• Cotizaciones
    miércoles 24 de junio de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    El sexo y el género

    Sr. Director:

    25 años después de que la Asociación Humanista de Estados Unidos otorgara el premio a Humanista del Año al eminente biólogo y divulgador científico Richard Dawkins, cuyo papel en defensa de la teoría de la evolución en contra del creacionismo (la creencia falsa de que entre otras cosas la vida fue creada por Dios hace unos pocos miles de años en lugar de los aproximadamente 3.500 millones que sostiene la evidencia científica) y su fundamentación de ella realizada en su famoso libro El gen egoísta han sido solo dos de las muchas que ha realizado, se lo ha retirado por un tuit en el cual Dawkins equivocadamente sostuvo que los hombres y mujeres trans se parecían a una activista no muy destacada en favor de la raza negra que era blanca y se hizo pasar por afrodescendiente. Naturalmente los hombres y mujeres trans no están suplantando nada y Dawkins se equivocó, aunque luego sostuvo que su intención era que se discutiera el tema y no ofender.

    Quitar este tema como cualquier otro de la discusión pública es erróneo y contrario a la libertad de expresión, salvo casos extremos como el del Holocausto, aunque estos se discutan igual. Por cierto que hay gente que pretende negar o hacer la vista gorda respecto a los crímenes de los regímenes comunistas cometidos en el pasado en Camboya, Rusia o China que mataron mucho más gente, pero este es otro tema.

    El fondo de lo que sostiene Dawkins es que hay dos temas que se confunden, y la confusión no es buena. Por un lado, una persona es genéticamente hombre o mujer, y esto está determinado por los dos cromosomas sexuales (uno de los 23 pares de nuestro genoma). En el caso del humano femenino, el padre y la madre respectivos han aportado cada uno un cromosoma bautizado X, y en el caso del masculino el padre aporta un cromosoma diferente llamado Y,  que curiosamente es bastante más pequeñajo. O sea que el par de cromosomas sexuales de la mujer es XX y el del hombre XY.

    Pero en los últimos 150 años (aproximadamente) se ha iniciado y proseguido un cambio muy positivo que es la apertura a admitir y aprobar otras preferencias en la sexualidadl, como la homosexualidad o las llamadas autopercepciones de género, y entre ellas la aceptación de las personas trans, que efectúan sobre su cuerpo y con todo derecho cambios que los y las asimilan al otro sexo: es decir a parecer hombres si son mujeres y viceversa. Los caracteres sexuales tienen una plasticidad sorpendente: he leído que hay personas con dos penes, lo cual abre posibilidades eróticas inusuales aunque debe ser un inconveniente en muchos casos.

    El científico francés Stanislas Dehaene, un experto en estos temas, dice en un libro sobre el aprendizaje que la aportación de los genes en cuanto a la información que manejamos y a nuestro comportamiento es numéricamente muy inferior a la del entorno, llámese este ambiente físico, cultura, educación familiar y curricular, etc. La información provista por el genoma está en el entorno de los 700 megabytes (un byte son 8 bits o unidades de información, es decir un circuito de computación cerrado o abierto: por eso se llama al código computacional binario, ya que hay solamente dos posibilidades. Por cierto que la historia de este código se remonta al filósofo y matemático Leibniz, que vivió en los siglos XVII-XVIII). En cambio el entorno aporta muchos terabytes, y si tenemos en cuenta que un terabyte son 1000 gigas, o sea mil millones de megabytes, esto representa una cantidad gigantesca y muchísimo mayor. Por lo tanto, una conclusión permisible sería que las personas que se perciben de géneros diferentes tienen mucho derecho a hacerlo, ya que el entorno, sus preferencias personales, su historia familiar, y todo lo que influye en cómo se sienten con respecto a sí mismos tienen una relevancia mucho más grande que la de sus genes.

    Pero esto no impide que haya territorios reservados a la genética. Nadie puede aprender a tener orejas u ojos, o a hacer latir su corazón o a respirar. Ni a tener pies, aunque sí a jugar al fútbol o quedarse siendo un patadura (sin despreciar).

    Mi opinión, discutible como cualquiera, sería que somos hombres o mujeres genéticamente de forma inevitable, pero que queda un campo muy grande para que la gente elija qué preferencia o preferencias va a ejercer, y las sociedades civilizadas vienen asimilando esto cada vez más, aunque de forma insuficiente aún. Ni hablemos mejor de Afganistán u otros de condición similar, donde las mujeres y los y las diferentes son tratados de forma despreciable e inhumana.

    Volviendo al pobre Dawkins, retirarle un premio como ese para conseguir el cual tuvo que hacer grandes aportes al conocimiento científico por un tuit, aunque sea erróneo y antipático, me parece exagerado.

    Alberto Magnone