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    Entre la academia y la política, la izquierda y el liberalismo, desde tres centros de análisis tonifican el debate público

    “Hay algunos analistas, por ejemplo, de Cinve, que indican que esta señal con respecto al IASS de dejar de recaudar determinada cantidad es contradictoria con la preocupación que tiene el gobierno por la crisis del BPS desde el punto de vista de sus finanzas y con estar promoviendo una reforma de la seguridad social”, señaló Blanca Rodríguez, conductora del informativo Subrayado de Canal 10, al entrevistar a Luis Lacalle Pou el lunes 6.

    La respuesta del presidente fue firme. “Conozco la filosofía y la ideología de la gente que integra el Cinve, de hecho, algunos integraron el gobierno del Frente Amplio (…). Entiendo esa visión, no la comparto, porque una cosa no tiene nada que ver con la otra”. Y retrucó que una reforma jubilatoria como la que estudia el Parlamento es una necesidad que todo el sistema político ha reconocido, aunque las anteriores administraciones “la mataban de pecho y, pum, la pateaban para adelante”. Ahora, según él, hasta quienes se muestran “críticos” secretamente quieren que se apruebe: “Todos los que esperan ser gobierno, de todos los partidos, dicen: ‘¡Por favor, que salga, así cuando me toque entrar a mí —todos lo piensan— no tengo que hacer nada, ya se hizo el trabajo duro que otros no tuvieron el coraje para hacerlo!’”.

    El Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), aludido en ese intercambio, es uno de los tres institutos de análisis con fuerte y frecuente participación en el debate de las políticas públicas. En su caso, varios de los economistas que lo integran han sido críticos con aspectos de ese proyecto de ley que apunta a instalar un sistema previsional único y también cargan contra la rebaja de impuestos hecha por el gobierno de Lacalle Pou por entender que puede tener efectos contradictorios con la reforma jubilatoria y “concentradores” de la riqueza (ver nota aparte). la diaria es una caja de resonancia recurrente de sus opiniones.

    El Cinve, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) y el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) también han sido prolíficos como cantera técnica para administraciones de distinto color político. Por estos institutos que se definen independientes de partidos y de intereses gremiales pasaron tres economistas que antes yo después fueron ministros, y otros han trabajado como asesores o jerarcas en el edificio de la esquina de Colonia y Paraguay.

    La incidencia técnica de estos centros de análisis se materializa también en algunos indicadores económicos. El Cinve y el CED participan en las encuestas de inflación y sobre otras variables macro elaboradas por el Banco Central que modelan las expectativas de los agentes. Otros de los encuestados intervienen tangencialmente de la conversación económica pública y su perfil es distinto: son bancos, AFAP, el Instituto de Economía de la universidad estatal y el Cuesta-Duarte del PIT-CNT, consultoras empresariales (CPA/Ferrere, Exante, Grant Thornton, KPMG y PwC) o profesionales, como Javier de Haedo y Aldo Lema (Vixion), estos sí, muy tuiteros.

    Por otro lado, como integrantes del Comité de Expertos creado en el marco de la regla vigente, el Ceres y el CED aportan al Ministerio de Economía (MEF) estimaciones usadas como insumo para el cálculo del resultado fiscal depurado de factores cíclicos o atípicos.

    Para el politólogo Adolfo Garcé, el surgimiento de este tipo de centros formó parte de una “diversificación institucional y de calificación de la producción académica” que tuvo, desde el inicio de la dictadura primero y con la restauración democrática después, dos olas. Según señaló en el libro Economistas, economía y política, publicado el año pasado, el enérgico “despegue de la profesión económica” y la “intensa legitimación” de la disciplina ayudan a entender por qué Uruguay, desde la década de 1970 en adelante, “logró realizar cambios estructurales y mejorar su desempeño en indicadores fundamentales”.

    Un no think tank

    El Cinve fue fundado en 1975 como asociación civil a iniciativa de varios integrantes del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas —como Luis Macadar, Celia Barbato y Alberto Couriel, luego senador por el Frente Amplio— ante la intervención de la Universidad en la dictadura. Actualmente, el centro combina investigación junto con consultoría —a través de Cinve Consultora— y capacitación.

    Al director del Cinve, Gonzalo Zunino, le sorprendió el comentario de Lacalle Pou. El centro “no tiene una filosofía o ideología que lo caracterice. Cada uno de sus integrantes la tendrá, pero institucionalmente somos parte de la corriente principal de cómo se hace economía”, dijo, consultado por Búsqueda.

    Incluso, toma distancia del concepto de think tank porque, alegó, en general se los asocia con instituciones promotoras de ciertas líneas de pensamiento. “Nuestro consenso es tratar de no llamarnos así e identificarnos como centro de investigación. Somos algo más parecido a un departamento de economía de una universidad. Hacemos investigación en general aplicada, pero nunca impulsando un tipo de ideas”, aseguró Zunino. Según él, tampoco los tópicos de investigación los encasilla: “Trabajamos muchos temas y temas grandes, no solo pobreza, que podría ser identificado como de izquierda. ¿Política monetaria es de izquierda? Acá tenemos trabajo acumulado en ese tema o en política fiscal. Somos todos economistas de lo que podría ser el mainstream o la corriente principal, y todo lo que hacemos no tiene una metodología heterodoxa”.

    Admite que el origen en el contexto de la dictadura y la talla pública de algunos de sus integrantes puede llevar a que al centro se lo vea como de izquierda. Sobre esto, su director acotó: “Algunos, quizás más notorios, han hecho explícita su preferencia por el Frente Amplio, pero en el Cinve no todos son necesariamente del Frente Amplio. Acá, lo único que nos preocupa es la rigurosidad técnica a la hora de trabajar. Hace 48 años que la institución viene sobreviviendo porque ha conseguido mecanismos de financiación para la investigación y logró consultorías porque se nos ha valorado por ese trabajo riguroso. No tenemos a alguien que ponga plata para impulsar determinada idea”.

    Tiene cierta base cooperativa en su funcionamiento. Hoy sus socios activos son 12; ellos y los investigadores asociados aportan un porcentaje de los ingresos por consultoría —que ha sido y es, principalmente, al sector privado, según Zunino— para financiar los gastos del Cinve, que son los básicos de una casa, en este caso con habitaciones tipo oficina y alguna sala para los cursos.

    Entre sus miembros más notorios está el exministro de Economía Fernando Lorenzo (2010-2013), que integró el Nuevo Espacio. Otros que trabajaron para gobiernos frentemamplistas fueron Álvaro Ons en varios cargos del área productiva y Christian Daude como director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía (MEF); ellos dos, al igual que el contador especializado en impuestos Gustavo Viñales, formaron parte del equipo del socialista Daniel Martínez en la campaña presidencial de 2019. Sin ser militante, el propio Zunino integró ese algo ecléctico grupo asesor del candidato frenteamplista.

    Dos ex-Cinve ocupan cargos en el gobierno de Lacalle Pou: Herman Kamil dirige la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía, lo que ya hacía en administraciones del Frente, y Diego Aboal es el titular del Instituto Nacional de Estadística. También Nicole Perelmuter estuvo hasta hace pocos meses conduciendo la Asesoría Macroeconómica del MEF.

    Liberales I

    El Ceres surgió en 1985, según Garcé, “con el objetivo de influir en la agenda política promoviendo políticas de libre mercado”. Se define desde su web como un “centro de estudios especializado en políticas públicas, independiente y sin fines de lucro. Se dedica al análisis económico y social, al diseño de políticas públicas y a promover su debate a nivel local y en foros internacionales, con el objetivo último de impulsar reformas que mejoren la calidad de vida de la gente”. Lo financian contribuciones de decenas de empresas socias —privadas y también públicas, como Antel y el Banco República— cuyos ejecutivos suelen conformar el público de sus charlas trimestrales de coyuntura. Esos eventos en el Club de Golf de Punta Carretas fueron una vidriera para Ernesto Talvi, director del Ceres por 21 años (1997-2018) antes de subirse a los estrados en los actos del que fue su grupo político, Ciudadanos, y de ser un fugaz canciller en el inicio del actual oficialismo pentapartidario.

    Talvi no fue el único director del Ceres que estuvo en el círculo político y en la gestión pública; Alejandro Végh Villegas, dos veces ministro de Economía (1974-1976 y 1983-1985), había ocupado esa posición a comienzos de los 90.

    El economista Edgardo Favaro, primer director de este think tank, es hoy asesor del colorado Isaac Alfie, director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Desde allí, entre otras cosas trabajó en una posible “ley de regulación” que ordenase y diese eficiencia a los 391 programas sociales y “más de 400 programas de apoyo a empresas de distintos tipos” que brinda el Estado, según contó en setiembre de 2020 en La Mañana. En esa entrevista también abogó por “hacer un esfuerzo enorme en materia comercial; el país se ha quedado atrás en abrir mercados y hay que hacerlo”.

    Ese es uno de los énfasis discursivos del actual director del Ceres, Ignacio Munyo, un economista con alto perfil mediático —y columnista de El País— que ha coqueteado con la política. Antes fue asesor del colorado Pedro Bordaberry y de Lacalle Pou; a fines del año pasado negó que hubiera sido sondeado como posible candidato presidencial por el Partido Colorado. El Observador había informado sobre conversaciones con él fruto de una reflexión iniciada entre dirigentes de esa colectividad acerca de la oferta electoral que puede presentar la coalición en 2024 y la necesidad de encontrar un postulante “liberal progresista” para ocupar el espacio que dejó Talvi tras retirarse de la política.

    Munyo publicó hace poco La construcción de la esperanza, un libro con sus reflexiones acerca de un “futuro posible” para Uruguay. ¿Un giño al sistema político, buscando perfilarse hacia el 2024?

    La actividad del Ceres más reciente fue, el martes 7, una cena exclusiva para socios en el Club de Golf titulada Puntapié inicial 2023. Allí Munyo respaldó la rebaja impositiva promovida por el Ejecutivo de Lacalle Pou, la reforma jubilatoria y la educativa, y alentó a profundizar la apertura comercial.

    El actual Consejo Directivo del Ceres está conformado por varios empresarios, y en su Comité Honorario Asesor figuran por ejemplo Favaro, los exministros de Economía colorados Ricardo Zerbino y Luis Mosca y un actual asesor de la OPP, Gustavo Michelín.

    Liberales II

    El CED, el más joven de estos tres institutos de análisis autóctonos, fue lanzado en 2016 con una conferencia del empresario y expresidente chileno de centroderecha Sebastián Piñera. Se presenta como una “organización sin fines de lucro que investiga y analiza temas políticos y económicos de Uruguay para contribuir al debate informado y a la adopción de mejores políticas públicas”. Algunos de sus aliados —como la Fundación Internacional para la Libertad o el Atlas Network— y los índices que elabora —de Libertad Económica y de inserción comercial internacional— denuncian su vocación liberal. La semana próxima, en el Hotel Enjoy de Punta del Este, coorganizará el Latin America Liberty Forum, en el que expondrán el argentino Ricardo López Murphy y el chileno Axel Kaiser, entre otros.

    Se financia esencialmente con aportes del sector privado y en menor medida, de fundaciones internacionales. “No recibe ningún tipo de apoyo del Estado uruguayo o de empresas públicas”, señaló a Búsqueda su fundador y presidente, Hernán Bonilla.

    Él dirigió la Asesoría Macro del MEF en la etapa inicial del actual gobierno y luego pasó a ser asesor de la ministra Azucena Arbeleche en temas de “visión estratégica”. Renunció en 2022 para dedicarse a su “verdadera vocación”, el “mundo de las ideas”, expresó entonces en Twitter. A fines del año pasado, ya de vuelta en el CED, publicó el libro Ramón Díaz. Una biografía intelectual, que repasa el pensamiento liberal de ese abogado, político y fundador de Búsqueda fallecido en 2017.

    Bonilla escribe regularmente columnas de opinión en El País, al igual que el también economista Agustín Iturralde, director ejecutivo del CED. Él es hijo del presidente del Directorio del Partido Nacional, Pablo Iturralde.

    Más allá de esa cercanía con los blancos, el economista Iturralde ha sido exigente con la actual administración, si bien su valoración, en general, es elogiosa. El año pasado, en una entrevista con Búsqueda se declaró “aburrido” de la “sobreactuación en torno a ciertos acuerdos que no van a llegar” y arengó al oficialismo a tener más determinación para encarar reformas, usando para ello su mayoría parlamentaria. “Nadie esperaba seriamente que este gobierno fuera de reformas liberales extremas; no era su mandato político. Y dentro de ese mandato moderado creo que hay espacio para hacer cosas. Lo que me gustaría es que se intente, sin criterios maximalistas”, afirmó. Según él, entonces se iba “lento” en algunas áreas.

    Presentado como docente e investigador de la Universidad Católica, Nicolás Albertoni, actual vicecanciller, es uno de los miembros del Consejo Académico Nacional del CED.

    Ranking

    Algunos de estos centros de análisis tienen cierto vuelo internacional a través de conexiones con instituciones de afuera.

    El Ceres (6°) y el Cinve (52°) listaron en la última edición (2021) de los 85 principales think tanks —independientes, cuasindependientes, afiliados al gobierno, cuasigubernamentales, con filiación partidaria, con o sin fines de lucro, etcétera— de Sudamérica y el Caribe rankeados por la Universidad de Pennsylvania a partir de postulaciones y un panel de evaluadores. Si bien su participación en el debate público local es muy ocasional, también integraron ese top el Consejo Uruguayo para las Relaciones Internacionales (13°) y el Centro Latinoamericano de Economía Humana (15°). El CED no aparece, ni tampoco la Academia Nacional de Economía —en cuyo Consejo Directivo listan varios exministros de gobiernos blancos y colorados, si bien expresa neutralidad en materia político-partidaria— o su think tank Pharos.

    Martín Rama, un doctor en Economía que en su juventud integró el Cinve y después hizo la mayor parte de su carrera en el exterior trabajando para el Banco Mundial, reflexionó en el libro de Garcé y del historiador Javier Rodríguez Weber que es importante que haya economistas “afiliados con partidos, profesionales que quieran dar una estructura técnica a propuestas de naturaleza política. Sería inquietante si hubiera partidos que llegan al gobierno con propuestas que ningún economista nunca evaluó. Pero también es importante que haya un pensamiento independiente, que haya economistas en los que se pueda confiar, porque lo que dicen no es para apoyar a tal o cual partido político”.

    Economía
    2023-03-15T18:58:00