunto esquema de asociación delictiva, fraude y sobornos por más de US$ 150 millones, montado desde los años 90 para enriquecerse a cambio de conceder derechos comerciales para diferentes campeonatos del deporte más popular. 

    Los funcionarios estadounidenses que conducen el caso prometieron limpiar a la FIFA de lo que definieron como una corrupción “rampante, sistémica y profundamente arraigada”.

    “Corrompieron los negocios del fútbol a nivel mundial para servir a sus intereses y enriquecerse”, sostuvo la fiscal general estadounidense, Loretta Lynch. “Lo hicieron una y otra vez, año tras año, torneo tras torneo”, agregó durante una conferencia de prensa para explicar el caso.

    Libre de cargos hasta ahora ha quedado Sepp Blatter, el suizo de 79 años que preside la FIFA desde 1998 y quiere ser reelecto el viernes para un quinto mandato. Una de las figuras más poderosas del deporte en todo el planeta, Blatter ha pasado por otros escándalos recientes de corrupción y la primera reacción del organismo que encabeza fue ratificar la votación de esta semana. Pero la pregunta es si conseguirá sobrevivir a esta bomba que acaba de explotar en sus narices. 

    “Momento difícil”.

    Ninguno de los detenidos en el lujoso hotel de Zurich ofreció resistencia. Fueron conducidos hasta automóviles que los aguardaban en una puerta del edificio, algunos ocultos detrás de sábanas blancas que los policías suizos sostenían para cubrirlos. 

    En la lista de detenidos también están el presidente de la Confederación de Fútbol de América del Norte, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) y vicepresidente de la FIFA, Jeffrey Webb, los titulares de las federaciones venezolana y costarricense de fútbol, Rafael Esquivel y Eduardo Li respectivamente, y el ex presidente de la poderosa Confederación Brasileña de Fútbol, José Maria Marin. Además fue arrestado un oficial de fútbol de Nicaragua y un británico que trabaja en la Concacaf.

    Todos ellos se encontraban en Zurich antes del congreso anual de la FIFA, para elegir quién conducirá en los próximos cuatro años la entidad que con su funcionamiento reservado se transformó en un poder global capaz de torcerle el brazo a gobiernos para organizar a su agrado las competencias futbolísticas, y que tuvo ingresos declarados por US$ 5.700 millones entre 2011 y el año pasado. 

    También enfrentan cargos el paraguayo Nicolás Leoz, ex presidente de la Conmebol, y el trinitense Jack Warner, ex número uno de la Concacaf, así como cinco ejecutivos de empresas vinculadas al mercadeo deportivo acusados de pagar los sobornos, entre ellos los argentinos Hugo y Mariano Jinkis (Full Play Group), Alejandro Burzaco (Torneos y Competencias) y el brasileño José Hawilla (Traffic Group). 

    Entre los detalles divulgados por los funcionarios estadounidenses hay elementos típicos de una película de gánsteres, como un funcionario de la FIFA que amañaba la elección presidencial del organismo en 2011 repartiendo sobres con US$ 40.000 dólares en efectivo. También se señala que un funcionario del fútbol recibió más de US$ 10 millones en sobornos o que hubo pagos ocultos para que Sudáfrica fuera el anfitrión del Mundial 2010.

    Las acusaciones abarcan además presuntos pagos ocultos a dirigentes de fútbol para garantizar derechos de transmisión, publicidad y patrocinio de importantes competencias futbolísticas, incluidas las eliminatorias mundialistas en la zona de la Concacaf, la Copa América, la Copa Libertadores y la Copa de Brasil. 

    Sobre la Copa América se detalla un esquema de sobornos por US$ 110 millones para la organización de cuatro ediciones del torneo entre 2015 y 2023. Los pagos en cuotas se repartían en cantidades mayores para los presidentes de la Conmebol, la CBF y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y menores para los presidentes de otras siete asociaciones sudamericanas no reveladas en los documentos. El expediente indica que fueron pagas las dos primeras cuotas por US$ 20 millones cada una, que incluyen la edición de la Copa América a comenzar en Chile el mes próximo.

    En el caso trabajaron durante tres años el FBI y la agencia impositiva estadounidense IRS. También hubo personas comprometidas que aceptaron colaborar con los investigadores. Uno de ellos fue Chuck Blazer, un ex secretario general de la Concacaf que fue interrogado por US$ 20 millones que recibió de esa confederación entre 1996 y 2011 y aceptó entregar evidencia comprometedora contra otros miembros de la FIFA, incluso grabar secretamente conversaciones. 

    Agentes del FBI allanaron el mismo miércoles la sede de la Concacaf en Miami. El hecho de que este edificio se encuentre dentro de EEUU o que algunos pagos hayan pasado por bancos de este país fueron elementos citados por los investigadores para justificar su acción. La legislación estadounidense permite a la Fiscalía presentar cargos contra extranjeros que viven fuera del país por delitos que, al ser cometidos, involucran a la jurisdicción local, por ejemplo usando un proveedor de internet o realizando una llamada telefónica en EEUU. 

    Poco después del arresto de los directivos de FIFA, fiscales suizos anunciaron el mismo miércoles el inicio de una investigación penal separada por sospechas de ilícitos cometidos en el proceso de selección de Rusia y Qatar para organizar los mundiales de 2018 y 2022 respectivamente. En este caso incautaron documentos y archivos electrónicos en la oficina de la FIFA en Zurich.

    La primera reacción de la FIFA ante todo esto fue como si todo estuviera dentro de la normalidad. La entidad emitió un comunicado dando la “bienvenida a las acciones que puedan contribuir a erradicar cualquier irregularidad en el fútbol”. Su portavoz, Walter de Gregorio, descartó que Blatter esté involucrado en el escándalo y sostuvo que este seguiría en el cargo si es reelecto, algo que hasta esta semana parecía un hecho ya que su único rival es el príncipe jordano Ali Bin Al Hussein. 

    Pero la UEFA, entidad que agrupa a las federaciones europeas de fútbol, pidió postergar la elección de la FIFA prevista para el viernes ante el “desastre” desatado, sugirió que de lo contrario podría boicotear el Congreso y reclamó un cambio de liderazgo. 

    Varias horas después del arresto de quienes fueron estrechos colaboradores suyos, Blatter rompió el silencio y emitió un comunicado señalando que “es un momento difícil para el fútbol”. También indicó que los dirigentes investigados fueron prohibidos provisoriamente de ejercer actividades vinculadas a ese deporte y prometió trabajar con las autoridades para “erradicar cualquier inconducta”.

    Pero los fiscales estadounidenses dejaron claro que los arrestos del miércoles son apenas “el comienzo” de su esfuerzo, lo que sugiere que pronto podrán aparecer más cargos contra más personas. Aunque evitaron decir si Blatter está siendo investigado, todo indica que para el mandamás del fútbol ahora lo que está en juego es algo más que su permanencia en el cargo.