Envío carta abierta al señor Fernández Huidobro. Les agradezco desde ya consideren su publicación.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSr. Ministro Eleuterio Fernández Huidobro. Debo confesarle que usted no deja de sorprenderme. Uno podría considerar que el enojo ante una pregunta periodística fuera de contexto le lleve a contestar con todos los exabruptos que contestó y, conociendo su poca diplomacia, hasta comprenderlo. Pero ya su respuesta al obispo de Minas lo muestra realmente primitivo (espero que el término no le resulte ofensivo).
Sr. Fernández Huidobro: usted, según dice, estuvo 15 años charlando con Jesús de tú a tú, 15 años de soledad, de torturas, 15 años que enloquecerían a cualquiera pero no a usted porque tuvo a Jesús para su fortaleza.
Entonces permítame que le pregunte: ¿qué aprendió de Jesús, ministro? ¿Cómo es que no logra pedir perdón? Usted mató gente y le tocó sufrir mucho por eso, pero explíqueme por qué le cuesta tanto pedir perdón y perdonar. ¿Cómo todavía no se dio cuenta de todo lo que perdonó Jesús y por qué lo hizo? ¿Por gil? No, Eleuterio, seguro que no; por amor sí, por amor al Hombre, a la Humanidad, por el amor al prójimo como a sí mismo, que no se logra matando a los que piensan distinto.
Usted admira a los salesianos. Yo también y mucho. Y si me permite le voy a hablar de un amigo del alma: el padre Mateo Méndez. Seguro que lo conoce: su gobierno lo echó de la Colonia Berro. Cuando yo era adolescente y la dictadura era nuestro mayor enemigo y con ese fervor que da la adolescencia queríamos salir a matar milicos porque la impotencia era total y nos revelaba, Mateo, que domingo a domingo se la jugaba y mucho con sus sermones, no nos dejaba ni hablar de violencia, la lucha armada no era la solución y de eso sí que estaba seguro.
Ahora yo soy de los que cree que ustedes se equivocaron pero los entendí en ese momento. Lo que no logro entender es por qué no pueden pedir perdón. ¿Qué es tan difícil? Se equivocaron, mataron, destruyeron familias, ¿no pueden pedir perdón? Discúlpeme, Ñato, pero desde mi humilde opinión esos 15 años mano a mano con el flaco Jesús no le enseñaron mucho y uno no tiene más remedio que pensar que si de verdad hay un gil, seguro que no es el que crucificaron.
Reciba mis saludos,
Raúl Zanella
CI 2.007.998-4