El que solicitó que el tema se discuta y se resuelvan medidas concretas a la brevedad fue el presidente José Mujica durante el primer Consejo de Ministros del año, celebrado el lunes 20 en la residencia presidencial de Suárez y Reyes, según informó el martes 21 “La Diaria”. El asunto obsesiona a Mujica desde que asumió el 1º de marzo de 2010 y desde ese año los técnicos del gobierno se encuentran elaborando las posibilidades que ahora estarán arriba de la mesa.
Evolución demográfica.
Uruguay tiene 3.286.315 habitantes, según el último censo de 2011 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Si se analiza la evolución de la población del país (ver gráfica) se observa un crecimiento muy lento, ya que en 1963 ya había 2.595.510 uruguayos.
Según el Atlas Sociodemográfico y de la Desigualdad del Uruguay, elaborado por el INE, el Ministerio de Desarrollo Social, la Universidad de la República y el Fondo de Población de Naciones Unidas, y publicado en 2013, entre 1996 y 2011 el comportamiento reproductivo de las mujeres uruguayas “experimentó cambios sustanciales”.
El “nivel de la fecundidad” medido a través de la Tasa Global de Fecundidad —el número de hijos que en promedio tiene cada mujer de una cohorte hipotética— pasó de 2,45 a 1,93 y con ello descendió por debajo del umbral requerido para mantener el reemplazo de la población a largo plazo (2,1 hijos por mujer), “aunque eso no significa que la población uruguaya haya dejado de crecer”.
“Esta disminución no ha sido homogénea y no trajo consigo una disminución de las brechas en el comportamiento reproductivo de las mujeres de distintos estratos sociales. Muy por el contrario, se ha mantenido su polarización, tanto en intensidad como en calendario. Las mujeres con desigual acumulación de capital educativo, así como las que pertenecen a hogares con distintos niveles de carencias críticas, por ejemplo, siguen teniendo comportamientos diferentes en cuanto a su fecundidad”, se sostiene en el informe demográfico.
“La presencia de madres adolescentes es abrumadoramente más frecuente en los hogares más desfavorecidos que en el resto. Allí, las mujeres tienen más hijos y también comienzan a tenerlos más tempranamente”, se agrega en el documento.
“Sacarle dramatismo”.
La diputada del Partido Nacional Verónica Alonso propuso la semana pasada una serie de medidas para “aumentar la tasa de natalidad ayudando a las familias numerosas de ingresos medios”, según informó el portal “180.com”.
Algunas de las ideas que sugirió son un descuento de aportes al Banco de Previsión Social (BPS) para los cuidadores de los hijos si ambos padres trabajan, darles prioridad a los que tengan más hijos en la adjudicación de préstamos de vivienda de organismos públicos y extenderle el seguro de paro al jefe de familia que sea despedido.
“Es necesario iniciar cuanto antes políticas que fomenten la natalidad, especialmente en los sectores medios de la población donde las acciones llevadas adelante no han sido efectivas ni han generado un real impacto”, afirmó la legisladora.
Pero en el gobierno tienen otra visión. “Hay que sacarle dramatismo a esto”, dijo Frugoni a Búsqueda, e informó que varios ministros, agrupados en el Gabinete Social, comenzarán a analizar estos temas por orden del presidente.
“Una comisión (del Poder Ejecutivo), que está trabajando desde el 2010, juntó información y reflexiones y realizó estudios comparativos sobre el tema poblacional. Se trabajó en forma reservada, porque es un tema muy complejo como para tener conclusiones, y tenemos lineamientos” que serán los tenidos en cuenta, explicó.
Frugoni adelantó que en los próximos días citará a los ministros del Gabinete Social para comenzar a trabajar en base a esos lineamientos. Para esa discusión, Frugoni dice que hay que responder a una pregunta clave: ¿Cuál es el problema?
“Se dice que estamos decreciendo, que no tenemos la tasa de reemplazo necesaria. ¿Eso es grave? No es grave. Hay que quitarle presión a este tema”, afirmó.
“¿Qué es lo problemático para una nación? Cuando se tiene una tasa de 2 de reemplazo cuando debería ser de 2,1, se perdería población en un 0,1%. Por ese lado no es grave”, opinó Frugoni.
“No hablamos de que vayamos a extinguirnos”, aseguró, y planteó que uno de los puntos a analizar es qué ocurre con el “sistema provisional”, ya que si hay menos nacimientos a la vez se va envejeciendo la población, lo que puede generar un desequilibrio entre trabajadores activos y pasivos.
De todas formas, opinó que eso depende de los resultados que tenga a mediano y largo plazo el “modelo de desarrollo” que aplique el país, ya que un crecimiento económico sostenido puede derivar en mayores recursos destinados a la seguridad social.
Además, Frugoni señaló que los “grandes cambios” poblacionales no se dan por un aumento de la “tasa de fecundidad”, sino por migraciones, guerras, hambrunas o epidemias graves.
Como consecuencia, una de las mejores formas de aumentar la población es lograr una inmigración atraída por las mejores condiciones del país a nivel social y económico.
Prioridad: los niños pobres.
Con ese objetivo, el jerarca de la OPP considera que lo mejor que puede hacer el gobierno es trabajar sobre la “equidad horizontal entre las familias” y la “equidad horizontal entre los niños” para lograr una mejora general de la sociedad.
Sobre el primer punto, la inequidad se da en que las familias vulnerables son las que tienen más hijos que los deseados, mientras que la clase media tiene menos niños. Este tema requiere ser abordado como una “política pública”, opinó Frugoni, y es “necesaria una intervención” estatal, porque los “niños son bienes públicos, son importantes en sí mismos y tienen externalidades positivas”.
“Hay un tema complejo, y es que hay gente que mira esto desde la racionalidad económica, casi que explicada por el valor monetario”, dijo en referencia a los que proponen que los padres reciban dinero del Estado por sus hijos.
“Eso es algo que no compartimos, eso de que si tengo un hijo más es que estoy viendo cuál es mi consumo futuro. No funciona así porque a las pruebas está que cuanto mejor estoy menos hijos tengo”, señaló.
Frugoni recordó que en países del primer mundo como España se fue por este camino y los resultados no son del todo buenos. “No creemos en los incentivos directos porque terminan siendo un tanto perversos. (...) No es con medidas a la clase media que se atiende esto”, agregó.
En segundo lugar, enumeró, se debe trabajar en la “equidad horizontal entre esos niños”, ya que persiste el fenómeno de infantilización de la pobreza. Según el último censo, el 25% de los niños son pobres.
Por eso, la OPP tiene pensado iniciar el debate entre los ministros desde otra perspectiva. “Seamos pocos pero mejores”, resumió el director de esa oficina. Y para eso, evaluó, la clave es atender mucho mejor a los niños que viven en familias vulnerables para que “tengan las mejores condiciones”.
El camino que definió es un programa que impulsa la OPP en coordinación con varios ministerios: “Uruguay Crece Contigo”. Ese proyecto tiene por objetivo “consolidar un sistema de protección integral a la primera infancia a través de una política pública que garantice los cuidados y protección adecuados de las mujeres embarazadas y el desarrollo de niños y niñas menores de 4 años, desde una perspectiva de derechos”.
El programa se centra en los lugares más pobres y espera llegar a atender a 10.000 hogares. Problemas de nutrición, retraso en el crecimiento, anemia en las embarazadas, son algunos de los casos que se encontraron los responsables del plan cuando comenzaron a trabajar. A esto se suma bajo nivel educativo de los padres de esos niños y problemas de vivienda severos.
La idea de Frugoni es destinar más recursos a ese proyecto para atender a todos los niños de cero a cuatro años pobres, así como facilitarles el acceso a la educación. El objetivo es disminuir en forma considerable ese guarismo de 25% de niños en esa situación.
A su vez, el titular de la OPP evaluó que hay que analizar qué tipo de inmigrantes busca atraer Uruguay para aumentar su población. Al principio de su mandato, Mujica se había mostrado favorable a recibir a campesinos latinoamericanos para poblar el campo.
“¿Si no resuelvo el problema del 25% de los niños pobres, voy a traer gente pobre o gente sin preparación?”, se preguntó Frugoni.
Evaluó que si primero se mejora la situación de esos niños, el país “crece” y eso puede generar un cambio en la población.
“Si el país continúa en su desarrollo y hay más homogeneidad, el resultado probable es que la natalidad baje. Pero a la vez puede haber una inmigración positiva. ¿Preciso ser más pobre para tener más nacimientos? No. La discusión es cuántos queremos ser. Es como en una casa, ¿queremos ser cinco o veinte? Siempre fuimos pocos, pero seamos lo mejor posible”, concluyó.
Según proyecciones de demógrafos, en 2050 en la mejor de las hipótesis habrá poco más de cuatro millones de habitantes en Uruguay, y en la peor unos 3.400.000. Poco, mucho o suficiente. Esa es la cuestión.
Contratapa
2014-01-30T00:00:00
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