• Cotizaciones
    sábado 25 de julio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El paciente 44.170

    Una característica central en la obra del escritor y dramaturgo italiano Luigi Pirandello, premio Nobel de Literatura en 1934, es lo que podríamos resumir como la complicada trama del juego de las máscaras; el cúmulo de conflictos entre realidad e imaginario; la entreverada relación entre cordura y locura (dos aspectos de una misma cosa); la asociación entre la “normalidad” y la “anormalidad” y —elemento fundamental— el decisivo peso de la conveniencia social en la formación y deformación de la identidad individual. Es decir, todo eso que la gente con necesidad de moverse sobre tierra firme (algo pirandellianamente inexistente) define como “el yo verdadero”.

    Esta dinámica condiciona el desarrollo en casi todas las obras del genio siciliano, desde El difunto Matías Pascal, Así es (si así os parece) y Uno, ninguno y cien mil hasta las en el mundo hispano más conocidas Seis personajes en busca de autor o Enrique IV.

    En 1930, Pirandello estrenó en un teatro de Milán Como tú me quieres (o Como tú me quieras). Fue un éxito inmediato. El autor siciliano era ya una celebridad mundial, pero el principal motivo del suceso generado por la nueva obra se debió, creo yo, al coetáneo drama “real y objetivo” (las comillas vienen en clave pirandelliana...) que toda Italia seguía día a día en la prensa escrita.

    Me refiero al caso conocido como “El desmemoriado de Collegno”.

    Esta historia vio la luz en la nublosa mañana del 10 de marzo de 1926, cuando un guardián del cementerio judío en Torino apresó a un individuo que se estaba robando un florero de bronce. Inmovilizado, el sujeto dijo no saber quién era ni de dónde provenía ni dónde se encontraba ni qué estaba haciendo allí. Al no poder ser identificado por la policía, fue internado en el manicomio de Collegno (Torino), en donde como identidad se le asignó el número 44.170.

    Un año más tarde, ante la imposibilidad de avanzar en el tema (los médicos habían establecido que el paciente era “una persona instruida y culta” que sufría de amnesia), y deseando establecer el nombre del hombre, el Corriere della Sera publicó en su edición nacional su foto y una pregunta: “¿Quién lo conoce?”.

    Apareció entonces en escena Giulia Canella, una mujer relativamente joven, atractiva y muy rica (su padre, il commendatore Francesco Canella, había amasado una gran fortuna en Brasil), quien aseguraba reconocer en la foto a su marido, el prestigioso profesor de Filosofía y rector Giulio Canella, de conocida militancia en los sectores católicos más conservadores de Verona.

    Canella había desaparecido dirigiendo un combate contra tropas búlgaras durante la I Guerra Mundial, dejando a su esposa y sobrina (hija de su primo Francesco, el comendador) con dos hijos. Desde ese entonces, la mujer alimentó la certeza de que el hombre regresaría a casa.

    Se armó un encuentro “casual” en el jardín del manicomio, pero 44.170 no reconoció a su supuesta esposa. En un segundo encuentro, horas más tarde, dijo sentir “vagos recuerdos y sensaciones”. En un tercer encuentro la mujer gritó “Giulio, mi Giulio” y la pareja se fundió en un largo y sostenido abrazo (el diario La Stampa publicó en grandes letras: “¡Un grito, un temblor, un abrazo, la luz!”).

    Al cuarto encuentro, 44.170 decía estar plenamente convencido de ser el profesor Giulio Canella.

    Ese mismo día, el desmemoriado fue dado de alta y pasó a vivir con su “esposa” y los dos hijos, en Verona. Este hecho, altamente publicitado en toda Italia, alimentaba las esperanzas de miles de familias que creían poder reencontrarse aún con sus familiares desaparecidos en la guerra. Sin embargo, nadie pudo o quiso reconstruir la vida del profesor Canella durante los últimos doce años.

    Una semana más tarde, la policía de Torino recibió una carta anónima en la cual se sostenía que 44.170 era Mario Bruneri, un ex tipógrafo anarquista, ex presidiario sin domicilio fijo y con una larga lista de desfalcos, maltratos físicos y hurtos en su haber. La policía, que gracias a varias “estadías” de Bruneri en la cárcel tenía sus datos, lo venía buscando desde hacía cinco años.

    ¿Quién era en realidad el desmemoriado? ¿Un prestigioso y respetable intelectual de Verona, padre de familia ejemplar, intelectual de peso y católico conservador o un delincuente ateo que había abandonado a su familia y vivía clandestinamente en parques y zaguanes?

    Se inició así un largo trámite judicial; una disputa que aún no se ha cerrado; un enconado enfrentamiento entre “brunerianos” y “canellanos” que ha dado origen a libros, películas, ensayos y todo tipo de manifestaciones, incluso décadas después de la muerte de los protagonistas centrales.

    ¿Quién tenía razón? Y sobre todo: ¿cuál es ese hilo conductor en esta fantástica historia que nos lleva directamente al famoso morador de una chacra en el Cerro, en Montevideo?