El prolongado llanto del español José María Olazábal, capitán del equipo europeo, a un costado del green del hoyo 18 del Medinah Country Club de Illinois, reflejó la tensión y los nervios vividos en el cierre de la Ryder Cup el pasado domingo 30.
El prolongado llanto del español José María Olazábal, capitán del equipo europeo, a un costado del green del hoyo 18 del Medinah Country Club de Illinois, reflejó la tensión y los nervios vividos en el cierre de la Ryder Cup el pasado domingo 30.
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn un final apasionante, fue el alemán Martin Kaymer quien le dio finalmente a Europa el punto decisivo para retener el preciado trofeo dorado tras la victoria que lograran dos años atrás en el Celtic Manor Resort de Gales.

El score final luego de los tres días de juego fue de 14.5 puntos a 13.5 a favor de la representación europea.
El creador de este campeonato, el inglés Samuel Ryder, seguramente no imaginó el desarrollo que con los años alcanzó esta competencia, cuya disputa inaugural se llevó a cabo en 1927 como un duelo entre profesionales estadounidenses y británicos.
Los estadounidenses dominaron ampliamente las estadísticas en esos primeros años, prueba de ello es que los británicos solo lograron tres victorias en las primeras cinco décadas de disputa. A propuesta del legendario Jack Nicklaus, preocupado porque el torneo no desapareciera y buscándole dar un mayor interés deportivo, se integró a la competencia a golfistas de toda Europa.
Aceptada la iniciativa de Niklaus por las autoridades del torneo, pudo concretarse recién en 1979 en ocasión de disputarse en el The Greenbier Golf Club en Virginia, Estados Unidos. En dicha edición irrumpió un joven español, Severiano Ballesteros, quien mucho tendría que ver con el futuro crecimiento de la competencia.
El ingreso de jugadores de todo el continente europeo le imprimió una gran paridad al enfrentamiento bianual, aunque en las últimas ediciones ha habido una clara superioridad del equipo del viejo continente.
Tras la edición del domingo pasado, la estadística indica que los europeos ganaron seis de las últimas diez ediciones de la Ryder. En tanto, el último triunfo estadounidense se remonta a 2008. En suelo europeo el equipo de los Estados Unidos no gana desde 1981.
Luego de varios cambios en el formato, la modalidad de juego de la copa Ryder es totalmente en match play. Son ocho foursomes (tiros alternados de la pareja), ocho fourballs (mejor pelota de la pareja en cada hoyo) para cerrar con doce partidos individuales en la última jornada. Se obtiene un punto por match ganado y medio por el empate con un total de 28 puntos en disputa. En caso de empate tras las tres jornadas, no hay definición extra y retiene el trofeo el equipo que la ganó en la edición previa. Este sistema de juego se adoptó en 1981, cuando la Ryder se disputó en Surrey, Inglaterra, y permanece hasta hoy incambiado.
Un certamen único
La 39ª edición de la Ryder Cup comenzó muy temprano en la mañana del viernes 28 de setiembre, con la disputa de cuatro foursomes. Al finalizar esta etapa cada equipo quedaba con dos puntos como producto de dos victorias por bando. Por la tarde fue el momento de los fourballs, donde Estados Unidos ganó tres matches y Europa uno, quedando el resultado parcial de 5 puntos a 3 a favor del equipo local.
Al día siguiente, con el mismo esquema, los dirigidos por Davis Love III aumentaron por la mañana esa ventaja al ganar otros tres partidos y quedando en el tablero un categórico 8 a 4. En la tarde, cuando todo era una fiesta en el Medinah Country Club por la actuación de los locales, el inglés Ian Poulter terminó haciendo cinco birdies en los últimos cinco hoyos para ganar un partido increíble y dejar una sensación extraña entre todos los presentes.
Si bien la ventaja al final de las dos primeras jornadas era muy clara, 10 a 6 a favor de los estadounidenses, ese match final prendió una luz roja.
El equipo local necesitaba ganar al día siguiente cuatro matches y empatar uno de los doce individuales para ganar la copa, por lo cual el ambiente seguía siendo de fiesta.
Sin embargo, el capitán Olazábal tenía una clara estrategia para el sorteo y lograr lo que en los papeles parecía algo prácticamente imposible. El español colocó a sus jugadores más fuertes y con más experiencia en los primeros partidos para tratar de reducir la ventaja de sus rivales y trasladarles así la presión a los golfistas locales.
La posición del capitán norteamericano fue bien diferente, ya que buscó distribuir a sus mejores exponentes bien separados en el draw, dejando por ejemplo a Tiger Woods en el último partido de todos.
Mejor no le podía haber ido a Olazábal, ya que el domingo 30, los europeos ganaron los cinco primeros partidos y por primera vez pasaron a liderar la competencia.
El impresionante número de espectadores presentes en el Medinah no podía dar crédito a lo que estaba ocurriendo.
Los estadounidenses Zach Johnson y Jason Dufner ganaron sus respectivos partidos y los tableros mostraban un score parcial de 13 puntos para cada equipo cuando quedaban todavía dos matches en juego.
Finalmente, con el triunfo de Kaymer sobre Steve Stricker, Europa lograba la hazaña, dando vuelta una clara desventaja de cuatro puntos, algo que nunca habían logrado sus representantes en las más de ocho décadas de disputa del campeonato.
Para la estadística nada más, quedaba en la cancha el match que finalmente empataron Tiger con el italiano Francesco Molinari. La historia a esa altura ya estaba escrita a favor de los europeos, ganadores en el enfrentamiento de 2010
Jean Etienne Lafitte
El reconocido instructor francés, quien trabajara en nuestro país por cuatro años gracias a un programa de asistencia del Royal & Ancient de Saint Andrews a la Asociación Uruguaya de Golf, estuvo presente en el Medinah Country Club. Especialmente invitado a la cita por la Asociación de Profesionales de Europa, Lafitte comentó sus apreciaciones de la última Ryder para Búsqueda.
“Evidentemente es un torneo espectacular, impresiona la forma en que se ha desarrollado en los últimos tiempos, afirmó el francés. Nunca vi tanto público en una cancha de golf como en esta Ryder, se calcula que había más de 50.000 personas cada día y el domingo cerca de 70.000. El equipo norteamericano era muy fuerte, sacaron una ventaja importante en los dos primeros días, pero los muchachos europeos demostraron una gran actitud y determinación en los matches individuales y por eso estamos festejando ahora”, comentó Lafitte.
“La charla del sábado a la noche de Olazábal con los jugadores fue tremenda, les dijo a cada uno de ellos que eran capaces de ganarle a cualquier jugador norteamericano y que podían entrar en la historia de la Ryder”, finalizó Lafitte. Y así lo hicieron.