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“Un perro que siempre entraba a la cancha fue al único que pudimos echar sin pagarle nada”. Con esa ironía graficó Juan Castillo, director nacional de Trabajo hasta hace unos días, la situación de Rampla Juniors, el club del que es hincha y al que presidió también hasta hace muy poco. El panorama es muy similar al de otras instituciones profesionales del fútbol uruguayo, asediadas por los reclamos que futbolistas, entrenadores y funcionarios inician por sueldos sin pagar ante la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), el Ministerio de Trabajo e incluso la Justicia penal.
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Entre el 1º de enero de 2016 y el 12 de junio de este año, los futbolistas reclamaron salarios, premios, pagos por presencia y porcentajes de transferencias sin saldar que ascienden a US$ 2.920.936, según datos que brindó la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales a Búsqueda. De los 31 clubes profesionales que hay en el país —16 en la Primera División y 15 en la Segunda—, Defensor Sporting, Liverpool, Cerrito y Oriental son los únicos que no figuran en la lista de la Mutual.
Si un futbolista profesional quiere demandar por sueldos que le adeudan, la AUF establece que en cualquier momento puede hacerlo ante el Área Administrativa de la Asociación, ante su Tribunal Arbitral o ante la Mutual. Al comenzar cada campeonato los clubes que mantengan deudas no pueden competir hasta saldarlas. En 2016 el total de reclamos ante la Mutual fue de US$ 2.024.293; sin embargo, al día de iniciar el campeonato todos los clubes se pusieron al día. Esto no significa que hayan pagado íntegramente las deudas en ese momento. Habitualmente, las instituciones saldan sus reclamos mediante convenios acordados directamente con los jugadores.
En el primer semestre de este año los reclamos alcanzaron US$ 896.643 y los clubes de Primera División debieron volver a saldar sus deudas para poder competir en el actual Torneo Intermedio que se inició algunas semanas atrás.
A la situación de deudas permanente se suma otro hecho: el pago sin hacer los aportes tributarios. En general, los reclamos saldados, los premios en dinero a los jugadores y hasta el salario que mensualmente cobran los futbolistas suele evadir los aportes al Banco de Previsión Social (BPS). Son pocos los clubes cuyas finanzas respetan la ley.
Montevideo Wanderers es uno de ellos y, según dijeron a Búsqueda varios de sus directivos, el club “paga y declara” por el 100%. “Sabemos que no es una práctica que siguen todos los clubes, nosotros pagamos hasta los premios con aportes”, dijo uno de los dirigentes. En Wanderers están convencidos de que “así es como deberían comportarse todos los clubes porque es lo correcto”, pero que no sea así molesta. “No estamos en igualdad de condiciones si todo ese dinero que aportamos no lo tenemos para gastar como sí lo usan los que no cumplen con declarar”, agregó el jerarca del club. En su caso, de los $ 94 millones que gastó Wanderers en su último año, $ 17 millones fueron aportes tributarios, informaron los dirigentes.
Según consultas hechas a directivos de distintas instituciones, la lista de los que cumplen con pagar de manera formal se completa con Danubio, Defensor Sporting, Liverpool, Nacional y Peñarol. Castillo, quien presidió a Rampla Juniors desde febrero de 2016 hasta el mes pasado, afirmó a Búsqueda que “es posible” que algunos clubes paguen los salarios en negro, aunque no está “100% seguro” de que así sea. Explicó que un mecanismo que tienen los clubes de abonar los sueldos es en parte a través de un contrato escrito y en parte a través del pago por complementos. “Tal vez se habla de eso en el pago en negro”, sostuvo.
El artículo 18º del Estatuto del Jugador del Fútbol Uruguayo indica que son obligaciones de los clubes abonar los importes devengados mensualmente por los futbolistas profesionales y realizar las retenciones y aportes legales correspondientes. Uno de los dirigentes consultados dijo que en el pasado gobierno se hacían inspecciones en los clubes para controlar que los salarios a los futbolistas incluyeran retenciones y aportes, pero “después vino una orden política de no seguir adelante con las inspecciones”.
La ley de inclusión financiera cambió ese panorama, las fiscalizaciones han retornado y ahora las instituciones deben encontrar la manera de formalizar los salarios, tanto actuales como pasados. “Yo presido una comisión interna de clubes de la AUF que estamos haciendo gestiones ante el BPS para regularizar todos los pagos atrasados de dos o tres años para atrás”, indicó Castillo.
Más allá de la situación específica del pago de sueldos, Castillo sí admitió que “el mundo del fútbol es muy complejo, con muchas irregularidades”, que se generan porque a determinados clubes denominados chicos, como Rampla Juniors, se les “hace difícil afrontar todo”. Los costos de mantener la infraestructura de un estadio, un campo de entrenamiento, los materiales de trabajo y sobre todo los salarios del personal y el plantel de jugadores suman cifras que no se compensan con los ingresos por los derechos televisivos, la publicidad, la venta de jugadores, de entradas y por las cuotas de socios.
Eso puede derivar en el incumplimiento de ciertos aportes. “Yo les mangueo a todas las empresas para pagar y poder competir con Rampla, pongo sponsors por todos lados que ya ni se ve el número de la camiseta. ¿Declaro por esa empresa? Y no, no declaro un sorete, hay que decirle a (Gustavo) Salle que me denuncie”, desafió en referencia al abogado penalista.