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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáYo, Rosina Reich, tengo 98 años y escucho las discusiones en la TV sobre la eutanasia. Tengo dolores de huesos, estoy en silla de ruedas porque se me aflojan las rodillas y no me pueden sostener; sin silla, me caigo. Con frecuencia me ataca la picazón de la alergia, que es insoportable, y haría cualquier cosa por terminar con esta alergia que me mortifica la vida. Los ojos me dan mucho trabajo porque de uno no veo y el otro me duele y me cansa mucho; no puedo leer, que es lo que más desearía poder hacer.
Después de estos preámbulos pensarán que estoy deseando morirme; pero no. Estoy muy agradecida por todo lo que tengo: 8 hijos, nietos, bisnietos, que son la alegría de mi vida. Y dicho esto, quiero que piensen conmigo: ¡qué bella es la vida!, ¡cuántas cosas buenas tenemos! Escasa salud pero ganas de vivir, y agradezco a Dios la vida y todo lo que me ha dado.
La eutanasia no es una opción; es un crimen como el aborto. ¿Quién soy yo para decidir sobre la vida y la muerte? No quisiera que otros tuvieran el poder de quitarme la vida si no es Dios, que es quien me la dio y me la quita cuando quiera. Eutanasia no. Seguramente muchos piensen como yo, pero no lo dicen.
Además, ¿por qué los legisladores tienen que saber lo que yo quiero? ¡Quiero seguir viviendo! Y que Dios decida cuando sea mi hora.
Los viejos como yo no necesariamente somos un estorbo. Con todas nuestras dolencias podemos dar cariño, buenos consejos, acoger al que necesite atención y cariño. Transmitir la experiencia que adquirimos en esta larga vida.
Podría seguir poniendo motivos, pero creo que estos ya son suficientes.
Rosina Clara Reich
CI 476.331-5