Saunas.
En su momento fueron las casas de masajes. Cuando hace algunos años empezaron a extenderse en Montevideo, el equipo de Inspección General tuvo que investigarlas para comprobar qué servicios ofrecían y así establecer qué condiciones exigir para la habilitación. “Tuvimos que empezar a estudiar el tema, aggiornarlo a la reglamentación y tratar de generar nuevos decretos”, explicó Banizi. En algunos casos los inspectores tenían que hacerse pasar como clientes para entrar a los lugares y comprobar que las “casas de masajes” no eran otra cosa que prostíbulos encubiertos. Hoy están regularizadas, pero la ciudad no se queda quieta.
Si los saunas swingers son casos aislados o son una tendencia que irá aumentando con el tiempo es difícil saberlo. Mientras tanto, Inspección trata de resolver en qué categoría de locales industriales y comerciales ubicar estas propuestas. “Es un fenómeno nuevo”, señaló Banizi.
Hace un tiempo los inspectores vieron una promoción y les “llamó la atención”. Cuando visitaron el lugar, el propietario les dijo que quería regularizarlo. “Es un club de amigos, nos reunimos acá, tenemos relaciones sexuales, intercambiamos parejas”, les explicaba, intentando definir las funciones del local.
“El tema es la categorización, en dónde lo enganchás. Como prostíbulo no podés, como casa de huéspedes tampoco”, explicó Banizi. Hay habilitaciones genéricas, como la habilitación de Bomberos, de higiene, estado edilicio, que corren para todos los locales. “Pero si vas a lo particular, ¿dónde lo categorizás?”. Tampoco tiene sentido elaborar una normativa específica por “dos casos”, reflexionó. “Vamos viendo a ver si sale otro. Y luego se va viendo en qué ‘afines’ lo aggiornás”.
Alojamiento.
En Montevideo hay 114 hoteles, 34 hostels, 21 hoteles de alta rotatividad y 55 prostíbulos, según los datos de 2014 de Inspección General de la IM. Además hay 91 inquilinatos (son los inmuebles que disponen de más de dos habitaciones destinadas a viviendas de alquiler), y 255 pensiones (inmuebles destinados a alojamiento con diez o más habitaciones).
La novedad han sido los hostels. Aunque ya muy extendidos en el resto del mundo, en Montevideo hasta hace unos años eran todavía un poco exóticos. El año pasado había solo tres registrados (muchos ya existían pero no estaban habilitados porque no había una norma específica). Hoy son 34 gracias a que la Intendencia creó un registro para hostels que contempla las características de estos alojamientos.
Básicamente, los hostels ofrecen el alquiler de una cama en habitaciones compartidas con otros huéspedes, lo que abarata los costos. Muchos viajeros los eligen porque suelen tener amplias zonas comunes y opciones de esparcimiento donde se socializa y comparte con otros huéspedes.
En 2006, ante la expansión de los hostels en varios puntos del país, en particular sobre la costa, el gobierno nacional aprobó un decreto para regularlos. Las Intendencias debían tomar la norma como un marco de referencia. Pero “a veces cuesta” adaptarse a la normativa nacional, señaló Banizi. “La realidad de Artigas no es lo mismo que la de Montevideo. Un hostel de Rivera no es lo mismo que un hostel en Montevideo”, añadió.
“Cuando empezamos a exigirles algo, la Cámara de Hostels nos dijo que con esas condiciones tenían que cerrar todos, porque las reformas eran imposibles”, contó. Por ejemplo, muchos hostels están ubicados en casas antiguas de Ciudad Vieja, y si tienen que adaptarlas a lo que les exige la normativa, “tienen que hacerlas de nuevo”, explicó.
“A nosotros tampoco nos interesa que cierren. El turismo de hostels ha crecido muchísimo. A mucha gente le gusta el ambiente y se da una dinámica que en un hotel no se da”, reconoció.
En lo departamental “aún no hay una reglamentación específica para ese local que diga ‘los hostels tienen que tener esto y esto’”. Pero hay avances. Ahora se registran y se les habilita como hostels —se les exigen condiciones genéricas de higiene, seguridad, sanitarias— y se está trabajando en conjunto con la Cámara de Hostels para elaborar requisitos específicos.
Otra opción de alojamiento que se popularizó mucho en Estados Unidos y Europa en los últimos años son los apartamentos de alquiler por día. En destinos caros como Nueva York o Londres, donde buena parte del presupuesto se va en hoteles, los apartamentos son una alternativa económica y cómoda para los que viajan en grupo.
En Montevideo ya se pueden encontrar varias opciones por Internet y, aunque todavía es incipiente, en la Intendencia saben que es cuestión de tiempo. Esta forma novedosa de apart hotel “antes no se daba acá, vino de Estados Unidos y ya se puso de moda en Argentina”, dijo Banizi. Es un tema “complejo” que Inspección General “está tratando de abordar”. Es que es un apartamento que se alquila sin contrato de arrendamiento, y tampoco es un inquilinato ni un hotel, explicó. “Si nosotros carecemos de una habilitación específica para un apart hotel, no lo vamos a clausurar. Pero sí les vas a pedir cosas básicas, seguridad edilicia, habilitación de Bomberos, artefactos sanitarios en buen estado”.
La dificultad es que estos alojamientos no se promocionan con un cartel en la puerta. “Tenés que ir a los diarios, al Gallito Luis, a Internet. Son más complicados de rastrear”, afirmó Banizi. El director dijo que su oficina suele recibir denuncias que los alertan cuando aparecen nuevos negocios sin registrarse. “Los primeros que empiezan a inquietarse con estas modalidades es la Cámara de Hoteles, porque es una competencia desleal”, explicó.
En los próximos meses la oficina de inspección tendrá que abordar otro nuevo rubro: el de los hogares estudiantiles. Hasta ahora la Intendencia no los controlaba, ya que de eso se encargaba Bienestar Universitario (un organismo de la Universidad de la República). Pero ante reiteradas denuncias sobre malas condiciones en los establecimientos, la organización solicitó a la IM que interviniera.
“Se han recibido muchas denuncias sobre hogares que no cumplen ciertas condiciones mínimas. Tuvimos una reunión con Bienestar y nos solicitó que nos encargáramos del control”, dijo Banizi. Informó que se va a empezar por lo básico, en cuanto a exigirles las condiciones generales que deben cumplir los hospedajes. La siguiente etapa será crear un nuevo cuerpo normativo que determine los requisitos específicos que debe cumplir un hogar estudiantil.
“Se ha quedado en el tiempo”.
Un equipo de 10 inspectores se dedican en forma permanente a controlar el rubro de hospedajes y afines. Reparten su tiempo en inspeccionar periódicamente los establecimientos registrados —con una frecuencia de cada 40 o 45 días— y en investigar locales sin habilitación, a partir de denuncias que hace generalmente la competencia, y de avisos en Internet, diarios y otros. “Cuando vemos publicaciones de cosas que no tenemos registradas, salimos a buscarlas”, sostuvo Banizi.
Cuando se detectan irregularidades, se intima a repararlas, se multa y finalmente se puede llegar a la clausura. “La clausura es lo último a lo que podés llegar, es la sanción más grave. Antes lo intimaste a reparar, lo multaste, lo intimaste de vuelta, le hiciste una reincidencia de multa”, explica el director.
En los últimos seis meses Inspección General hizo 820 inspecciones y se detectaron unas 170 infracciones por deficiencias, según información de esa oficina. Hubo 148 locales que cerraron voluntariamente luego de ser intimidados a adecuarse a la normativa —si cumplen las condiciones el negocio deja de rendirles— y 21 establecimientos fueron clausurados.
Además de las inspecciones, el personal del sector “se encuentra implementando proyectos de normativas” para que sea “evaluada por la Dirección”, indica un informe de esa dependencia. “Motiva esto los diferentes vacíos legales que se han encontrado respecto al contralor de establecimientos que por su giro son relativamente nuevos y con el afán de aggiornar una normativa que en algunos aspectos se ha quedado en el tiempo”.
Información Nacional
2014-08-14T00:00:00
2014-08-14T00:00:00