A pocos días de las vacaciones de invierno en el sistema educativo, muchas familias planifican sus paseos y hacen reservas para julio. Algunos ya no encontrarán lugares disponibles en las termas, un destino que logró captar un flujo constante de visitantes durante todo el año. En otras zonas turísticas, sobre todo los balnearios que ofrecen “sol y playa” como mayor atractivo, siguen teniendo su mejor momento en los meses de verano, aunque también han tendido a reducir la estacionaldad de la actividad.
Kechichián identificó tres nuevos nichos que al Ministerio de Turismo (MT) le interesa impulsar: el náutico, el idiomático y el rural. Otro que definió como “estratégico” en cuanto a desestacionalización es el turismo de reuniones y congresos. Si bien aclaró que “no es nuevo”, aseguró que se verá “potenciado con las infraestructuras que el país va a tener”, refiriéndose al centro de convenciones proyectado en Punta del Este. “Ahí el Estado ha hecho un esfuerzo grande, con una inversión de más de U$S 40 millones”, dijo. El predio, contó, es aportado por la Intendencia de Maldonado y hay 24 empresas que se presentaron al llamado como interesadas en construir y gestionar.
“Con responsabilidad hoy ya podemos hablar de desestacionalización en el Uruguay”, afirmó la ministra.
“Es algo por lo que se viene trabajando desde que tengo memoria y que se viene mejorando año a año”, declaró a Búsqueda el presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, Luis Borsari. Pero aclaró que eso no significa pretender que “sea igual todo el año” y que haya la misma cantidad de turistas en invierno que en verano.
El mérito se reparte entre un conjunto de factores. Si bien hay tendencias globales que influyen —como la de tomarse vacaciones más cortas y más distribuidas en el año porque ya no es posible ausentarse un mes de corrido— también hay una buena gestión del Ministerio y de los privados por detrás, afirmó ese operador.
Destacó particularmente el “acondicionamiento de los hospedajes”, que permitió que en algunos balnearios hoy haya “edificios para todo el año”, que cuentan con calefacción y distintas comodidades o ammenities que motivan que se vaya en invierno.
“Buenos síntomas”.
Si bien consideró difícil afirmar que la actividad del sector ya se haya desestacionalizado, el presidente de la Cámara de la Industria Hotelera y Turística del Uruguay, Remo Monzeglio, aseguró que se pueden detectar unos “buenos síntomas” en esa dirección.
En primer lugar mencionó el caso de las termas en verano, que ofrecen “buen nivel a bajo costo”. Luego destacó la concurrencia a Colonia los fines de semana y el turismo en Montevideo, que tuvo una “recuperación en los últimos dos años”. Por último mencionó al hotel y casino Conrad de Punta del Este como “el único emprendimiento turístico que logró romper con la estacionalidad”, debido principalmente al flujo de apostadores que atrae todo el año. De todos modos, estimó que el 50% de los hoteles puntaesteños todavía cierran sus puertas en invierno.
Kechichián afirmó que sin duda el turismo termal ya está “absolutamente desestacionalizado”. En verano, que en es su temporada baja, trabajó al 70% de ocupación, informó, y dijo que los establecimientos “ya están llenos para las vacaciones de julio”.
Tendencia.
Como una medida de la evolución de la estacionalidad de la actividad turística, Búsqueda calculó qué tan desparejo o similar (varianza) fue el arribo de turistas desde el exterior por trimestres, en base a datos del Ministerio de Turismo desde 1998 a 2011.
Esa medición confirma que se tendió a una desestacionalización creciente de la actividad en el país, ya que la varianza bajó indicando que hubo una menor diferencia entre la cantidad de visitantes ingresados en cada período.
Por destinos, los que mostraron una mayor desestacionalización fueron el litoral termal y Colonia en los últimos años, al igual que Montevideo. Los que tienen recepción de visitantes más desparejos por trimestres son Rocha y Piriápolis.
Variedad
La oferta turística uruguaya se ha ido ampliando, si bien el desarrollo de los destinos de “sol y playa” aventajan por lejos las otras opciones.
Termal.
Hace unos años la zona termal era un destino que tenía “dificultades” para captar turistas “de alto poder adquisitivo”, recordó Kechichián, pero aseguró que hoy hay hoteles de cinco estrellas y se están realizando otras inversiones que permiten hacerlo.
En mayo, las intendencias de Salto y Paysandú lanzaron en conjunto la marca “Destino Termas” para aunar esfuerzos en la promoción.
Idiomático.
Uno de las más novedosos para Uruguay es el turismo idiomático, que se ofrece a extranjeros de otras lenguas que quieran visitar el país para aprender el español.
Desde hace tres años, el Grupo de Turismo Idiomático nuclea a cuatro institutos que se dedican a este rubro. Juan Martín Barcelona, director de una de estos, contó a Búsqueda que su empresa recibe aproximadamente 450 alumnos por año, por lo que se podría estimar que el sector mueve cuatro veces esa cantidad de gente.
En general, describió, los estudiantes suelen ser jóvenes provenientes en su mayoría de Europa o Estados Unidos, y últimamente se está viendo más brasileños. Suelen tener estadías más largas, que rondan las tres semanas y además realizan la inversión en el curso, que en el caso de su empresa significa U$S 220 por semana, informó Barcelona.
Náutico.
El turismo náutico es el que busca capitalizar la densa red de ríos, lagunas y otros cuerpos de agua con los que cuenta el país. Este producto es el principal foco del segundo préstamo que el Banco Interamericano de Desarrollo concedió al MT y se desarrollará hasta 2016.
Unos U$S 400.000 de esa línea serán destinados a recuperar el antiguo Hotel Olivera, en Villa Soriano, para implementar una estación fluvial.
Según el MT, el país cuenta actualmente con 30 instalaciones portuarias con uso deportivo y 2.137 amarras.
Rural.
El turismo rural se da por lo general en establecimientos rurales productivos, que tienen esa actividad como otra fuente de ingresos.
El presidente de la Sociedad Uruguaya de Turismo Rural, Ricardo Perlini, señaló a Búsqueda que el sector planea solicitarle al gobierno algún tipo de “incentivo” para que la actividad sea viable. Argumentó que por lo general solo se logran captar turistas los fines de semana, si no hay lluvia. Eso, afirmó, hace difícil que un establecimiento pague, por ejemplo, los costos del registro como operador turístico, y pueda obtener ganancias.
Friendly.
Otro segmento que se trabaja a nivel público y privado es el “friendly”, que se encarga del público LGTB (por Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Hace dos años que tiene un lugar dentro del llamado conglomerado de turismo de Montevideo.
Uno de sus coordinadores, Adrián Russo, dijo a Búsqueda que si bien no existen aún estadísticas para Uruguay, a nivel mundial se estima que entre el 10 y el 15% del turismo corresponde a este segmento.
Este es un público con la particularidad de que “gasta mucho”, afirmó. A nivel de los servicios que consumen, explicó que lo importante no es que se cuente con una infraestructura especial, sino el trato al cliente. “Que puedan ir dos chicos a un hotel y no los miren mal por pedir una cama matrimonial”, explicó.
Russo subrayó que la promoción en ferias y la aprobación de leyes que consagren los derechos de este segmento de la población también tienen un fuerte impacto en su llegada como turistas.