Sr. Director:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAdemás de la radio y la televisión, tengo por fuentes de información escrita confiable dos semanarios: “The Economist”, editado en Inglaterra, impreso en Estados Unidos y al cual estoy abonado a un costo de U$S 6,60 por semana, y Búsqueda, editado aquí que compro semanalmente en un kiosco a un costo de más de U$S 7,00 ya que intereses privados impiden la venta de suscripciones en este país.
Creo firmemente en lo que leo en ambos hebdomadarios, ya que considero que los editores permiten publicar noticias solamente después de haber controlado cuidadosamente su veracidad.
Me ha llamado la atención encontrar en “The Economist” en el texto de un artículo sobre la enseñanza del idioma inglés en las escuelas el siguiente párrafo (la traducción es mía): “Uruguay toma un abordaje diferente y novedoso. Compensa la escasez de profesores angloparlantes mediante la contratación de filipinos que enseñan mediante videoconferencia desde Manila a los laptops y tablets de sus alumnos en Montevideo” (pág. 55 del número fechado el 14 de febrero).
De ser esta información correcta merecería haber sido primicia de Búsqueda, y de ser un invento del corresponsal en México de “The Economist”, merece ser corregida.
Espero que considere esta carta para publicación en “Cartas al Director”.
Vladimiro Rathauser
CI 3.609.758
Argentina
Nota de Redacción. Tiene razón el lector y tiene razón “The Economist”. Búsqueda informó en marzo de 2012 (Nº 1.653) sobre la polémica que se produjo luego de que el Consejo de Primaria decidiera eliminar el programa de “inglés por inmersión” en las escuelas de tiempo completo. Ya entonces, el subsecretario de Educación, Oscar Gómez, argumentaba que “era poco sostenible universalizar este plan piloto” de “inglés por inmersión” porque hacerlo implicaba contar con 16.500 maestros de español y otros tantos bilingües. “¿De dónde los sacamos?”, se preguntó Gómez. La información que Búsqueda no dio —aunque sí otros medios uruguayos y extranjeros— fue que poco después las autoridades del Plan Ceibal imaginaron la respuesta para la pregunta de Gómez y comenzaron a aplicar un proyecto piloto de enseñanza de inglés mediante videoconferencias en 20 escuelas públicas. El plan piloto fue expandiéndose y hoy, según información recabada por Búsqueda esta semana a raíz de la carta del atento lector, alcanza a 50.000 niños en 400 escuelas del país. El apoyo principal del proyecto es el British Council, una organización pública británica de promoción del inglés a nivel mundial encargada de ofrecer a los profesores que dictan las clases desde Filipinas —como bien dice “The Economist”—, así como también desde Argentina, Colombia y México. Participan, además, profesores de inglés uruguayos, independientes, y cinco de los más prestigiosos institutos privados que dictan clases en inglés, que aportan sus propios docentes.