• Cotizaciones
    sábado 21 de febrero de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El quitamanchas

    Nº 2124 - 27 de Mayo al 2 de Junio de 2021

    El alcohol ha estado presente en las letras de cientos de tangos a partir de la obra que lo inauguró como “canción”, Mi noche triste, de 1917, al contar peripecias con una calidad poética que fue evolucionando pero respetó siempre la estructura de una historia.

    Entre una producción tan numerosa, que se mantuvo por décadas, destaca sin dudas Esta noche me emborracho, de Discépolo.

    Es de algún modo curioso, pues Discépolo no fue nunca un bebedor, un hombre de copas en las noches bohemias.

    Esta noche me emborracho fue el cuarto tango de este autor, luego del frustrado inicio con Bizcochito, en 1923, compuesto en una pensión de San José junto con un guitarrista local, siendo poco más que un adolescente que corría por los escenarios tras quien terminó educándolo luego de la muerte de su padre: su hermano mayor, Armando, dramaturgo, quien en esa ocasión representó una obra en el histórico teatro Macció. Bizcochito jamás fue grabado y Discépolo trató de que no se interpretara, pues al tomar conciencia del tema terminado renegó de él considerándolo “espantoso”.

    Pero pronto llegó el éxito con Qué vachaché, de 1926, Bulincito de mi vida, de 1927, y el impacto, un año después, de Esta noche me emborracho, estrenado, a pedido de su autor, por Azucena Maizani en el teatro Maipo, como parte de un cuadro titulado Tres personas distintas y un solo corazón, del sainete Bertoldo, Bertoldino y el Otro, de Amadori, Oria y Pelay.

    ¿Cómo llegó un abstemio, siempre alejado de las reuniones presididas por el alcohol, a escribir semejante letra?

    Nunca soñé que la vería / en un “requiesca in pache” / tan cruel como el de hoy. /¡Miren, si no es pa suicidarse / que por ese cachivache / sea lo que soy! (…) Este encuentro me ha hecho tanto mal / que si lo pienso bien / termino envenenao… / Esta noche me emborracho bien, / me mamo bien mamao… / ¡pa no pensar!

    Recién en 1947, en Radio Belgrano, Discépolo lo explicó: “Habíamos ido a Córdoba, a acompañar a un amigo que pronto murió, al Hospital de Tuberculosos. Él no quiso cuidarse, vivía alcoholizado. Medité, en el dolor y el aturdimiento, en esa búsqueda de escapes torpes cuando las cosas no tienen remedio. Pensé en un tango. No pude. Era demasiado tétrico. Pero fue la semilla; volví a Buenos Aires y entonces vi al alcohol de otro modo, detrás del envejecimiento que no se detiene, de la mujer que fue joven y linda y hoy es una máscara, de la traición; y ahí, en la ciudad, a través de aquel sufrimiento constante, sentí de otro modo el grito del tango que estaba imaginando”.

    Sin embargo, y aunque suene novelesco, Esta noche me emborracho, que amargó tanto a Discépolo, fue también el tango que lo acercó a Tania, la inmigrante española divorciada, que había comenzado a cantar tangos.

    Razzano, amigo de ambos, los invitó por separado al espectáculo de Azucena Maizani, admirada por Tania, pero no los presentó. Ella quedó cautivada por la fuerza dramática de Esta noche me emborracho e integró el tango a sus actuaciones en el Follies.

    Y confesó: “Razzano fue pícaro. Era nochero. Nos sentó cerca y nos habló del otro a cada uno. A mí, al principio, ‘ni fu ni fa’. Pero al flaco le gustaban mis interpretaciones. Empezó a mandarme flores, luego bombones, mensajes... ¡Y qué querés! Se ve que le gustaba nomás, y lo acepté. ¡Me ganó por cansancio…!”.

    Discépolo y Tania, a partir de entonces vivieron juntos —pese a las conocidas infidelidades mutuas— hasta la muerte del gran artista en 1951.

    Esta noche me emborracho ha permanecido incólume como uno de los tangos de Discépolo con más interpretaciones a lo largo del tiempo. La primera grabación, del 2 de abril de 1928, correspondió al gran cantor uruguayo Alberto Vila. Lo siguió una lista extensa, muy difícil de abarcar aquí, de la cual hay que destacar las versiones de Gardel, Maizani, Tania —¡acompañada por Donato Racciatti!—, Canaro con Charlo, Juan Maglio con Carlos Viván, Fresedo con Ernesto Famá, Corsini, D’Arienzo con Carlos Dante, el trío Irusta-Fugazot-Demare, Hugo del Carril, Edmundo Rivero y Tanturi con Alberto Castillo. Hay, además, otra memorable versión de Charlo en la película Carnaval de antaño, dirigida por Manuel Romero.

    Respecto del hábito de beber pretendiendo modificar realidades que no se quieren aceptar, hay una frase irónica de Anatole France que vale la pena recordar:

    El alcohol es un excelente quitamanchas.

    // Leer el objeto desde localStorage