• Cotizaciones
    martes 14 de abril de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El país de las etiquetas

    Sr. Director:

    “Ser de izquierdas es, como ser de derechas, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral”. Ortega y Gasset

    Hace un tiempo leí una nota de unos jóvenes integrantes de una banda de rock. Uno de los jóvenes entrevistados manifestaba: “Nosotros no participamos en política, pero somos todos de izquierda”. Desde el punto de vista del marketing, el joven la tenía clara, definirse de esa forma, era contar con la bendición del ambiente mayoritario del país. Rotularse de izquierda, el ponerse “esa etiqueta”, los salvaguardaba de profundizar de lo que en realidad piensan y saben sobre los temas sociales y políticos, si es que en realidad piensan o saben algo.

    La teoría del etiquetamiento (labeling) hace referencia a cómo la propia identidad y el comportamiento de los individuos puede ser determinada por los propios términos utilizados para describir o clasificar dicho comportamiento y se asocia con el concepto de profecía que se cumple y con los estereotipos, ambas distorsiones de la percepción que afectan nuestro sentido de la realidad (ver Gordon, Juditth. 1997. Comportamiento Organizacional. Un enfoque diagnóstico. Prentice Hall Hispanoamericana S A. 5ª Edición, pág. 34).

    Por tanto, no me sorprendió ser testigo en las redes sociales de la discusión que mantuvieron dos de los autodenominados “intelectuales de izquierda locales”, cuando en pleno fragor del “Lavajato con Petrobras” en Brasil, de las monjitas y el convento en Argentina y Ancap, en Uruguay, el tema apuntaba a si los gobiernos regionales podían definirse como de “izquierda” o solamente eran “progresistas”, en clara referencia al PT de Lula, el kichnerismo y el FA local.

    También la tenían clara, debían salvar de etiquetar la corrupción con alguna de sus dos denominaciones más usadas.

    Hay quienes incrementan la sofisticación de las etiquetas. Como son conscientes de que para la verdadera democracia es imprescindible la libertad, aplican el rótulo de “socialdemocracia” y apuntan a avanzar en un frente de “centroizquierda”. Ante esto, pido disculpas por mi deformación futbolera, ¿centro izquierda es como un doble cinco?, jugamos con mercado y Estado en la media cancha, entonces como dice Michael Porter, “posicionamiento a la mitad”, “ni chicha ni limonada”, salvamos a los ineficientes, para salvar los puestos de trabajo, ¿significa que seguiremos con todo el complejo de Alur y la ineficiencia de producir caña de azúcar fuera de clima, cuando en Brasil por las temperaturas aptas se produce diez veces más kilogramos/hectárea?

    El nivel de sofisticación de esta etiqueta en cuestión, no se agota con esa novedad del doble cinco. Resulta que dicho “frente de centro izquierda” reuniría a los “seregnistas”, a los “wilsonistas” y a los “batllistas”.

    Cuando yo era gurí, en el barrio a los que deseaban este tipo de cosas, les decían que querían “la chancha y los cuatro reales”. Eso es ir “por la mayoría”, en la medida en que el propio Wilson Ferreira decía que en Uruguay “somos todos batllistas”.

    Lo que no me queda claro es si el Dr. Jorge Batlle, quien nadie puede negar que es batllista, está también incluido.

    Quién “construye” en base a esas etiquetas debería saber que los líderes, que son aquellos que generan y dirigen energías humanas, son contingentes a su realidad histórica, ¿o en realidad está proponiendo crear de nuevo un “Estado benefactor” o realizar una “reforma agraria” sobre parámetros estructuralistas si hablamos de batllistas y wilsonistas?

    De los “seregnistas” no decimos nada, ellos están contentos en su FLS dentro de su FA que supieron fundar bajo el paradigma de “unidad para ganar”, es difícil que ahora abandonen una probable mayoría, luego que se tragaron todos los sapos y parece que les gustó.

    ¿Los partidos se renuevan?

    Vientos de cambio en los tres partidos tradicionales...

    En uno de esos partidos, la renovación procede del interior, y la etiqueta elegida es “Carnaval y mediotanque”. Sinceramente, me incomoda ser incapaz de percibir dicha renovación.

    ¿La renovación será parecerse al partido que está en el gobierno?

    Ningún partido jamás será más carnavalero que el que ocupa el gobierno actual, con ministro “tamborilero–candombero” incluido, con dos alas, una de “Agarrate Catalina” y la otra ala de la “Falta y Resto”, y con su afán de “ir por todo”, han incorporado más murgas, como los “Asaltantes con Patente”.

    Lamento no comprender esta renovación partidaria.

    Otra renovación partidaria se etiqueta como “orejano” y para ello “matan” a todos los correligionarios vivos de su partido, incluidos aquellos que lo han representado en las más altas magistraturas, de quienes deberían estar orgullosos.

    Nunca se ha construido nada bueno cuando el foco está más en contra de, que a favor de algo.

    También se definen de “centroizquierda”, por lo que futbolísticamente también caemos en el doble cinco, “ni chicha ni limonada”, por lo que ¿por qué no se incorporan al frente del cual se habló líneas arriba, y buscan refundar un Estado benefactor?, total “ya mataron a todos los que hay vivos en su partido”, ahí hay gente nueva para poder crecer, antes de matarlos si no les gustan.

    El joven del otro partido que se renovó fue concreto en la elección de la “etiqueta”, de “izquierda” (basta de doble cinco) y eliminamos la etiqueta del “progresismo”.

    Resaltó la participación de los comités de base, “frente a la crisis de la democracia representativa internacional” (¿pensaría en Venezuela?) y concluyó con “como izquierda proponemos más política (¿será sobre lo jurídico?), más ideas (¿cómo los arrepentidos de UBER?), más ideología (uff!!), más participación y más democracia (al fin!!)”.

    Sinceramente muy poca esperanza me generan las etiquetas de las renovaciones precedentes, ninguna incluye los temas que me preocupan.

    Me preocupan los asentamientos en los cuales viven miles de nuestros compatriotas, en su micromundo de educación y valores, en su fragmentación respecto al resto de la sociedad.

    ¿Qué planes tienen los políticos etiquetadores con respecto a ellos, vamos a poner fecha para eliminarlos?

    ¿Se piensa que para el 2030, cuando hagamos el Mundial de Fútbol no quede ninguno o vamos a arreglar estadios cuando muchos compatriotas viven bajo las latas?

    Me preocupa la educación pública de los niños y los jóvenes uruguayos, me preocupa que los políticos no sepan darle solución al tema, porque tampoco tienen claro lo que ha avanzado el mundo.

    ¿Los políticos etiquetadores, conocen lo que ha avanzado la neurociencia?

    ¿Saben que la Neurociencia es la rama de la ciencia que estudia el sistema nervioso e incluye y está compuesta por varias disciplinas, estudia el cerebro desde las moléculas hasta lo centros cerebrales y también su interacción con el medioambiente? Por tanto, lo que impacta en varios aspectos de la sociedad como la economía, la filosofía, las leyes, etc., y por supuesto en la educación de las personas.

    Que la capacidad de educar que nos caracteriza como seres humanos reside en la compleja capacidad del cerebro que poseemos, por tanto la aplicación de los avances neurocientíficos en la educación ayudan a mejorar los procesos de enseñanza. Si se conocen los principios neurobiológicos que rigen el funcionamiento cerebral, su maduración cognitiva y emocional, se tienen recursos formidables sobre bases científicas para mejorar la enseñanza que garanticen resultados superiores (en Manes, Facundo y Niro, Mateo. 2014. Usar el cerebro. Editorial Planeta S A. 1ª Ed.).

    Tanto en Europa como en Estados Unidos están invirtiendo grandes sumas de dinero en estudiar el cerebro (ver Oppenheimer, Andrés. 2014. Crear o Morir. Editorial:Debate. México).

    Los políticos etiquetadores tampoco tienen claro para dónde va el mundo.

    Por ejemplo, que no entiendan lo que es la “economía colaborativa” (http://economia.elpais.com/economia/2014/06/20/actualidad/1403265872_316865.html ), que según el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) le calcula un potencial de 110.000 millones de dólares, ¿podrán los jóvenes uruguayos apropiarse de algo de ese ingreso, o le pondremos barreras dignas de Pinchinatti?

    La “economía colaborativa” es mucho más que Uber, incluye desde pasear perros, intercambio de ropa, trueques de comida, microcréditos, etc., todo tipo de emprendimientos posibles en la era de la economía compartida, que crea nuevas formas de emprender sobre un nuevo concepto de propiedad (atención PIT–CNT, cambien su biblia!).

    ¿Los políticos etiquetadores saben lo que pasa en Sillicon Valley, saben cómo los que están en la vanguardia de la tecnología educan a sus hijos (http://historico.elpais.com.uy/111110/lault-605394/mirador/En-Silicon-Valley-sin-computadoras/)) y que por ejemplo un ingeniero de Google enseña sobre la felicidad (http://www.elmostrador.cl/vida-en-linea/2014/11/17/el-ingeniero-de-google-que-ensena-la-felicidad-en-tres-pasos/)?

    ¿Saben que gran parte de la tecnología de Sillicon Valley se orienta al entretenimiento, y la “tecnología calmante”?

    “Autoetiqueta”

    Con el propósito de ser coherente con el artículo, yo también me etiqueto. En función de las pistas que he adelantado (libertad, educación, neurociencia, tecnología, etc.), hablar en forma reiterada del “Imperio”, me etiqueto como “neoliberal”.

    Con toda la rigurosidad que lo caracterizaba, el Dr. Carlos Maggi escribió mucho sobre el tema sin lograr nunca una definición precisa, porque ella no existe, ¿qué significa el término “neoliberal”? Lo cierto es que a nivel de cultura política local debe de ser de los insultos más degradantes, aunque tiene la ventaja frente a otros más vulgares, que preservo por la moral de mi madre.

    Por tanto, para culminar la nota, y reafirmando mi carácter de “neoliberal”, voy a hacerlo con una frase de una persona fallecida hace pocos años. Era hijo de un emigrante sirio (igual que los que trajimos, incluido el que hace huelga de hambre) y fue dado en adopción y por tanto criado por un matrimonio norteamericano, en el cual la madre era una simple ama de casa y el señor mecánico de autos. Este matrimonio invirtió todos los ahorros de su vida para pagarle la mejor universidad a su hijo adoptivo. Este reconoció luego, que sus padres adoptivos le transmitieron los valores fundamentales que guiaron su vida: esfuerzo, sacrificio y excelencia. La excelencia como un valor que le llevó a las cosas que “no se ven”, como ser la parte interior de las carcasas de todos los aparatos y equipos que creó, como bien aprendió de su padre, de dejar impecables las partes de los motores que no están a la vista.

    La frase es de Steve Jobs, que no fue ningún santo. No obstante, revolucionó las cuatro industrias en las cuales participó (la industria de las PC, tablets, celulares y animaciones en el cine), creó riqueza como nadie, al construir la empresa de mayor valor de mercado en el mundo, con un PBI varias veces mayor al de todo el Uruguay y de países mucho más grandes como Argentina, y que hizo felices a millones de personas, que lloraron su muerte, desde ciudadanos chinos y europeos a americanos.

    Se dirá que la felicidad que creó es frívola; este neoliberal no se siente capacitado para juzgar la felicidad de los demás, pero lo que sí sabe es que Steve Jobs nunca fusiló ni mandó fusilar a nadie, tampoco difundió el odio y la lucha de clases dado su origen de hijo de emigrante y que como buen “capitalista” cuando volvió a Apple luego que lo despidieran, estuvo más de un año trabajando por un salario de un dólar (U$S 1) mensual; a él lo movían otros valores que no figuran en los textos de un autor del siglo XIX y que localmente algunos que viven dentro del museo del pensamiento de la humanidad idolatran.

    Para los políticos jóvenes que deben renovar y liderar el futuro de nuestro país: “No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros, no dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición, de algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser...Todo lo demás es secundario”.

    “Piensa diferente”, porque en definitiva, “solo aquellos que piensan que pueden cambiar el mundo son los que lo cambian”. Steve Jobs

    Rafael Rubio

    CI 1.267.677 - 8