El agro tuvo en 2013 un mejor desempeño que el resto de la economía y creció en promedio 5,7%, según la estimación de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa). De cara al año que está comenzando, esa dependencia del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) proyecta un aumento de la faena de vacunos y de leche, y una mayor superficie de cultivos de soja y arroz.
Aunque el panorama general para estos y otros rubros luce favorable, no estará exento de dificultades, por ejemplo por los mayores costos.
Según las proyecciones de la Opypa contenidas en su Anuario estadístico publicado a fines de diciembre, en 2014 el Producto Bruto Interno del agro volverá a crecer por encima de 5%, “pese a que el escenario internacional luce menos favorable”. Para aumentar la tasa de crecimiento del producto potencial del sector se requeriría la adopción de cambios tecnológicos y/o el crecimiento de la inversión —en capital físico y humano—. Si bien la inversión fija (...) habría aumentado apreciablemente en los últimos años, según los indicadores disponibles, la correspondiente al capital humano no comparte la misma tendencia”, evalúa esa oficina gubernamental.
El Uruguay se ha vuelto conocido a nivel internacional no solo por ser un “productor de carne, leche y granos”, sino también de madera, asegura la Opypa en su informe. Resaltó que este sector ocupa casi un millón de hectáreas plantadas en el país.
La silvicultura creció más que otros sectores del agro y lo hizo a un ritmo promedio anual de 4,4% en los últimos 25 años, señala.
Darle “impulso a la investigación” es uno de los “desafíos” para el sector en los próximos años.
La Opypa vaticina que en 2015 las exportaciones forestales se convertirán en el principal rubro de Uruguay, desplazando de esa posición a la soja.
Carne
La producción de carne vacuna en el ejercicio terminado en junio de 2013 superó al realizado en 2011/2012 y alcanzó los 1,1 millones de toneladas en pie, lo que significó un incremento de 5,7%.
El rendimiento aumentó 13% y llegó a 96 kilogramos por hectárea.
En 2012/2013 se exportaron 264.000 toneladas (peso embarque), lo que significó un aumento de 9,5% frente a la zafra anterior; en monto esos envíos ascendieron a U$S 1.472 millones. “En moneda constante, sin embargo, las exportaciones 2012/2013 fueron casi 1% menores que las del ejercicio anterior”, aclara la Opypa.
Hacia adelante analiza que la relación de precios ternero/novillo gordo está mostrando una tendencia a bajar, lo que implica menos incentivos para la cría y una mayor extracción de vacas durante el ejercicio 2013/2014. Entonces, si además de aumentar la faena de vacas y vaquillonas también lo hace la extracción de novillos (hasta alcanzar una faena de 1,3 millones), con 100.000 cabezas exportadas en pie, el stock se mantendría por debajo de los 12 millones de animales, estima. La faena total alcanzaría a casi 2,5 millones en el corriente ejercicio y a 2,7 millones en el 2014/2015, lo que se traduce en tasas de extracción nunca alcanzadas de 22% y 23%.
Ovinos
La producción ovina —tanto en carne como en lana— encontró “un piso” de “estabilidad” en los últimos tres años, luego de haber sido desplazada por el crecimiento de otros rubros, valora en su informe.
El número de animales registados el año pasado avalan esta “tendencia”. Hasta junio de 2013 se contablizó casi 9 millones de ovinos, lo que implicó un “lento crecimiento” (5% con respecto a la zafra 2011/2012).
Las exportaciones de los tops aumentaron 12% en volumen, pero en montos hubo una caída de 13%.
Este rubro “está atravesando por una situación muy compleja”, al tiempo que “enfrenta una producción de lana estancada” y “costos internos en dólares en continuo crecimiento”, según la Opypa.
En los próximos años se “espera una caída en la producción mundial de lana” y un aumento de los precios del 8% para la próxima zafra, pronostica.
Lechería
El sector lechero rompió récords el año pasado, tanto en precios pagados al productor como en exportaciones. Las ventas al exterior podrían llegar a la histórica cifra de U$S 900 millones debido a los “altos precios” de la leche en polvo, explicó la oficina técnica del MGAP.
En este contexto favorable —observa en el informe— se incrementó la inversión y el aumento de los costos fueron “compensados” por un mejor rendimiento por hectárea. No obstante alerta sobre las situaciones económicas “diversas” entre las distintas empresas del rubro.
Para 2014 la Opypa pronostica un “crecimiento moderado” —de 4%— en la producción de leche y “estabilidad” en los “altos niveles” de los precios internacionales, al menos en el primer semestre. En general las perspectivas “son auspiciosas (...) si el clima no impone restricciones”, apunta.
La situación será más compleja para las empresas que no producen leche en polvo, las cuales podrían verse “afectadas” por los “altos precios” pagados al productor.
Arroz
La superficie de arroz sembrada en la zafra 2012/2013 cayó 5% y se situó en 173.000 hectáreas, con una producción de 1,3 millones de toneladas. El descenso fue debido a “condiciones climáticas” adversas.
Para 2014 se espera un área levemente superior (175.000 hectáreas), principalemente por tener “el abastecimiento de agua” para riego “asegurado”, señala la Opypa. Habrá nuevos récord en el rubro, vaticina además.
El precio del grano en 2013 fue U$S 13,30 la bolsa (U$S 266 por tonelada), una cifra apenas superior a la de 2012. Pese a ese leve aumento, el sector tiene dificultades para “enfrentar los costos del cultivo”, alerta.
Soja
La producción de soja en 2012/2013 habría sido de 3,7 millones de toneladas, de acuerdo con la Opypa.
Esta oleaginosa estrella registró un récord en el volumen y el valor de las exportaciones; fueron por U$S 1.875 millones en 2013, un 34% más que el año anterior, según datos del Instituto Uruguay XXI.
El precio del grano de soja en el ciclo 2012/2013 fue levemente inferior que en el anterior, en tanto hubo cierta “estabilidad” en los valores de las harinas, de oleaginosas.
Para el ciclo 2013/2014 la Opypa estima que la producción sojera volvería a situarse en 3,7 millones de toneladas bajo condiciones climáticas “normales”.