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Leonardo Risi
Cruce de caminos. Un grupo de socios del Círculo Católico de Obreros del Uruguay ha decidido constituirse en una alternativa electoral para las elecciones del próximo miércoles 10 de octubre, dando nacimiento a la lista 88. Queremos manifestar nuestras responsabilidades con la institución y con los socios que participarán en el acto electoral. Por tal motivo hemos confeccionado un programa de compromiso electoral, que invitamos a conocer.
Cuando, en la década del ‘90, el Círculo Católico atravesaba una complicada situación, la Conferencia Episcopal Uruguaya le solicitó a la Dirección de ese momento que diera un paso al costado a efectos de posibilitar a un nuevo grupo de socios que asumiera la conducción de la institución. Desde entonces, este grupo de socios fue adquiriendo progresivamente todo el poder ejecutivo de la institución, concentrándolo en el apoyo a un grupo familiar.
En el año 2011 dicho grupo familiar concretó una situación de ruptura con la Iglesia, la que fue desplazada sistemáticamente del Estatuto de la institución. Quienes debían ser custodios de la identidad institucional, dieron la espalda a su compromiso. Si bien este tema se dilucidará en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, las próximas elecciones se realizarán en un Círculo Católico aislado de su identidad histórica.
En todo este tiempo, la mejora de la situación institucional ha sido atribuida a este grupo familiar. Se pretende ignorar que buena parte de esa mejora está ligada al sacrificio de sus funcionarios médicos que han donado (y lo siguen haciendo) parte de su salario para la estabilización institucional, de sus funcionarios no técnicos que aceptaron reingenierías de recursos humanos, y de sus socios, que contribuimos con dinero contante y sonante para construir un fondo que, entre otras cosas, permitió la adquisición del ex Sanatorio Larghero y cuya contrapartida ahora es puesta en cuestión por la Dirección.
Por otro lado, a pesar de este importante esfuerzo de técnicos, no técnicos y socios, el Círculo Católico comienza a aumentar su endeudamiento y a tener dificultades presupuestarias. Se financian obras y adquisiciones que mejoran la imagen del grupo familiar, pero que ponen en riesgo el futuro de la institución. La gestión “salvadora” ha concentrado en el grupo familiar y amigos nada menos que la Presidencia de la institución, la Secretaría del Directorio, la dirección de algunos programas, el sistema de compra de medicamentos, la programación y ejecución edilicia, los traslados en ambulancias y otros. Esto es nepotismo puro y duro, que avergüenza a la institución.
Esta situación está en profunda contradicción con la historia del Círculo Católico, con su buena gestión y con los principios que el Estatuto impone. La actual Dirección, que intenta perpetuarse en la conducción, pretende utilizar una inaceptable suerte de sucesión o herencia monárquica de padre a hijo, anteponiendo los intereses personales a los principios de la institución y perpetuando una gestión discrecional rodeada de aspectos sombríos y nada trasparentes.
En una sociedad pluralista como es el Uruguay de hoy, este diferendo no es un diferendo entre católicos: se trata de dos maneras de entender la mutualidad: una al servicio de intereses personales y familiares a quienes molesta cualquier control de sus actuaciones y otra que apuesta a darle cristalinidad a la gestión y participación a los usuarios.
A los socios del Círculo Católico los invitamos a comprometerse con la renovación siendo testigos y partícipes del final de un ciclo y del inicio de otro.
Nadie debería permanecer al margen porque es un verdadero cruce de caminos.
Agrupación Por un Circulo Católico de Obreros en Iglesia con todos y para todos-Lista 88