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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComposición de la sociedad uruguaya. Hace muchísimos años que el aumento demográfico en Uruguay es pobre y estamos siempre en los 3 millones y pico.
Si pensamos que el estrato más pobre de la sociedad que vive en asentamientos o barrios muy carenciados tiene muchos hijos y las clases media y alta del Uruguay tienen muchos menos y algunos de ellos, además, emigran del país, es fácil demostrar que la sociedad uruguaya se ha ido empobreciendo con el paso de los años.
El porcentaje de gente pobre o muy pobre es mucho mayor que hace 30 años en el total de la sociedad uruguaya.
Ese es tal vez el principal problema a enfrentar por parte de cualquier partido político que quiera cambiar esta realidad actual.
A esto le tenemos que agregar que hay una clase media vinculada fuertemente al quehacer del Estado que ha crecido y no tiene ningún nivel de productividad ni de agregar valor a su tarea. Es más: podrían ser sustituidos por mucho menos personal idóneo y preparado para desarrollar tareas que hacen 10 personas en lugar de una.
Con esta realidad circundante, Estado gigante y amparando a mucha gente que no produce nada dentro del sistema, más una pobreza poblacional creciente de asentamientos y barrios muy carenciados, podemos inferir que el futuro social del Uruguay está muy complicado.
Cualquier partido político que quiera cambiar la realidad socioeconómica en Uruguay tiene que atacar estos 2 problemas para poder mejorar la calidad de vida.
Para que la gente muy carenciada deje de tener tantos hijos es necesario desarrollar una política educativa y social tendiente a eso, concomitantemente con ir desarrollando conjuntamente con el sector privado espacios laborales reales para toda esa gente y ordenándoles un poco la vida en los asentamientos y en la cultura familiar.
En cuanto a la realidad de un Estado improductivo, bueno, eso trata de una reestructura muy fuerte en un plazo lo más breve posible, de achique y coordinación con el sector privado para traspasar esa fuerza laboral a lugares más productivos.
Por otra parte, y como ya pasó en los albores del siglo 20, incentivar el arribo de inmigrantes europeos y de alta calidad para que vuelvan a asentarse en esta tierra verdaderos forjadores de nuestro pasado más rico.
José Antonio Curotto