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En 2012, como en años anteriores, el valor del dólar disminuyó en prácticamente todo el mundo, pero ese fenómeno ocurrió en especial en los países considerados emergentes como consecuencia del fuerte ingreso de capitales que recibieron desde el exterior. Uruguay, de hecho, fue uno de los que tuvieron la apreciación de la moneda local —el peso— más pronunciada.
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Frente a eso y como en otros países, el gobierno intentó contener al menos en parte la baja del tipo de cambio para mitigar perjuicios en la competitividad. Lo hizo comprando divisas y eso se tradujo en una acumulación de reservas.
Dichos activos de reserva en el Banco Central (BCU) totalizaron U$S 13.418 millones al jueves 20, el último dato disponible. Ello representa un aumento de U$S 3.115 millones en 2012 (hasta ese día), un nivel que está “absolutamente por encima” de lo necesario y genera un “impacto negativo” para las finanzas del Estado, reconoció la semana pasada el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, ante las quejas de empresarios exportadores por el dólar bajo.
El gobierno y las empresas públicas reciben pesos al recaudar impuestos o por otras fuentes de ingreso, pero precisan algunos dólares para enfrentar el servicio de la deuda pública o para realizar importaciones de petróleo u otras materias primas, o para realizar inversiones. Pero este año las compras de divisas excedieron esas necesidades y tuvieron, según reconoció Lorenzo, un fin explícito de incidir sobre su cotización.
Desde el inicio de 2012 hasta el cierre de noviembre el BCU adquirió dólares del sistema financiero por $ 15.609 millones, lo que durante el año fueron unos U$S 753 millones, según el balance publicado recientemente por esa institución. En el mes en curso compró otros U$S 60 millones (ver nota aparte).
El problema fiscal asociado a la adquisición de divisas para mantener el tipo de cambio surge de que esos activos de reserva están generando ganancias por intereses muy bajas (inferiores a U$S 200 millones anuales), ya que en los mercados internacionales las tasas de interés se mantienen en niveles cercanos a 0%.
A su vez, al comprar dólares el BCU entrega pesos a otros agentes. Para evitar que el aumento del circulante de moneda nacional tenga efectos inflacionarios nocivos para la economía, ese organismo procede a retirarlo de la plaza mediante la emisión de títulos. Por esas operaciones de “esterilización” —como se las conoce técnicamente— paga actualmente intereses de entre 8% y 10% anual en pesos corrientes, y entre 2% y 3% en moneda constante (en unidades indexadas a la inflación).
Al mismo tiempo, hay un “costo de oportunidad” de mantener los fondos líquidos sin utilizarlos con otros destinos que tienen mayores tasas de retorno que los activos de reserva. De cara al nuevo año, el BCU está realizando una revisión de su estrategia de inversiones.
Los depósitos que los bancos deben mantener inmovilizados en el Central (encajes) y las compras de dólares que realiza el gobierno central a través del Banco República, junto con los préstamos desde el exterior, también terminan por engrosar las reservas.
Parafiscal.
El BCU emitió títulos de regulación monetaria (certificados de depósitos, Notas y Letras de regulación monetaria en pesos y UI) por $ 27.411 millones en los primeros once meses de este año, lo que representa unos U$S 1.343 millones.
Las colocaciones netas en el mismo lapso de 2011 habían sido significativamente menores y totalizaron $ 7.636 millones (U$S 396 millones). Además, las tasas en moneda nacional eran más bajas, lo que quiere decir que el costo asociado a ese manejo monetario fue en aumento este año.
Esos títulos son de plazos cortos o medios y todas las semanas son emitidos por el BCU mientras vencen otros anteriores. En total había unos $ 59.947 millones en Letras de Regulación Monetaria en pesos en circulación al 21 de diciembre (U$S 2.855 millones) que pagan tasas de interés de entre 8,5% a 11,5% anual.
Por su parte, las Letras en UI circulantes eran por $ 25.616 millones (U$S 3.137 millones) y los intereses oscilan entre 1,5% y 3% en esa unidad de cuenta.
La diferencia entre el cobro de intereses por la colocación de las reservas y los pagos mucho mayores asociados a la emisión de títulos genera un impacto fiscal que no es captado en la medición fiscal que informa mes a mes el Ministerio de Economía. Se trata de una de las definiciones del déficit parafiscal, que surge del manejo monetario que realiza el BCU en coordinación con el gobierno; aún no están disponibles los datos para calcularlo para 2012. El año pasado, el mismo había sido de U$S 291 millones, como consecuencia de intereses cobrados sobre las reservas de U$S 168 millones y pagos por los instrumentos de regulación monetaria de U$S 459 millones.