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El presidente José Mujica hizo una encendida defensa de la despenalización del aborto porque esa práctica “existe en la base de la sociedad” y porque “no hay que dejar solas a las mujeres en esa situación”. También reivindicó la posibilidad de que las parejas de homosexuales contraigan matrimonio.
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Luego de que el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, advirtiera en su mensaje navideño contra la “dictadura de la democracia” si los médicos son obligados a practicar abortos y dijera que el matrominio gay “erosiona la figura de la familia”, el mandatario dobló la apuesta la semana pasada, durante una entrevista televisiva con el periodista Guillermo Lussich.
“Lo peor que existe en la vida es no reconocer la existencia de la realidad. Me crié en las orillas del Cerro. Había una partera a dos cuadras de la comisaría y a una cuadra de la iglesia. Hacían cola las mujeres pobres para irse a hacer un aborto. Todos los pobladores viejos del Cerro conocen eso. No creo que el aborto sea un hecho glorioso, voluntarioso, heroico y apasionado para ninguna mujer. Es una desgracia. Toda mujer sufre esto. Pero mientras lo dejemos en la clandestinidad, se va a seguir procesando y creo que el sistema, como lo aplican los países nórdicos (parecido a lo que estamos intentando) es la mayor garantía para que muchas mujeres reculen. No hay que dejar solas a las mujeres en esa situación. Y mucho más si son mujeres pobres, si son muchachitas pobres, a veces con el prejuicio de los padres, con la oposición de la familia, a veces como con vergüenza... Todo eso, a lo único que conduce es a aumentar la cantidad de abortos en malas condiciones y perjudicar a las propias mujeres, que son víctimas. La experiencia internacional, en los países que han dado pasos como nosotros, indica que se terminan salvando más vidas que con la otra actitud de no reconocer la existencia del aborto como realidad social. Yo sé que hay problemas filosóficos y problemas frente a la vida que son válidos. Yo siempre lo dije: este es un problema que lo debieran resolver con voto todas las mujeres del país. Porque, además, los hombres somos en su mayoría escapistas, somos sinvergüenzas, dejamos la mayor parte de las veces con este problema a las mujeres tiradas. (...) Somos causa ejecutora pero después nos lavamos las manos. Era una decisión que no la debió haber tomado el poder político; la debió haber resuelto la ciudadanía por voto directo (...). Yo siempre estoy de acuerdo con los plebiscitos, pero tengo una posición contraria al revocamiento de la decisión que se tomó. Con la decisión que se tomó —y por eso la respeté; la podía haber bloqueado— estoy básicamente de acuerdo. Porque más allá del presidente, del Parlamento, de Mongo o de lo que diga la Iglesia Católica, el aborto existe en la base de la sociedad y el que no lo quiere ver, bueno, no quisiera decir que mira para otro lado: se desentiende”.
Cuando el periodista le preguntó por la ley que promueve la igualdad de géneros y habilita el matrimonio homosexual, Mujica fue directo y lacónico: “Que cada cual haga de su culo un pito”.