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    El precio de la soja podría caer un 10% más en los próximos meses, opinó el jefe de commodities del banco suizo UBS

    En términos reales, en Uruguay la baja es mayor por efecto de la inflación y el tipo de cambio

    El precio de la soja podría caer un 10 % más en los próximos meses, pero su futuro es auspicioso en el largo plazo, según opinó el economista en jefe de commodities y divisas asiáticas del banco suizo UBS, Dominic Schnider.

    Afirmó que, dentro del contexto actual, es necesario empujar “la frontera” de la productividad, “porque si no lo hacemos, no vamos a sobrevivir en el juego”.

    Este especialista suizo que reside en Asia, opinó que los agricultores uruguayos corren con una seria desventaja frente a sus competidores en el mundo, fundamentalmente por dos factores internos como son la inflación y el tipo de cambio. Dijo que esto les resta competitividad y que, por ejemplo, en comparación con los agricultores norteamericanos, Uruguay tiene una pérdida del 1% anual desde hace muchos años.

    En términos reales los precios de los granos bajan sistemáticamente desde hace 50 años en todo el mundo, pero en Uruguay esa pérdida es aún mayor que en el resto de los países. En 20 años (1993-2013), los precios reales para los productores locales cayeron 40 %.

    Más allá de este panorama negativo en el corto plazo, presentó algunas señales que generan un futuro auspicioso para la formación del precio de la soja en un período de tres a cuatro años. Dentro del mercado de aceites vegetales a escala mundial, donde el consumo de aceite de palma representa casi la mitad del volumen total, la soja tendrá condiciones favorables para crecer considerablemente.

    Sin embargo, afirmó que será necesario pasar la coyuntura actual, donde los niveles de stock mundiales continúan aumentando frente a la demanda, ubicándose en la actualidad por encima del 30 %. Calificó ese guarismo como “sumamente alto”, con un cambio “fenomenal” producido en los últimos 12 meses. Dentro de ese marco, afirmó que es muy probable que los precios de la soja continúen bajando y que bien podrían ubicarse en valores 10 % inferiores a los que se registran en la actualidad.

    Dijo que además de los altos stocks, la actitud del productor norteamericano es la de volver a sembrar más soja, por lo que nuevamente habrá un aumento de superficie en los EEUU, que no será de la magnitud de años anteriores, pero que igualmente, y de no mediar una sequía, volverá a darse una cosecha récord y por consiguiente una situación donde el precio de la oleaginosa continuará cayendo, presentando un panorama “bastante” negativo en el corto plazo.

    Dominic Schnider disertó en la reciente Expoactiva de Soriano en una conferencia organizada por la Asociación Rural de Soriano y la firma Okaratech.

    Costos y monedas

    Schnider consideró que los productores deben observar también lo relativo a los costos de producción, que “están bajando poco a poco”. Hizo referencia al precio del petróleo, que tuvo una caída del 50 % en los últimos seis meses y dijo que a corto plazo, de tres a seis meses, ese valor podrá caer aún más. Señaló que la incidencia del combustible sobre los costos “no es tan alta” y lo ubicó en un eje de 5 % a 6 %. Pero estimó que los valores de algunos fertilizantes también comenzarán a bajar, y que en este caso la incidencia es de un 25 %. “En un plazo de seis meses, debido a la caída del petróleo, también los fertilizantes y otros insumos empezarán a caer. El costo de producción caerá, pero también caerán los precios de los granos”, enfatizó.

    Otro aspecto que estimó importante para evaluar es el del comportamiento de las divisas, donde se ha dado un descenso fuerte de la moneda en algunos países, con una devaluación muy pronunciada en los últimos meses especialmente en Brasil. El real cayó casi un 25 %, mientras el peso uruguayo no llegó a hacerlo un 5 %. Afirmó que esa diferencia tendrá un impacto en los precios y que si la situación continúa, los productores uruguayos “van a tener problemas grandes porque están perdiendo competitividad”.

    Pronosticó que el punto de equilibrio para el real no está en los niveles en que se encuentra ahora de 3,1 o 3,2, y dijo que “se corre el riesgo de que el real brasilero toque los 3,4 o 3,5, por lo que el riesgo de que el precio siga cayendo es perfectamente posible, al igual que la situación de costos también bajando se afirme. “Ojo en los próximos seis meses con una caída del real brasileño, porque también eso hace que vayamos a tener presión sobre los costos de producción”, alertó el especialista.

    Pronosticó que el precio de la soja, de acuerdo con los factores macro que observa, “es muy fácil” que caiga un 10 % más en los próximos 12 meses.

    Uruguay más complicado

    Este especialista suizo consideró que en términos reales, los precios de los granos “siempre han caído”, y que esa situación se mantuvo en los últimos 50 años. No obstante, agregó que en los últimos tiempos el precio de la soja ha tenido un aumento, pero sin embargo, por ejemplo en el período de 20 años comprendido entre 1993-2013, en Uruguay, la baja en términos reales alcanza un 40 %. “Claro que teníamos algunas alzas importantes, pero en general hemos tenido una caída bastante fuerte”, sostuvo.

    Explicó que la baja de los granos en términos reales es más alta en Uruguay que en otros países por el efecto de la inflación y la caída del tipo de cambio, de casi un 8 % anual en los últimos 20 años. Dijo que frente a esto, el agricultor uruguayo tiene una “desventaja” frente a un agricultor norteamericano de un 1 % anual en los últimos 20 años.

    “Si ustedes pierden anualmente 1 % frente a un competidor como EEUU, el precio de su mercadería cae casi un 0,7 % anualmente en términos reales. Tienen que hacer algo”, recomendó Schnider, y enseguida señaló que como economista, podía afirmar que “lo único” que pueden hacer para “protegerse en el futuro”, es aumentar la productividad.

    Fuera de juego

    Dominic Schnider sostuvo que el aumento de la productividad ha sido importante y sólido. En el maíz, en los últimos 50 años, el incremento fue de 1,94, en la soja 1,8 y en el trigo 1,2. Dijo que si Uruguay no se pone a la vanguardia en lo que refiere a productividad, “a largo plazo ya no van a jugar en este juego”, porque directamente los cultivos no serán rentables.

    Estimó que la productividad que se da en este momento va a continuar en la misma trayectoria, lo cual significa que “por lo menos” en los próximos cinco a 10 años, los precios van a seguir cayendo en términos reales. Hizo referencia a que en Argentina, Brasil y Uruguay ya casi toda el área utiliza organismos genéticamente modificados (OGM) y que a largo plazo, también Asia, donde hoy prácticamente no se usan variedades con genética de mayor rendimiento, también comenzará a recorrer ese camino. En la actualidad, Asia utiliza OGM solo en el 11 % del área total, y en la medida en que incorpore más genética, va a producir un “aumento radical” de la productividad. Frente a esto, dijo que se corre el riesgo de que haya suficiente oferta, no solamente para el próximo año, sino para los próximos 5 a 10 años.

    En el caso de la India, dijo que “casi” no está utilizando las nuevas variedades disponibles en el mercado y que determinan un rendimiento totalmente superior, pero que si el gobierno de ese país confirma que cambiará su política hacia la utilización de variedades con mayor rendimiento, entonces no habrá superávit para un año, sino para cinco años. “Para estar en el juego a largo plazo, tienen que estar económicamente a la vanguardia y si no lo hacen corren el riesgo de quedar fuera”, remarcó.

    Por estos motivos, dijo que es importante mirar lo que hacen Argentina y Brasil, pero que “al final” habrá que mirar qué está pasando en Asia, porque van a jugar un papel mucho más importante en lo que es el uso de OGM en los próximos años. “Pongan cuidado porque eso va a producir un cambio bastante fuerte”, alertó.

    Investigación y desarrollo

    Schnider aseguró que las compañías de investigación han hecho grandes inversiones en el desarrollo de la genética, y que eso constituyó una tendencia muy clara que marcó incrementos de producción de más de 20 millones de toneladas al año.

    Pero alertó que esa tendencia podría perder fuerza si los precios de los granos no se recuperan, debido a que compañías como Bayer, Monsanto o Syngenta, entre otras, deben a su vez mantener la rentabilidad de sus negocios, estimada en un 10 %. Y llamó la atención sobre que ese aumento fuerte de la tecnología no solamente se da a través de la genética de las semillas, sino también en los fungicidas, insecticidas y herbicidas, y dijo que “esta área no crece a largo plazo si los precios no llegan a un nivel justo”.

    Por lo tanto, consideró que se da un doble riesgo, representado por un posible aumento de la productividad mundial si Asia se vuelca hacia los OGM, y por otro lado, el desarrollo de nuevas semillas, que no continuará con su tendencia si los precios se mantienen.

    Consideró que el costo para la investigación y el desarrollo para nuevas aplicaciones genéticas ha subido mucho y que registrar nuevas patentes y la propiedad intelectual cuestan mucho dinero. “Si los precios de los granos no suben a largo plazo, de repente no vamos a tener tantas novedades como en los últimos años”, reflexionó.

    Comentó que en la actualidad hay unos 35 productos en desarrollo de diferentes compañías y que “eso de repente no se va a realizar”. Sostuvo que esas empresas necesitan un precio más alto. “Un 10 % de rendimiento es algo que ellos están buscando a largo plazo”, señaló.

    Concluyó entonces que seguramente habrá más productividad, pero que tampoco eso puede afirmarse en forma contundente porque existen en este momento “tendencias divergentes”.

    Recomendó a los productores uruguayos utilizar todas las herramientas disponibles, la tecnología en semillas, los químicos, los productos biológicos, “que han mejorado mucho el perfil de rendimiento” y la agricultura de precisión, como forma de asegurarse buenos resultados. “Pónganse las pilas, porque a largo plazo es la única forma de asegurarse que van a tener un rendimiento superior”, finalizó.