La Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) publicó un informe sobre los movimientos migratorios registrados en ese país durante 2025. Entre sus principales conclusiones, mencionó el incremento en el ingreso de ciudadanos cubanos con apoyo de organizaciones clandestinas, muchos de los cuales tienen como destino final Uruguay.
“Este año también se destaca un gran aumento de la entrada de ciudadanos cubanos, con la ayuda de redes de traficantes de migrantes, por los estados de Amapá y Roraima, así como su salida por Río Grande del Sur”, dice parte del informe, presentado a fines de abril en una actividad oficial realizada en el Palacio de Planalto, la sede del Poder Ejecutivo brasileño en Brasilia.
El documento, de 80 páginas, describe en varios capítulos la situación de los migrantes cubanos en Río Grande del Sur, el estado más austral del país y limítrofe con Uruguay y Argentina. Señala que, al igual que Santa Catarina —el estado vecino al norte—, es un destino frecuente para quienes buscan trabajo, a veces en situación irregular o directamente captados por redes que los explotan laboralmente. Aclara, sin embargo, que el asentamiento de estos inmigrantes en el sur de Brasil se da “en una menor proporción”, siendo más habitual que intenten llegar a puntos fronterizos con Uruguay y Argentina.
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Banderas de Uruguay y Brasil en la frontera entre Rivera y Santana do Livramento.
Javier Calvelo/adhocFOTOS
“En 2025, se verificó un aumento en los registros de salida de cubanos hacia Uruguay, principalmente por la frontera entre Santana do Livramento y Rivera. Entre enero y octubre, fueron más de 11.000, con un promedio de 30 cubanos por día pasando por el control migratorio conjunto”, indica el reporte de la Abin, que agrega que el flujo de cubanos también creció en la frontera más sureña de las ciudades de Chuí y Chuy.
Según el informe, la gran mayoría de los migrantes cubanos ingresan a Brasil desde su frontera norte, más cercana a Cuba, por los estados de Amapá y Roraima, generalmente mediante rutas irregulares y/o con el apoyo de redes clandestinas. Tras registrarse ante las autoridades migratorias brasileñas, continúan su trayecto hacia el sur para entrar a Uruguay a través de pasos fronterizos oficiales.
“Los migrantes tienen registro de entrada en Amapá o en Roraima, con solicitud de refugio. Algunos desisten de esa solicitud en Brasil para pedir protección uruguaya, mientras que otros viajan con un sello de tránsito válido por ocho días”, indica el informe.
¿Cuál es la situación de los cubanos en Uruguay?
La Abin es el principal organismo de inteligencia civil del gobierno de Brasil. Elaboró el informe en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que forma parte de Naciones Unidas. Denominado Contrabando de Migrantes en Brasil: un análisis de inteligencia, el estudio presenta un panorama actualizado sobre la inmigración irregular en el país en 2025, basado en datos de campo, cooperación internacional y análisis especializados.
De acuerdo a la Abin, Brasil se consolida como país de origen, tránsito y destino de rutas clandestinas, un fenómeno que se explica por su extensa frontera (más de 16.000 kilómetros) y su posición geográfica estratégica. “Las perspectivas para el contrabando de migrantes en Brasil indican un escenario desafiante, agravado por factores como la creciente demanda de servicios ilegales debido a las barreras migratorias en los países de destino”, alerta la agencia de inteligencia.
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La migración cubana hacia Uruguay registró cifras récord en los últimos años.
Santiago Mazzarovich-adhocFOTOS
Debido a la “profesionalización de las redes criminales” y al carácter transnacional del problema, que involucra a Uruguay y Argentina, entre otros países, afirma que son necesarias políticas públicas integradas, inversión en medidas de prevención y especialmente “la colaboración internacional como una medida esencial para combatir las operaciones que facilitan el flujo de migrantes en situación irregular”.
La llegada de cubanos a Uruguay viene en alza desde hace varios años y los números de 2025 marcaron un récord histórico. Según datos de la Dirección Nacional de Migraciones reportados por El Observador, el año pasado ingresaron al país más de 22.000 cubanos y partieron cerca de 7.000. Fueron además 13.900 los que tramitaron la cédula por primera vez, convirtiéndose en la segunda población con mayor cantidad de solicitudes, solo detrás de los uruguayos. Las cédulas de cubanos emitidas en el país quintuplican a las de otros países.
En abril, la Unidad Estadística del Trabajo y la Seguridad Social del Instituto Nacional de Estadística, en conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales, publicó un relevamiento sobre el universo de 107.000 inmigrantes que viven en Uruguay, que mostró el crecimiento de la ola migratoria en los años recientes. De acuerdo al estudio, en el período entre 2018 y 2023 arribaron el 87% de los cubanos que están residiendo en Uruguay, el 71,9% de los venezolanos, el 61,6% de los migrantes de Colombia y el 50% de quienes arribaron desde República Dominicana. El resto de los migrantes de esos países llegaron a Uruguay en años anteriores. El informe también señaló que, en términos generales, estos inmigrantes tienen una alta calificación educativa y superan ampliamente los niveles de actividad laboral de los uruguayos nativos.
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Vista aérea de Macapá, capital del estado de Amapá, por donde ingresan migrantes cubanos en ruta hacia el sur de Brasil.
Prefeitura Municipal de Macapá
A fines de 2025, para mejorar el servicio de migrantes en Uruguay, el ministro del Interior, Carlos Negro, lanzó Migra Móvil, un vehículo utilitario adaptado como oficina móvil con el equipamiento necesario para realizar trámites y gestiones, especialmente a aquellas personas “en situación de vulnerabilidad o residentes en zonas rurales, fronterizas o con dificultades de acceso a servicios públicos”.
La ruta por Brasil
Con varios detalles de rutas, costos y conexiones, la Agencia Brasileña de Inteligencia explica que muchos migrantes cubanos salen de Cuba con el objetivo inicial de arribar a países como Guyana o Surinam, al noreste de Sudamérica, que limitan con Brasil y tienen menos restricciones de entrada. Desde allí cruzan hacia el norte de Brasil por los estados de Amapá o Roraima.
Roraima está en el extremo norte de Brasil. Limita con Venezuela y Guyana. “Guyana es el único país de América del Sur que no exige visa para el ingreso de cubanos. Así, los cubanos utilizan el estado básicamente como zona de tránsito, con el objetivo de llegar a otros países de América del Sur, como Uruguay y Chile”, argumenta la Abin.
Amapá está ubicado en el extremo noreste de Brasil, entre la Amazonia y el océano Atlántico. Limita con la Guayana Francesa y Surinam, y su capital es Macapá.
Los inmigrantes realizan un trayecto terrestre entre la zona fronteriza de Oiapoque —en la frontera con la Guayana Francesa y cerca de Surinam— y la ciudad de Macapá. Posteriormente, son trasladados al puerto do Grego, en la región metropolitana de Macapá, un importante punto de circulación de mercancías y pasajeros en el estado. La mayoría continúa por vía fluvial hacia Belém, capital del estado de Pará y una de las principales ciudades de la Amazonia brasileña, con alrededor de 1,5 millones de habitantes. Desde allí, siguen viaje hacia las regiones sudeste y sur de Brasil, con el objetivo final de llegar a Uruguay, saliendo del país por Santana do Livramento.
Así describe la Abin la ruta de Oiapoque a Macapá: “Los facilitadores redistribuyen a los inmigrantes hacia conductores previamente contratados, conocidos como picapeiros, que esperan el mejor momento para realizar el traslado hacia Macapá, en un traslado conocido como ‘maniobra’”. Cuando no hay suficientes vehículos para transportar a personas, los facilitadores permiten que otros conductores trasladen a los pasajeros excedentes.
El trayecto, realizado por la carretera nacional BR-156, tiene aproximadamente 570 kilómetros, de los cuales cerca de 110 kilómetros no están pavimentados. Por ese traslado terrestre entre la frontera y Macapá se cobra entre US$ 100 y US$ 300 por inmigrante. Sin embargo, el costo total del “paquete” desde Surinam hasta Macapá —que incluiría otras etapas del recorrido y servicios logísticos adicionales— puede variar entre US$ 300 y US$ 500.