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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáQue la “fuerza política” ya no es tan fuerte, y que eso preocupa a la dirigencia frenteamplista, es un hecho. La dilatada autocrítica que responda al ¿cómo? y al ¿por qué? de los votos perdidos, parecería estar dejando en evidencia falta de liderazgo, discrepancias internas e indisimuladas disputas de poder, todo lo que hace a una compleja interna partidaria. Pero esto, sumado a los malos resultados de tres gestiones de gobierno, son datos determinantes y más que suficientes para explicar lo ocurrido y su actual situación. Hoy el FA no cuenta con un líder capaz de convocar, reunir y unir a la diversidad de sectores que lo componen. Asimismo, sus dirigentes saben que, si los partidos de la coalición de gobierno hacen las cosas medianamente bien, no les será tan fácil volver a la Torre Ejecutiva. Y de suceder esto, también saben que la historia los responsabilizará de haber echado por la borda el trabajo de más de treinta años de “acumulación de fuerzas”.
Por otra parte, la evaluación sobre la gestión del actual gobierno viene arrojando altos niveles de aprobación; de lo que se desprende que “la oposición” no cuenta con reales motivos para objetar, y menos aún impugnar las acciones de gobierno. Este contexto condujo a una paulatina inactividad política en general y de “las bases” en particular, que ha traído como resultado la desmotivación de los frenteamplistas, y la consecuente preocupación de la dirigencia…
A los efectos, la Ley de Urgente Consideración (LUC) vino al pelo, no tanto por su contenido y sí por su entidad legislativa, y el PIT-CNT —llenando ese vacío de liderazgo— vio en ella el instrumento y la oportunidad para atizar el mortecino fuego militante. Andrade comienza revelando que “antes hubo que persuadir a la Mesa Representativa, así como posteriormente a otras organizaciones políticas y sociales. Que la campaña de recolección de firmas implicó varios meses de intensa discusión, porque no había una total convicción acerca de su conveniencia y viabilidad. Y que también estaba la duda de si proponer la derogación de todos, o parte de los artículos”, dijo.
Veamos ahora, otras “confesiones” del senador de marras: a) “…el factor clave, por encima de la lista de artículos, es haber conseguido la unidad de varias organizaciones”. b) “…al otro día del plebiscito, nadie se va a acordar si el referéndum era por un artículo más o un artículo menos. Entonces, también es contra el gobierno…”. c) “…hay que sacudir la modorra… Hubo episodios en los que no tuvimos reacción. Se recortaron 9.000 becas del programa Uruguay Estudia, y no tuvimos ni una manifestación estudiantil en defensa de las becas. ¡No pintamos un cartel, compañeros!”. d) “…los derechos no son derechos si no se pelean. Nosotros presentamos un proyecto contra los desalojos y no salió. ¿Vamos a aceptar que a una mujer con hijos la dejen en la calle en medio de una pandemia, ahora, el invierno este que viene, o vamos a resistir…?” e) “¿Cómo te crees que son los procesos de acumulación (de fuerzas) y de lucha…?” f) Para rematar, afirmando: “si bien parte de las peleas se juegan en la discusión política y en redactar normas, otra parte se juega en la manifestación social…
De lo expresado por el senador comunista, y del contexto sociopolítico en que lo hace, se extrae que conscientes del cada vez más nocivo sedentarismo de las bases, así como de las prácticamente inexistentes “condiciones objetivas” para la revolución, vieron en la LUC la oportunidad para, a través de su impugnación, provocar la reacción anímica de “las bases”, a fin de vigorizar las menguadas “condiciones subjetivas” —conciencia, organización y dirección— para la revolución.
Habrá reparado el lector, que en alguna ocasión me he referido a las “confesiones” del senador Andrade... Y digo confesiones, porque lo que dice es tan delicado —aunque no parezca—, que en otros momentos o circunstancias, esta “pillería” (para no darle el rango de operación) en la que osa no esconder su deslealtad al gobierno y a la democracia (pues abiertamente dice que el referéndum es contra el gobierno…), a la vez que subestima la inteligencia de quienes firmen o voten (…al otro día del plebiscito, nadie se va a acordar…), debiera ser por lo menos, de carácter reservado.
También se habrá reparado (cuando hablé de la condiciones objetivas y subjetivas...), en el término revolución. Voz anacrónica para algunos, pero más vigente que nunca para el socialismo del S XXI.
En fin, debería sorprender y preocupar la liviandad y la temeridad con que un senador de la República aprecia públicamente sobre un asunto político de tal relevancia.
El senador desnaturalizó el recurso de referéndum; no vaciló en incitar a “sus bases” a la “resistencia” y la “lucha”; y subestimó la inteligencia de sus representados y demás conciudadanos.
Su proceder colide con el gobierno y con la democracia.
Cnel. Luis Eduardo Maciel Baraibar