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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáNos dirigimos a usted en nombre de la Cooperativa de Trabajo París Ideas, cuyos integrantes fuimos mencionados en la nota El inconcluso Espacio Cultural Federico García Lorca en riesgo de convertirse en el elefante blanco de Pocitos, firmada por Silvana Tanzi y Javier Alfonso y publicada en la edición del 18 de junio de 2026.
La nota recoge afirmaciones que consideramos inexactas y que afectan nuestra reputación profesional. En ejercicio del derecho de respuesta previsto en la Ley Nº 16.099 (modificada por la Ley Nº 18.515), solicitamos la publicación del texto que adjuntamos, en la próxima edición y en condiciones equivalentes de ubicación y extensión.
Valoramos el trabajo periodístico de Búsqueda y el espacio que la nota abrió a una discusión necesaria. Por eso quedamos a disposición para coordinar el formato que el medio considere más adecuado y para aportar la documentación que respalda cada una de nuestras precisiones.
Agradecemos desde ya su atención y la publicación de esta respuesta.
Montevideo, 22 de junio de 2026
Sr. director de Búsqueda
Presente
Ref.: ejercicio del derecho de respuesta (Ley Nº 16.099, modificada por la Ley Nº 18.515) respecto de la nota El inconcluso Espacio Cultural Federico García Lorca en riesgo de convertirse en el elefante blanco de Pocitos (18 de junio de 2026).
De nuestra consideración:
Quienes suscribimos esta carta —Ana Victoria Knobel, Alfredo Ghierra, Lorena Amarillo y Nicolás Fumía—, integrantes de la Cooperativa de Trabajo París Ideas (una entidad independiente, constituida por nosotros mismos)— fuimos mencionados en la nota de referencia. En ejercicio del derecho de respuesta, queremos realizar algunas precisiones sobre afirmaciones que no se ajustan a los hechos y que afectan nuestra reputación profesional.
Ante todo, queremos dejar en claro algo fundamental: deseamos que el Espacio Cultural Federico García Lorca abra sus puertas y se convierta en un proyecto exitoso para el barrio y para la cultura uruguaya. Nos incorporamos a esta iniciativa en setiembre de 2025 por voluntad propia y con ese único objetivo.
Durante nueve meses trabajamos en el desarrollo del proyecto cultural ejecutivo, la identidad de marca, el plan operativo anual, las herramientas de gestión y la búsqueda de financiamiento para un espacio que permanecía detenido desde hacía casi dos décadas. Ese trabajo incluyó la obtención de un espacio fiscal aprobado por US$ 100.000 —y no por US$ 90.000, como consigna la nota— a través de los Fondos de Incentivo Cultural, además de la presentación de otras postulaciones nacionales e internacionales. La convocatoria a esos fondos cierra en setiembre, lo que ubica con precisión el inicio de nuestro trabajo.
Por esa razón, no es correcto afirmar que no trabajamos durante ese período o que no aportamos nada al proyecto. Cada una de esas tareas, así como los resultados obtenidos, se encuentran debidamente documentados.
Tampoco es correcto presentar el proceso de desvinculación como una decisión unilateral de nuestra parte. Desde el inicio solicitamos la formalización de un acuerdo que estableciera reglas claras, responsabilidades definidas y mecanismos transparentes de administración y rendición de cuentas. Finalmente, la directiva de la Asociación Civil El Camarín resolvió no suscribir dicho acuerdo ni presentar una alternativa que permitiera continuar el proceso en condiciones institucionales adecuadas. Ante esa situación, decidimos retirarnos.
Sin embargo, más allá de las diferencias sobre hechos puntuales, creemos que existe una cuestión de fondo que merece ser discutida públicamente.
El desafío del García Lorca no es solamente abrir sus puertas. El verdadero desafío es sostener el proyecto en el tiempo. Un centro cultural de esta escala requiere planificación, programación, financiamiento, generación de audiencias, alianzas institucionales, rendición de cuentas y gestión profesional. Requiere trabajo especializado. Los aportes comunitarios, el voluntariado y el compromiso vecinal son valiosos y necesarios, pero no sustituyen esas funciones.
La discusión que subyace a esta controversia es, en definitiva, cómo entendemos la gestión cultural en Uruguay. Con demasiada frecuencia se espera que artistas, gestores, comunicadores, productores y profesionales de la cultura aporten conocimientos, experiencia y cientos de horas de trabajo sin que ese trabajo sea reconocido como tal.
Conviene decir algo que a veces resulta incómodo: la gestión cultural es un oficio. Generar proyectos sostenibles, obtener financiamiento, construir públicos, desarrollar alianzas y diseñar modelos de gobernanza no son tareas accesorias; son condiciones indispensables para que los espacios culturales existan y perduren.
Nuestra participación en el García Lorca respondió precisamente a esa convicción. Más allá de las diferencias que llevaron a nuestra desvinculación, seguimos creyendo que el proyecto merece concretarse y que la ciudad necesita espacios culturales vivos, abiertos y sostenibles. Porque abrir un centro cultural es importante. Pero lograr que siga funcionando cinco, 10 o 20 años después de inaugurado es el verdadero desafío.
Atentamente,
Ana Victoria Knobel, Alfredo Ghierra, Lorena Amarillo, Nicolás Fumía
Cooperativa de Trabajo París Ideas