Dejaron la sensación de dos boxeadores parados en el centro del ring en el último round, intercambiando golpes tras un enorme desgaste. Y como está escrito, uno solo gana, aunque cueste muchas veces aceptarlo.
Dejaron la sensación de dos boxeadores parados en el centro del ring en el último round, intercambiando golpes tras un enorme desgaste. Y como está escrito, uno solo gana, aunque cueste muchas veces aceptarlo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl sueco Henrik Stenson y el estadounidense Phil Mickelson protagonizaron una batalla épica el domingo 17 que quedará marcada en la mejor historia del campeonato de golf más antiguo del mundo. Esos duelos que marcan épocas como los que mantuvieron Jack Nicklaus y Tom Watson o más cerca en el tiempo Severiano Ballesteros y Nick Faldo.
Es difícil encontrar este tipo de situación en la actualidad dado el alto nivel de juego que se observa en el golf de elite. Sin embargo, Stenson y Mickelson, jugando “a otra cosa”, protagonizaron un verdadero match play a partir de los 36 hoyos quedando la definición del certamen reducida a estos dos jugadores.
Finalmente, Stenson, con un acumulado de 264 golpes para los 72 hoyos, se quedó con el primer Major de su carrera convirtiéndose en el primer golfista sueco en ganar un campeonato del Grand Slam. Por otra parte, el score del ganador representa un nuevo récord para los 72 hoyos del Abierto Británico desplazando la marca de 19 golpes bajo el par que tenía desde el año 2000 Tiger Woods, cuando ganara de punta a punta en el Old Course de Saint Andrews.
Por su victoria, el sueco recibió la Claret Jug, uno de los trofeos más emblemáticos en el mundo del golf, además de un cheque por 1,7 millones de euros de la bolsa de ocho que repartió el campeonato en premios.
Para destacar también fue la actuación del argentino Emiliano Grillo, quien en su debut en este torneo finalizó en el duodécimo lugar. A los 23 años, con una gran carrera por delante, Grillo ya pasó el corte clasificatorio en los tres Majors que jugó en esta temporada.
del mundo
La 145ª disputa del British Open comenzó el jueves 14 en el Royal Troon Golf Club de Escocia con 155 golfistas buscando la gloria que representa ganar el campeonato de mayor tradición del mundo. El clima, siempre factor preponderante, sin importar en cuál de las catorce canchas se juegue, se unió a la fiesta. Al final del día cincuenta golfistas bajaron el par de la cancha. En esa jornada, Mickelson jugó una de las mejores vueltas de su carrera profesional, hizo 63 golpes quedando en la puerta de hacer 62 cuando su pelota rodeó el borde del hoyo 18 y en forma increíble no entró. El “maleficio” de los 62 golpes, marca nunca antes lograda por un golfista en un Major, seguiría vigente. Además de quedar como único líder de la competencia, Mickelson marcaba un nuevo record para la cancha de Troon.
En la segunda jornada las condiciones climáticas cambiaron y ello se reflejó en los scores de ese día. Con el viento como factor determinante, fue notable la diferencia que se dio entre jugar en la mañana o en la tarde. Tras los 36 hoyos se partió la tabla de posiciones con Stenson como líder y Mickelson segundo a un golpe. El corte clasificatorio fue en 146 golpes, continuando 67 golfistas en competencia. Grandes figuras quedaban fuera del abierto demostrando una vez más que los Majors suponen una presión extra para todos.
Los jugadores del grupo final continuaron su marcha hacia el título en la tercera ronda y ese golpe en favor del sueco se mantendría tras los 54 hoyos, con una amplia ventaja sobre el resto de los jugadores.
perfección
La ronda final disputada el domingo 17 quedará en la mejor historia del British Open por el nivel de juego, cercano a la perfección, que mostraron Stenson y Mickelson. Prueba de ello fue la gran cantidad de récords que terminaron cayendo en esa vuelta.
Como para cortar cualquier tipo de reacción, ambos hicieron 31 golpes en los primeros nueve hoyos, ante el entusiasmo de una verdadera multitud que siguió la definición en una clara demostración de cómo se vive el golf en esa parte del mundo.
Luego de jugados once hoyos ambos estaban igualados en la punta. Alguna mirada furtiva a los grandes tableros amarillos ubicados en puntos estratégicos del campo les permitió comprobar que la definición estaría entre ellos, ya que ninguno de los perseguidores logró acercarse.
En ese panorama, el torneo se convirtió en un match play, y como generalmente ocurre en esta modalidad, un par de aciertos terminan decidiendo la contienda. Fue así que dos birdies en los hoyos 14 y 15 por parte de Stenson se convirtieron en los golpes de gracia. Quedaban pocos hoyos, Mickelson ya no tendría reacción.
La suerte del campeón llegó para Stenson en el último hoyo cuando su pelota tras el golpe de salida quedó a centímetros de caer en un profundo cross bunker. Vale recordar que ese hazard le costó a Greg Norman en 1989 perder en playoff el British de ese año. A partir de ahí, Stenson cerró con gran categoría su faena logrando el décimo birdie del día y una formidable tarjeta de 63 golpes.
Para Mickelson será difícil superar este nuevo segundo puesto en un Major, el onceavo de su carrera. A los 46 años es consciente de que no tendrá muchas más chances de ganar un nuevo “grande”. Hizo 65 golpes en una vuelta final, con trece pares, cuatro birdies y un águila. Sin embargo, no ganó.
En la sencilla entrega de premios llevada a cabo sobre el propio green del hoyo 18 de Royal Troon, el chairman del Royal & Ancient, Martin Slumbers, entregó la Claret Jug a Stenson y lo declaró Campeón Golfista del Año.
Título que manifiesta la gran importancia que tiene el Abierto Británico en el mundo del golf.
A los 40 años, Stenson alcanzaba la gloria luego de varios intentos. Una vez más quedó demostrado que los grandes campeones tienen un plus. El título quedó en muy buenas manos.