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    En departamentos con menores ingresos se cambia más el voto

    En todas las elecciones ocurre que aparece una nueva generación que empiezar a votar. Las del año próximo son las primeras en las que se incorpora un grupo de votantes nacidos entre el 2000 y el 2001, exclusivos del siglo XXI.

    Quienes debutan en las compulsas electorales conocieron un Uruguay muy distinto al de las generaciones anteriores; nunca vieron un cambio de color en el gobierno, por lo menos no conscientemente, y solo han visto gestiones del Frente Amplio (FA). Pero Uruguay no siempre fue así; desde el retorno a la democracia los partidos Colorado (PC) y Nacional (PN) alternaron victorias hasta que en 1999 los colorados retuvieron el poder. Luego empezó el actual ciclo frenteamplista.

    La situación económica personal —el ingreso y el empleo— fueron siempre una preocupación fundamental frente a los períodos electorales. Una reciente encuesta de Opción Consultores concluyó que estos temas están entre las prioridades del electorado (solo superadas por la preocupación por la seguridad pública). Estas dos variables fueron tomadas por Búsqueda para analizar los cambios en la preferencia de los votantes en las elecciones nacionales y departamentales.

    Artigas y Rivera son de los que más han cambiado el color del ganador, con cuatro rotaciones que han pasado por los tres partidos que fueron gobierno. Justamente estos son de los departamentos que peores indicadores socioeconómicos presentan en la mayoría de los períodos, según cálculos de Búsqueda con datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística desde 1990 a 2014.

    También algunos nunca cambiaron. En Durazno, Flores, Tacuarembó y Treinta y Tres triunfó siempre el PN, mientras que en Maldonado, Paysandú y San José no ganó nunca el PC tras la dictadura militar. Por su parte, el FA ganó por primera vez la elección en un departamento en 1989 —Montevideo— y no perdió más.

    Entre colorados y blancos

    En 1984 se celebraron elecciones presidenciales por primera vez desde 1971 y triunfó el colorado Julio María Sanguinetti.

    Hacia 1989, cuando ganó el blanco Luis Alberto Lacalle, se observaron las primeras fluctuaciones en el comportamiento de los electores. Salto, el departamento con peor nivel de ingresos ese año y una tasa de desempleo similar a la media del país, cambió el color de su voto, de colorado a blanco. Artigas y Canelones tenían el mayor desempleo (13%) junto con Florida (12%), y en los tres se produjo el mismo giro.

    En esa elección el PC perdió 10 de los 11 departamentos que había ganado en 1985; nueve pasaron a manos de los blancos y en Montevideo venció el FA.

    Los siguientes comicios (1994) fueron los más reñidos del período analizado. La coalición de izquierda creció 9% su votación (29,2%), pero ganó el PC con 30,8%, seguido del PN (29,8%). Todavía no existía balotaje y Sanguinetti volvió a la Presidencia como el candidato más votado de los colorados.

    Desde 1989 Rivera y Artigas fueron los únicos dos departamentos que empeoraron su ingreso real y cambiaron su voto de blanco a colorado. A su vez, Salto, que compartía con estos las peores posiciones en cuanto a ingresos, también devolvió la confianza electoral al PC. Lo mismo pasó en Flores, que tenía uno de los desempleos más altos (12%).

    El siglo XX se cerró con la primera elección donde el partido más votado fue el FA. El nuevo sistema electoral, que exige hasta hoy obtener la mitad más uno de los sufragios para ganar en una primera vuelta, llevó a que hubiese una segunda instancia donde Jorge Batlle superó a Tabaré Vázquez y los colorados retuvieron el gobierno por un período.

    El FA triunfó por primera vez en Canelones (de ahí en más ganó siempre), así como en Paysandú y Maldonado. Estos últimos dos departamentos habían visto cómo el poder adquisitivo de sus habitantes aumentaba 2% y 3% respectivamente, frente a 1994, cuando otros como Florida habían mejorado casi 60%. Hubo seis departamentos que empeoraron su ingreso real en el período, aunque solo Soriano cambió a un gobierno colorado y el FA creció 12% su votación. Esa coalición aumentó su respaldo en forma similar en Cerro Largo, Durazno y Colonia.

    Efecto crisis

    Durante el gobierno de Jorge Batlle se profundizaron los problemas en la economía uruguaya. Al 2004, después de un año donde empezaba un repunte, el ingreso real había caído 30% y el desempleo era de 13% —en promedio— en el país. En ese contexto, el PC tuvo la peor votación en su historia (10%) y perdió en todos los departamentos. En algunos, como Maldonado y Río Negro donde los problemas laborales se habían incrementado fuertemente, el retroceso colorado fue notorio.

    En contraposición, en esa elección el FA superó el 50% de la votación en primera vuelta y en la mayoría de los departamentos obtuvo por encima de 40%.

    Balotaje con mayorías. Tras la crisis, la economía tuvo un ciclo de bonanza, y hacia el 2009 el desempleo bajó casi a la mitad y los ingresos aumentaron 34% real. En ese marco, el FA mantuvo los departamentos que había ganado y sumó tres más, aunque a escala nacional bajó su votación. Obtuvo la mayoría parlamentaria, pero debió pasar por el balotaje para retener el sillón presidencial, que ocupó José Mujica.

    La relación entre los indicadores de la economía familiar y los desempeños electorales comenzó a hacerse menos clara.

    Para la última elección los números del país mejoraron pero a menor ritmo que en el período anterior: el ingreso real aumentó 26% y el desempleo bajó de 7,8% en 2009 a 6,6% en 2014. El FA incrementó su electorado en 16 de los 19 departamentos; solo empeoró en un punto porcentual en Maldonado y Canelones y tres en Montevideo. Los habitantes de Maldonado fueron de los que menos aumentaron el ingreso promedio en el período (9% real), solo por encima de Treinta y Tres y Cerro Largo. Este último fue paradójicamente uno de los tres departamentos que cambió su respaldo hacia quienes estaban en el gobierno.

    Donde sí se vio una relación clara entre ingreso y votación fue en Artigas, el departamento donde más mejoró el poder adquisitivo bajo la administración de Mujica (subió 42% entre 2009 y 2014) y por primera vez el FA ganó la elección. Lo mismo ocurrió en Rivera, que en 2014 tenía la segunda menor tasa de desempleo. 

    Las preocupaciones de los ciudadanos no son siempre las mismas y distintos factores pueden incidir en una elección. Pero el bolsillo parece jugar su rol.