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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDesde hace un par de años, el expresidente Mujica trajo a nuestro país una serie de individuos de origen sirio que, en su momento, generaron muchos minutos en televisión, radio, miles de palabras en prensa, atención mundial, y votos para el FA en las elecciones nacionales, así como “prestigio” al mismo.
El resultado ha sido nefasto. Hablo como uruguayo, contribuyente, jubilado, uno de esos a los que se les saca dinero de su bolsillo menguado, para pagar en alguna forma la llegada y estadía de estas personas. Me duele por todos lados: en el bolsillo primero. Espero que en algún momento el gobierno se digne especificar el monto total de lo gastado por la presencia de estas personas en nuestro territorio, que se compare con lo que podría haber solucionado de las carencias de uruguayos en situación de indigencia en lugar de haberlo gastado en los “visitantes”.
Esos “visitantes” están visiblemente enojados con su situación: “preferible estar en un país en guerra que en Uruguay”. Esto simplemente, exigiría expulsarlos ya, con gastos pagos por los mismos o por organizaciones internacionales que los protegen, pero sin un solo peso de los contribuyentes uruguayos. Familias con 15 hijos, a los que se les dio predios rurales (que no se les da a los indigentes o en nivel de pobreza uruguayos), que se quejan de las condiciones de vida, iguales a las que el resto de nuestra población sufre y vive en lo cotidiano.
Es ridículo que un país en situación límite como el nuestro, con una economía en situación crítica, con desempleo, con falta de inversiones, con exceso de empleados públicos improductivos (¿hay algún empleado público productivo?), con déficits fiscales, déficits presupuestales, con carencias educativas, de capacitación de personal, con pésimas administraciones en sus instituciones públicas (Ancap, Ose, Pluna, Alas U, Antel, UTE, intendencias), todas deficitarias por incapacidad de gestión (ninguna tiene personal idóneo para administrarlas, sino simplemente políticos fracasados en su carrera a diputado, senador, intendente).
No quiero entrar en el terreno religioso por implicancia de origen de estas personas pero las realidades internacionales, Niza et al. pueden también poner en juego las exigencias que en el futuro se planteen ante nuevas solicitudes de ingreso al país.
Todo país necesita inmigrantes, pero condicionados: autosuficientes, capacitados en lo que el país requiere, inversores para producir fuentes de trabajo, impuestos y exportaciones, adaptación a la vida cotidiana vigente en lo público.
Toda persona puede ejercer sus convicciones a nivel privado, pero su comportamiento y vinculación social cotidiana tiene que adecuarse a lo vigente en la sociedad que integra. Por ejemplo, en la escuela pública uruguaya, el uniforme es túnica blanca, moña azul, ¡punto! Nada de signos religiosos (cruces, quepis, bufandas musulmanas, etc.), ni frases inscriptas en la ropa (pro o contra situaciones políticas, religiosas), cortes de pelo estrafalarios, piercings, tatuajes, etc., toda exhibición personal visible que pueda generar rechazos por el resto de la sociedad. A nivel personal, dentro del hogar, los límites son aquellos que puedan afectar a los vecinos: sonidos, comportamientos reñidos con la moral vigente, interferencias con la convivencia.
Australia ha demostrado una forma sencilla de exigencia a los inmigrantes: una vez que usted pasó la puerta de entrada, es un australiano más, habla inglés, se viste y comporta como australiano, vive como australiano. Si no lo hace, intentando conservar sus costumbres del país de origen, la misma puerta de entrada es de salida ¡vuelva a su país!
La convivencia social es importante para mantener la identidad de una sociedad, permeable pero condicional, abierta pero manteniendo sus valores y pautas de conducta, de lo contrario, rápidamente va a desaparecer, absorbida por inmigrantes que impongan sus valores, despreciando los de la sociedad que los acoge.
Lic. Juan Carlos Perusso
CI 1.032.781-0