Para los argentinos, la inflación es un tema de polémica cotidiana.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl índice que elabora el oficial Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ha sido cuestionado por subestimar el alza de precios y han surgido otras mediciones alternativas. El gobierno de Cristina Fernández discute una revisión metodológica con el Fondo Monetario Internacional.
Hablando en radio Nacional Rock el domingo 15, el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, descalificó el IPC que difunde el Congreso. “La metodología es no medir los precios sino promediar los errores de los otros, porque toman muchas consultoras privadas y sacan el promedio”, señaló el jerarca.
“Ha pasado durante muchísimos meses que el promedio que arroja el IPC trucho es mayor que todos los números que promedia, o sea que han reinventado el álgebra”, añadió Kicillof. Y le atribuyó un “fin político” a la estimación que realiza el Congreso.
Las mediciones de enero se conocieron la semana pasada.
El IPC-Congreso aumentó 2,08% en enero y la tasa de 12 meses quedó en 32,21%. El Indec captó con su índice una inflación de 1,1% y de 20,9% en esos mismos períodos.
Con niveles de inflación de dos dígitos —en cualquiera de las estimaciones—, los pesos argentinos pierden poder de compra aceleradamente. Actualmente hay en circulación 4.748 millones de billetes en Argentina, de los cuales dos terceras partes corresponden a los de mayor denominación (los de 100 pesos).
En ese contexto, las máquinas utilizadas para contar billetes “dejaron de ser artículos para pocos. Hay en todos los sectores”, dijo Víctor Rosas, gerente de ventas de Galantz, una de las empresas distribuidoras de esos aparatos citado el domingo 15 en la edición online de la revista “Fortuna” de Buenos Aires. Hay un “boom” de venta de esos equipos porque “hoy el dueño del kiosko termina el día y no quiere pasarse una hora contando billetes”, ilustró ese ejecutivo.