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    El mercado para el arroz está “planchado”

    El precio del arroz a nivel internacional está “planchado”, pero la industria confía en que la excelente calidad del producto uruguayo una vez más ayude a valorizar las exportaciones. Los productores uruguayos se sienten orgullosos del arroz que cosechan. Lo mismo sucede con los industriales que lo venden al exterior. 

    El valor distintivo  que tiene el arroz del país —explican— es que no “mezcla” las variedades. 

    En al ámbito nacional, Saman domina el 50% de la producción y  es la más importante en lo regional, según aseguran desde la misma empresa. 

    Desde Saman no esperan que los precios internacionales del arroz suban. A su vez, reconocen que es difícil competir con los productores asiáticos de este alimento, y también entrar en mercados centroamericanos dominados por Estados Unidos. 

    Pero están convencidos de que la calidad del arroz uruguayo asegurará que los socios comerciales sigan comprando, así como también mantienen las expectativas de que, por su sello distintivo, se sigan abriendo nuevos mercados. 

    A continuación, un resumen de la entrevista que Campo realizó al gerente comercial de Saman, Helio Pérez. 

    —¿Qué expectativas hay acerca de los precios internacionales del arroz?

    —Los precios están planchados y tenemos una diferencia abismal con respecto al valor del arroz que producen en Asia. Pero tenemos la esperanza de que suceda lo mismo que el año pasado y que les vendamos mucho a Irak y a Perú, que pagan por la diferencia de calidad de nuestro arroz. También esperamos seguir vendiendo a México y a Europa. 

    —Pero es relativamente poco lo que se vende a Europa.

    —Llegó a ser muy importante antes de la crisis. Tiene acuerdos con determinados países asiáticos que tienen arancel 0, entonces con eso no podemos competir. Se han instalado firmas europeas en esos países, y ellos mismos se están vendiendo su propio arroz. De cualquier manera, no me quejo de la cantidad que le exportamos a Europa. Para nosotros es importante. Así como seguir manteniendo esa presencia. Además se sigue con la negociación entre el Mercosur y la Unión Europea, y yo creo que estamos avanzando. Se va a llegar a buen puerto, y vamos a lograr tener una buena participación.

    —Hace algunos meses, el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, fue a Centroamérica en busca de abrir nuevos mercados para el arroz uruguayo. ¿Cómo es la situación comercial con los países de esas latitudes?

    —Hay mercados que van y vienen. Antes, por ejemplo, vendíamos muchísimo a Haití, y hoy no se le vende un kilo. Puerto Rico es otro mercado en donde se entra y se sale. Ahí existe mucho predominio americano y si se miran los informes de mercado se ve que se vende muy poco. En México sí se vende fuerte y ha sido un mercado que hemos reconquistado hace tiempo en función de la calidad. Ahí seguimos vendiendo bien, a pesar de que tienen a  Estados Unidos como patio trasero. Hoy estamos llegando a ese destino donde es apreciado nuestro arroz. Tenemos la esperanza de que cuando terminen las cosechas sigamos en el mismo rumbo. Alguna cosa también hemos hecho en Guatemala y  El Salvador. Pero lo que buscan más que nada son precios y no calidad, y no están en posición de comprar nuestro arroz. Después, en Costa Rica, estamos vendiendo arroz vitaminizado.

    —Brasil está teniendo un buen desempeño en la producción de arroz, ¿le seguiremos vendiendo?

    —No creo que se le venda como en el pasado, porque tiene buena cosecha, no solo en el sur, sino en todos los lugares en donde cosecha. Creo que en algún momento se va a dar para colocar nuestro producto. 

    —¿Cuál es el sello distintivo del arroz uruguayo?

    —Que nosotros no admitimos mezclas varietales, y somos el único país del mundo en hacerlo, lo cual no es barato. Hay que secar el arroz separadamente, depositarlo en diferentes silos y que no exista posibilidad de que se entrevere. 

    —¿Existe preocupación por la falta de luz que recibieron los cultivos durante enero y febrero?

    —La preocupación sin duda existe, pero recién cosechamos el 25% y faltan algunas semanas para saber los efectos que tuvo. La mayor parte que se cosechó hasta ahora fue en el norte, donde los cultivos tuvieron buena luz y buena temperatura. Ahora vamos a saber qué sucede en el este del país, y ahí está el temor de nuestros técnicos. Si en el momento de la floración la planta de arroz se cubre de agua, eso ya se echa a perder. 

    —Uruguay tiene de los mejores rendimientos en el mundo en el cultivo de arroz. ¿Es posible seguir mejorándolo?

    —Yo creo que ya se debe de haber llegado a un techo. Hay un rendimiento mucho mayor pero es con los arroces híbridos. Estados Unidos y China fueron dos países que insistieron en eso.

    —Hay quienes dicen que hay muchos arroceros “cambiándose” para la soja. ¿Hay preocupación al respecto?

    —No es que se estén cambiando, sino que están rotando. Pero cuidado, porque el rendimiento que tiene la soja en el sector arrocero no es el mismo que en otros lados. 

    —¿Se están plantando nuevas variedades?

    —Se está cosechando nuevamente el arroz perla, que iba 100% a Turquía, donde fue muy apreciado y hasta hoy me están visitando turcos pidiéndome ese arroz. Es un grano medio, pero después de diez años la semilla empezó a degenerar y no hubo caso para poder seguir cosechándolo. Los turcos tomaban en cuenta una serie de especificaciones: el peso de 1000 granos no podía ser inferior a 30 gramos. Tuvimos un año que llegó a 28 gramos e igual se vendió, y al año siguiente estuvo entre 23 y 24, y ahí hubo lío. Ahora estamos esperando una nueva reproducción y se está trabajando fuerte en eso para ver si es posible que en dos o tres años podamos tener esa variedad. Pagan muy bien los turcos. 

    —¿Qué hay del aceite de arroz, se sigue exportando?

    —No. Falta hasta para cubrir para la demanda interna, que es muy importante. Al arroz le sacas un 9% de afrecho, dependiendo del grado de elaboración que tenga. El arroz que producimos no alcanza. Y tampoco justifica importar, porque la materia prima tiene que estar muy fresca. Si pasan 3 o 4 días se enrancia y ya no sirve. Lo increíble es que aquí el aceite de arroz se vende demasiado barato si se toman en cuenta las propiedades que tiene. 

    —¿Y qué es lo que se está haciendo con la cáscara del arroz?

    —En el norte se sigue vendiendo a Argentina, donde hacen cama de pollos, y también se está destinando para obtener energía eléctrica a través de una planta. Casi todo lo que generamos se está vendiendo a UTE. Cuando comienza la cosecha, la planta comienza a quemar continuamente la cáscara de arroz y produce 10 megavatios por día, mientras que antes era un problema dónde tirar la cáscara.