• Cotizaciones
    sábado 16 de mayo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El mundo del golf se emociona con el brillante triunfo de Tiger Woods en el Tour Championship luego de cinco años sin victorias

    Para los amantes del golf las agujas del reloj dieron marcha atrás el último fin de semana. Ahí estaba Tiger Woods en el hoyo 18, rodeado de fanáticos, a punto de embocar el putt que le aseguraría la victoria. Era una escena que muchos pensaban que no volverían a ver.

    El propio Woods así lo pensaba. Apenas un año antes, en ocasión de la Presidents Cup, Búsqueda fue testigo de una declaración del golfista que conmovió al mundo del deporte. “No estoy seguro si podré alguna vez volver a jugar al golf”, dijo el exnúmero uno del mundo en una conferencia de prensa.

    No eran tiempos fáciles para Woods, quien dominó el golf por más de una década con un juego que revolucionó ese deporte. Tres operaciones de columna, dos de rodilla, una adicción a los medicamentos como forma de paliar los constantes dolores de espalda, además de un divorcio complicado, lo empujaron a un precipicio que parecía no tener fin. La imagen de su arresto al quedarse dormido sobre el volante de su camioneta, en mayo del año pasado, fue una demostración palmaria de la decadencia del ídolo de millones de golfistas. Ahí estaba el mejor de todos intentando sin éxito caminar sobre una línea pintada en el asfalto a pedido de un policía.

    Pero la historia de los deportes marca que a los elegidos nunca hay que darlos por entregados. Muhammad Alí, Michael Jordan, Niki Lauda, Michael Phelps tuvieron sus regresos después de una caída.

    A Woods le tomó 1.876 días. Tardó más de cinco años para encontrar la manera de recuperar su competitividad. En el proceso padeció dolores fuertes, la mayoría de los auspiciantes lo dejaban y su juego corto no mejoraba. El final del pozo, inimaginable, llegó cuando cayó al puesto 623 del ranking mundial.

    El domingo 23 el mejor golf tuvo su revancha. El niño que con apenas tres años sorprendió al mundo al hacer 48 golpes en nueve hoyos, volvía a brillar para ganar por tercera vez en su carrera el Tour Championship.

    Y con su victoria reapareció el “fenómeno” Tiger. Al costado del green del hoyo 18 del East Lake Golf Course estaban varios de los jugadores de elite, quienes confesaron haberse iniciado en el golf a instancias de Tiger Woods. Allí se congregaron Justin Thomas, Rickie Fowler, Rory McIlroy, Billy Horshcel, Hideki Matsuyama y Justin Rose, entre varios. Los llamados o mensajes de Jack Nicklaus, Roger Federer, Michael Phelps, Michel Wi, Lebron James y Stephen Curry también llegaron al teléfono de Woods.

    El retorno de Woods comenzó a delinearse meses atrás. En enero de este año, resolvió probar suerte en Torrey Pines, uno de sus torneos favoritos. Ahí se lo vio mucho mejor física y técnicamente. A medida que pasaban los campeonatos eran claras las señales de su mejora en varios sentidos, incluso estuvo en la definición de algunos torneos antes de que llegara la consagración del domingo pasado.

    El Tour Championship.

    Desde el año 2007, el Tour Championship reúne a los 30 primeros golfistas de la temporada de acuerdo al ranking de ganancias y tiene el gran incentivo de oficiar de cierre de la FedEx Cup, una competencia que comprende tres torneos eliminatorios previos. El ganador de la FedEx Cup recibe un cheque por US$ 10 millones, una de las mayores recompensas en los deportes individuales.

    Desde hace varias temporadas, los propios jugadores del PGA consideran a esta competencia como el “quinto Major” debido a la trascendencia que tiene en el mundo del golf, además del monto en premios —este año fueron US$ 1,6 millones de dólares para el ganador— que reparte.

    La sede del Tour Championship es desde hace varios años la espectacular cancha del East Lake Golf Club de Atlanta, ubicada en el estado de Georgia.

    En ese marco y para satisfacción del propio PGA Tour, los auspiciantes, el público presente y los millones de televidentes de todo el mundo, varios jugadores llegaban con posibilidades de quedarse con el millonario premio.

    Tiger en la punta.

    Woods alcanzó la punta del torneo cuando embocó un putt para águila desde nueve metros en el hoyo final de la primera ronda. Ese jueves, Woods y Rickie Fowler termiaron la jornada con 65 golpes.

    El segundo día las cosas se pusieron más interesantes. Los dos grandes protagonistas que tuvo el Tour Championship de este año, Woods y el número uno del mundo Justin Rose, quedaron igualados al final con un acumulado de 133 golpes para los 36 hoyos.

    En la tercera ronda Woods tuvo un comienzo extraordinario: seis birdies en los primeros siete hoyos, El multitudinario público presente deliraba. Al decir del australiano Jason Day, quien venía jugando unos grupos adelante, “evidentemente las ovaciones son más fuertes cuando juega Tiger”. Su día terminaba con una tarjeta de 65 impactos y una ventaja de tres golpes sobre Rose y Rory McIlroy para afrontar los 18 hoyos finales.

    Los nervios empezaron a notarse en casi todos a medida que la victoria de Woods en un torneo de magnitud era una posibilidad cada vez más cercana. Al igual que en su época dorada, los ocasionales rivales sentían la enorme presión de definir un torneo contra Woods y cometían errores poco creíbles. Rose terminó el día con 73 golpes y McIlroy con 75; se colaba en segundo lugar Horschel con un muy buen recorrido de 66 golpes.

    Tampoco Woods tuvo su mejor rendimiento en esa ronda. La tensión de cerrar de la mejor manera el campeonato luego de más de cinco años de sequía se tradujeron en dos bogeys consecutivos en los hoyos 15 y 16, lo que le agregó dramatismo a la definición. Una ronda final de 71 golpes le daría a Woods el triunfo número 80 de su carrera, quedando ahora a dos de superar la marca histórica de Sam Snead.

    La palabra del campeón.

    “Teniendo en cuenta en dónde estaba poco tiempo atrás, esta victoria es sin duda una de las más importantes de mi carrera”, dijo Woods. “Fueron tiempos difíciles, donde apenas podía bajar de la cama, por lo cual no podía siquiera pensar en hacer un swing de golf y, en ese marco, la recuperación física fue terrible, ya que no sabía dónde podía llegar”.

    “Hoy siento una gran satisfacción, un agradecimiento muy especial hacia varias personas, lo que hice en mi carrera no me lo quita nadie, mis 80 títulos oficiales están ahí. Tenía una gran obsesión para que mis hijos me vieran jugar bien en algún momento”, detalló Woods en la conferencia de prensa apenas finalizado el torneo.

    En el green del hoyo 18 el tiempo salió de su eje. Ahí estaba Woods, como después de cada victoria, con los brazos en alto mirando al cielo. Parecía aquel día de abril de 1997 cuando fui testigo privilegiado de su primera conquista del Masters de Augusta, el inicio de la revolución que cambió para siempre el mundo del golf. Yo también fui uno de los que se miraron en ese enorme espejo llamado Tiger Woods.